Hay casos que te persiguen para siempre
Análisis

ANÁLISIS| True Detective S03E01: The Great War and Modern Memory

La serie policial más oscura de los últimos años vuelve con su tercera entrega y muchas ganas de reconquistar al público. 

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Por: Jessica Blady

Parece que nada va a poder superar aquella primera entrega de 2014, cuando el drama detectivesco creado por Nic Pizzolatto irrumpió en la pantalla de HBO con su oscuridad y decadencia. La decadencia de los hombres de un lado y del otro de la ley, de sus escenarios y sus situaciones que, muchas veces, arrastran conflictos sociales, políticos y hasta religiosos. Después de una segunda temporada bastante olvidable (es más, nos olvidamos), “True Detective” regresa con una trama que se extiende a lo largo de varias décadas, saltando de línea temporal en línea temporal, para contar los pormenores de un caso policial que cambió para siempre la vida del detective Wayne Hays (el oscarizado Mahershala Ali).

Estamos en el año 1990, una década después de la desaparición de William y Julie Purcell, dos hermanitos del noroeste de Arkansas, en el corazón de Ozarks; un caso que se vuelve a reabrir por pedido de la familia. Aunque, en realidad, es el año 2015, y un avejentado y desmemoriado Hays revive lo pasado ante las cámaras de un especial de televisión. A través de estos dos testimonios, y sus saltos en el tiempo, “The Great War and Modern Memory” va metiéndonos en la historia en lo ocurrido el 17 de noviembre de 1980.

Hays y su compañero Roland West (Stephen Dorff) esperan terminar su jornada de trabajo sin ningún sobresalto, pero pronto son llamados a la casa de Tom (Scoot McNairy) y Lucy Purcell (Mamie Gummer). Los chicos llevan varias horas sin regresar a casa, lo que empieza a alterar a estos padres que, de por sí, no comparten un matrimonio feliz.

 

 

La dupla detectivesca enseguida pone manos a la obra para encontrar pistas y testigos que sepan algo sobre el paradero de los nenes. Vecinos que los vieron pasear en sus bicicletas rumbo al parque Devil's Den, un veterano de guerra convertido en chatarrero y un grupo de adolescentes rebeldes son los primeros de la lista, pero no hay ninguna prueba contundente que los ligue a la desaparición. Mientras tanto, los grupos de búsqueda rastrillan la zona, esperando no encontrar malas noticias.

Tanto West como Hays son ex combatientes de Vietnam, este último un experto rastreador. Además de compartir las miserias del trabajo policíaco, también tienen estas experiencias en común, que muchas veces se apoderan de sus psiques y sus pensamientos más oscuros. Los horrores de la guerra no serán nada comparado con lo que Wayne va a tener que atravesar con este caso, uno que lo seguirá atormentando veinticinco años después.  

Jeremy Saulnier (“Green Room”, “Hold the Dark”) es el director responsable de este primer episodio que se mueve entre los recuerdos de su protagonista. La historia gira en torno a Hays, y cómo va afrontando los retos que se le presentan en cada momento de su vida. Claro que la trama principal es la desaparición de los Purcell, pero a medida que avanza el caso, irá cruzando su camino con otros personajes que tendrán un gran impacto en el futuro, como Amelia Reardon (Carmen Ejogo), maestra que aspira a ser escritora, y que conoce de primera mano al pequeño William.

 

Todo está guardado en la memoria

 

“The Great War and Modern Memory” no tiene la majestuosidad visual y el impacto de aquella primera entrega dirigida por Cary Joji Fukunaga. En cambio, parece acompañar la abulia de sus personajes principales y de una ciudad que pronto se ve sacudida por estos acontecimientos. Ozarks no exhibe la decadencia de Louisiana, ni la corrupción de Vinci, pero nos acerca a una visión más “realista” y menos truculenta, al menos, en este primer vistazo. Todo recae en la gran actuación de Ali (no por nada tiene tantos premios) y la disyuntiva de su alter ego, un hombre que, de apoco, está perdiendo la memoria, aunque no logra sacudirse este tremendo hecho.

Es temprano para decidir si esta entrega de “True Detective” (también compuesta por ocho capítulos) va a lograr superar las expectativas, pero el arranque de Saulnier y el guión de Pizzolatto es auspicioso, sobre todo porque deciden enfocarse en las reacciones de las personas y no tanto en el artificio de la trama detectivesca.   

 

 

PUNTAJE: 8.0

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