Análisis

ANÁLISIS: The Leftovers (\"Pilot\")

Damon Lindelof estrena nueva serie en HBO y es tan extraña y misteriosa como Lost. Basado en la novela de Tom Perrotta, este drama fantástico sobre desaparecidos, seguro va a generar unas cuantas teorías entre el público.
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Por: Jessica Blady

La ultima creacion de Damon Lindelof es tan extraña y enigmatica como la mayoria de sus productos. Pensemos en “Lost” o incluso en “Prometeo”, y ya nos damos una idea de por donde viene la mano de esta nueva serie de HBO, que mezcla el drama, la fantasia y el misterio, basada en la novela homonima de Tom Perrotta (tambien productor) publicada en 2011.

“The Leftovers” (las sobras, si quieren) gira en torno a los acontecimientos del 14 de octubre, fecha en la que el dos por ciento de la poblacion del planeta desaparecio misteriosamente, sin dejar rastro. Tres años despues, la gente sigue buscando respuestas y al mismo tiempo trata de seguir adelante con sus miserables vidas en una cultura totalmente sacudida por este evento.

Los habitantes de Mapleton, un pequeño suburbio de Nueva York, no son la excepcion, y en visperas de un nuevo aniversario del suceso, las autoridades han decidido que es hora de hacerles a las “victimas” un merecido homenaje y dejar que sus familiares hagan el respectivo duelo para poder continuar.

En este contexto encontramos a los Garvey, una familia de cuatro, bastante golpeada por los acontecimientos: Kevin Garvey (Justin Theroux) es el jefe de policia local que se debate entre mantener el orden de la ciudad y el de su propia familia, al mismo tiempo que empieza a experimentar insolitas situaciones, las cuales no puede distinguir entre el sueño y la realidad.

Venados con extrañas connotaciones oniricas y perros domesticos que volvieron a sus raices mas primitivas tras haber sido testigos del desvanecimiento de sus amos, son algunas de las cosas que se le cruzan a Kevin por la cabeza. Ademas de tener que lidiar con una rebelde hija adolescente, taciturna y promiscua, un hijo que no contesta sus llamados y que forma parte del sequito de un enigmatico personaje llamado Wayne (Paterson Joseph), al que la gente concurre por ¿respuestas?, y una esposa, Laurie (Amy Brenneman), que desde hace un año abandono a los suyos para unirse a una secta.

El culto en cuestion, unas cincuenta personas que viven en comunidad, sin pertenencias ni bienes materiales, sin la posibilidad de hablar y fumando como chimeneas porque al parecer es la forma de proclamar su fe (¿?), se dedica a perseguir a futuros “prospectos” o algo por el estilo, o a provocar a los no iniciados por seguir manteniendo las esperanzas ante el retorno de sus seres queridos.

Meg (Liv Tyler) es una de estas personas a los que los “remanentes” (como los llaman) le echan el ojo, una mujer que esta a punto de casarse y, aunque su prometido le ponga toda la onda, ella no parece demostrar mucha felicidad que digamos.

Todo es tan extraño como suena, al menos en este primer episodio dirigido por Peter Berg (“Hancock”, “Lone Survivor”) que, si bien no aporta nada desde lo estetico, busca llamar la atencion desde lo narrativo (al menos hay cuatro puntos de vista correspondientes a los integrantes de la familia) y de sus locas ideas.

Si bien se hacen algunas alusiones religiosas, todavia esta por verse por que lado viene la mano de esta historia que no escapa a los elementos especificos de una serie de HBO: tiene sexo, drogas, palabrotas y cualquier topico que no pueda tocarse en una cadena de TV abierta, para distinguirse y llamar la atencion, aunque a veces no aporte nada a la trama.

Es muy pronto para sacar una conclusion, pero hay que admitir que tanto interrogante genera expectativas. Veremos si esto fue obra del tan mentado “arrebato”, que le dicen, o todos van a terminar perdidos en una isla desierta.

PUNTAJE: 7.5