Análisis

ANÁLISIS: Vikings S05E012

La cosa se pone picante a los dos lados del charco, con posibilidad de traiciones aisladas.

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Por: Jessica Blady

ANÁLISIS: Vikings S05E012

ANÁLISIS: Vikings S05E012

“Vikings” parece haber dejado de lado los enfrentamientos y las batallas épicas por un ratito para concentrarse en las intrigas palaciegas, las traiciones y las alianzas que se van gestando entre los ingleses y los hombres del Norte, y el contexto histórico, tan rico como interesante, planteado por la serie de History Channel. Bien ahí para el drama creado por Michael Hirst, que puede apartarse de las simples luchas y saqueos vikingos para ofrecernos una visión más completa de este cambio de paradigma, ya que no va a pasar mucho tiempo hasta que los guerreros norteños abandonen sus costumbres paganas y asimilen la cultura y la fe cristiana.  

Pero todavía faltan un par de siglos para la debacle, mientras tanto Lagertha, Bjorn, Torvi, Ubbe y compañía tienen que aceptar las condiciones del obispo Heahmund y las del rey Alfred, dispuesto a honrar las promesas de su abuelo, tan cercano a Ragnar. ¿Se acuerdan de esas tierras que les había prometido a los norteños y, al final, resultó ser todo un engaño? Bueno, Ironside va a intentar hacer valer su contrato, cueste lo que cueste y a pesar de las miradas de desprecio de los británicos.

Alfred es un soberano justo que sacó las mejores cualidades de su mamá, su papá (el verdadero) y su abuelo, el rey Ecbert. De ahí que la iglesia -la cual empieza a cobrar verdadero poder en todas las regiones- no lo vea con buenos ojos, y ande con ganas de destronarlo. Ese es un complot que ya se está gestando y el cual Heahmund puede oler a la distancia. De ahí que podamos “dejar pasar” sus acciones más violentas contra el nuevo obispo que tomó su lugar, el cual encima, pretende extorsionarlo tras descubrir su relación con Lagertha.

Ok, los dos están mal encaminados y tienen pecados para acumular de sobra, la diferencia es que Heahmund sigue siendo un hombre fiel a su rey y entiende que “el fin justifica los medios”. Habrá que ver si el buen obispo recupera su iglesia y el poder que conlleva, teniendo en cuanta que los del otro bando son aún más poderosos.  

Mientras tanto, Alfred debe asegurar su monarquía contrayendo matrimonio y concibiendo un heredero. El pibe no está tan interesado en esto de las relaciones, pero la política del siglo VIII es así y no hay vuelta que darle. El temita es que su prometida encuentra más atractivo al “salvaje” de Bjorn -estúpidos y sensuales vikingos sin ninguna moral que los frene-, lo que puede agravar el conflicto más que latente con el hijo mayor de Ragnar.  

De ahí que Ubbe pueda seguir por el mismo camino que Rollo si decide aceptar la propuesta de Alfred, aliarse y abandonar sus costumbres paganas. ¿Se viene un nuevo enfrentamiento entre hermanos? Lo más probable, más si tenemos en cuenta que Bjorn no es un guerrero tan flexible y hasta muchas veces no coincide con las visiones de su madre.

En Kattegat, las cosas no están mucho mejor, más allá de la reciente victoria. Ivar también debe asegurar su trono, algo un poco más complicado si tenemos en cuenta que el pibe no puede engendrar herederos. Esto es algo que Hvitserk sabe muy bien, y que ahora llega a los traicioneros oídos del rey Harald, siempre dispuesto a conquistar un poquito más de terreno.

Lo que le falta físicamente, Ivar lo compensa en astucia (y violencia), aunque no estamos tan seguros cómo van a resultar las cosas si descubre que Freydis -su nueva esposa- anda haciendo trampita en esto de engendrar descendencia para el monarca de Kattegat. ¿Qué tan premonitorios son los sueños del joven Lodbrok? De entrada, mandó a despachar a Margrethe (¿o ese fue Hvitserk?), que intenta persuadir a su salvador para derrocar a su hermano.

Era obvio que la chica no iba a llegar muy lejos, y a pesar de que estamos en contra de cualquier tipo de violencia contra las mujeres, tenemos que admitir que la loca se lo tiene bien merecido (¿quién dijo eso?), ya que se convirtió en uno de esos personajes insufribles que estorban más de lo que aportan a la trama.

Ahora, ¿Freydis irá por el mismo camino o se convertirá en aliada de Ivar en esto de convertirse en uno de los estrategas más poderosos de la historia? No vale correr a chusmear Wikipedia y enterarse de que el Deshuesado fundó una de las dinastías vikingas más prominentes del siglo IX, eh. Listo, ya les tiramos el spoiler.   

Pero esto es televisión, y de los registros vikingos hay muy pocos datos concretos, por eso Hirst y compañía juegan con el argumento y suman conflictos y personajes en nombre del entretenimiento, que poco tiene que ver con la exactitud histórica. Cualquier cosa puede pasar con estos protagonistas que deben cargar con el peso de una serie y brillar más allá de que Ragnar Lodbrok ya no esté entre nosotros, aunque sí su espíritu combativo y aventurero.   

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