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Análisis

ANÁLISIS| Titans S01E07: Asylum (Spoilers)

El grupete termina buscando pistas en un asilo y lo pasan peor que los prisioneros de Arkham. 

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Por: Jessica Blady

Agnews no será Arkham, pero igual tiene sus villanos. Este es el escenario principal de “Asylum”, un episodio más que truculento, dirigido por Alex Kalymnios, que se mete de lleno en los recovecos más oscuros de la cabecita de Dick Grayson. Sí, sabemos que la serie se llama “Titans”, pero desde el principio, el argumento le prestó particular relevancia a este protagonista que debe dejar su pasado y sus conflictos atrás para terminar convirtiéndose en el líder de este grupo superheroico. En esta entrega tenemos ese primer paso, simbólico si se quiere, donde Dick decide enterrar a Robin y seguir combatiendo el crimen sin alter ego justiciero.   

Los muchachos siguen buscando respuestas y, por el momento, Adamson parece ser el único que puede proporcionarlas. En el capítulo anterior había accedido a hablar, pero sólo con Rachel, una jugada que no va a terminar para nada bien. El doctor, a las órdenes del papá de Roth, está convencido que la chica tiene la misión de “purificar” al mundo, un sentimiento contrario a la profecía que asegura que es una destructora. Para acentuar esta creencia y librar a Rachel de esos pensamientos tan apocalípticos, el galeno decide cortarse el cuello y forzarla a que utilice sus poderes sanadores.

Bien por esta iniciativa que, al menos, ayuda un poquito a la autoestima de la adolescente, quien siempre se sintió una especie de monstruo. Aunque todos sabemos que detrás de estas intenciones está el reencuentro con papá, una unión que no augura nada bueno, pero ese es un problemita que vamos a dejar para más adelante en este recuento seriéfilo.

 

Qué mal la estoy pasando

 

Por lo pronto, Adamson insiste en que Rachel debe ser la que le dé la bienvenida, una recepción que su mamá biológica, Angela Azarath (Rachel Nichols) siempre quiso evitar, y por eso lleva años encerrada en el asilo en cuestión. Ni Dick, ni Kory se pueden confiar de esta información y deciden actuar con cautela. Claro que al saber que mamá sigue con vida, la chica se precipita y escapa de la casa segura con la ayuda de Gar.

Su llegada a Agnews no pasa desapercibida y en seguida caen prisioneros de los científicos locos dispuestos a experimentar con ellos. Atrás llegan Greyson y Anders, más carne de cañón para Adamson y su equipo. La tortura no se hace esperar y el doctor aprovecha el sufrimiento del grupo para extorsionar a Rachel. Claro que su lado oscuro no tiene muchas ganas de negociar, y esta vez no hay poderes que eviten que Adamson se desangre.

Mientras Roth busca a su mamá, a Kory, Gar y Dick les toca la peor parte. El ex petirrojo no puede escapar de las alucinaciones que intentan quebrantarlo, siempre ligadas a la negación de su verdadera naturaleza, y a intentar asumir que fue su culpa y de nadie más, haberse convertido en este ser violento y descontrolado. Es el pequeño Grayson el que viene a reclamarle (a puro golpe) que Robin era la respuesta ante la ira y el dolor por la muerte de sus padres, el que iba a arreglar las cosas, algo que todos sabemos no es tan factible. Ese es el camino que le mostró Bruce Wayne y el que él aceptó transitar hace más de quince años, hasta que se dio cuenta que, en realidad, no era SU camino, sino el de su mentor.

 

Everything burns

 

Eso es algo que todavía tiene que averiguar por sí mismo (la respuesta es Nightwing, obviamente), pero la serie se va a tomar su tiempo y ponerle un par de obstáculos y pruebas en el medio.                     

Tras el reencuentro de madre e hija, y liberados de sus tortuosas prisiones, los muchachos se hacen camino hacia la libertad dejando mucho de su alma en el proceso. A Gar no le sienta bien haber probado la carne humana por primera vez, una actitud ligada a su naturaleza animal, alentada por los constantes ataques de los doctores. Lo mismo ocurre con Dick, que sabe que tiene que dejar salir a la bestia para ayudar a sus amigos a escapar.    

“Asylum” nunca decae, suma drama, mucho gore, y nos obliga a preocuparnos por el bienestar y la salud mental de cada uno de sus protagonistas, además de ese último detalle de dejar a Robin en el olvido. Ya no hay vuelta atrás para Dick Grayson, ni para este grupo de compañeros que se bancan mutuamente. Sabemos que la calidad podría ser mucho mejor, pero los presupuestos alcanzan para brindarnos las atmósferas y los momentos más necesarios y superheroicos.

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