Análisis

ANÁLISIS: The Good Cop S01E01: “Who Framed the Good Cop?”

La comedia policial también se cuelga de la nostalgia.
Avatar de Jessica Blady

Por: Jessica Blady

Netflix sigue inundando su grilla con productos originales, demostrando que es el rey del streaming (al menos en cuanto a números se trata). Andy Breckman, productor y guionista de cosas como “Monk” y “Saturday Night Live”, suma su granito de arena con “The Good Cop”, comedia policial basada en el show israelí homónimo, creado por Erez y Tomer Aviram.

Esta es la típica historia de pareja despareja, conformada por un padre, Tony Caruso (Tony Danza), ex policía con prontuario, y su hijo T.J. –Tony Junior- (Josh Groban), el oficial que acata todas las reglas, en la oficina y en la vida cotidiana.

Ambos están forzados a vivir juntos y compartir el día a día como parte de la libertad condicional de papá, después de salir de prisión y cumplir su condena por ciertas conductas corruptas cuando formaba parte de la fuerza. Tony es el clásico tiro al aire que es amigo de todos y conoce a todo el mundo, pero su pasado dejó una mancha y ahora debe encontrar un poquito de redención y tratar de limpiar el nombre familiar, al menos por su hijo, un policía ejemplar, demasiado ejemplar, que logra exasperar a cualquiera.

Nada que no hayamos visto antes. E incluso, “The Good Cop” se esfuerza por rescatar un formato y una narrativa bien vintage, desde sus títulos hasta sus personajes, con ese olorcito ingenuo de las comedias de la década del setenta y ochenta.

Nueva York es el escenario de esta historia criminal que, más allá de algunos tiros, no se concentra en la violencia… ni en la buena pericia de sus casos. Acá, lo principal es la relación entre padre e hijo, sus similitudes y sus diferencias, mientras tratan de salir adelante bajo el escrutinio de todos los que los rodean.

“Who Framed the Good Cop?” (sí chicos, le robó a Roger Rabbit) es el arranque perfecto para acompañar esta idea, ya que la buena conducta de T.J. queda en tela de juicio cuando Jack Livingston, ex policía que acusó a su papá y a otros compañeros de la jefatura, aparece muerto en un parque y todas las pruebas resultan apuntar a los Caruso.

Por el lado detectivesco, “The Good Cop” es un fiasco, ya que el espectador con dos neuronas de frente puede atar los cabos más fácil y rápidamente que cualquiera de estos oficiales de la ley. Pero como ya se dijo, este no parece ser el centro de la historia para los realizadores –el guión de Breckman y la dirección de Randy Zisk-, sino la relación familiar que, ante las sospechas mutuas, se pone un poquito a prueba.

Padre e hijo deben aprender a confiar el uno en el otro y restablecer los lazos un tanto quebradizos tras la condena de Tony. En el medio, esta la pena en común por la muerte de mamá hace algunos años, un accidente en la vía pública que nunca encontró culpable.

Dentro de la jefatura, todos son arquetipos que buscan la risa fácil, pero rara vez lo logran: tenemos a la capitana todo corrección (Molly Price); al compañero de T.J, Burl Loomis (Isiah Whitlock Jr.), que sólo quiere jubilarse; al cerebrito insoportable que se rodea de tecnología; y a Cora Vazquez (Monica Barbaro), agente de libertad condicional de Tony e “interés amoroso” de T.J.

No, “The Good Cop” no brilla por su originalidad, ni por su estructura narrativa, mucho menos en el plano visual. Su fuerte es la pareja protagonista y sus pequeños conflictos, un Tony Danza que hace de Tony Danza (o al menos, de la idea que a esta altura tenemos de Tony Danza) y un Josh Groban que sigue juntando experiencia en esto de la actuación. Bien, pero nada que se destaque en un universo televisivo plagado de historias parecidas y mejor ejecutadas. “Para pasar el rato” si te gustan la ‘buddy cop’ que se cruzan con quilombos familiares.  

En esta nota
  • netflix
  • the good cop

Comentarios