Análisis

ANÁLISIS: Tennis World Tour (PS4, PC, Xbox One)

Si extrañabas Top Spin o Virtua Tennis, puede que Tennis World Tour se gane un par de sets en tu corazón, pero no esperes que sea un Grand Slam
Avatar de Guillermo Leoz

Por: Guillermo Leoz

Videojuegos hay sobre cualquier disciplina o actividad que se te ocurra, pero el Tennis es una que por algún motivo extraño se dejó de aprovechar. Probablemente las razones hayan tenido que ver con ventas no muy alentadoras y con licencias de torneos y de jugadores que resultan caras. Por lo tanto desde Top Spin 4 en el año 2011 que no hemos tenido un intento concreto de hacer un juego de, como mínimo, mediano perfil y que apunte a la simulación. Tennis World Tour viene a llenar ese vacío y tiene en su equipo a, justamente, los principales responsables de lo que era esa querida saga publicada por 2k. Este es un hecho que se nota a simple vista: vemos un estilo de jugabilidad y sistemas muy similares a Top Spin pero, lamentablemente, sin los mismos valores de producción o el “decorado” que te puede dar tener un poco más de presupuesto disponible.

Tennis World Tour cumple en los conceptos principales y en aquellas cuestiones con las que sí o sí tiene que cumplir. Esto tiene que ver con cómo se siente cada punto jugado que, afortunadamente, es lo más fuerte que tiene parece ofrecer el juego. Logra un extraño y particular balance entre simulación y juego accesible que siento ni siquiera Top Spin pudo lograr. Porque incluso cuando esa saga buscaba el realismo, los puntos jugados, los rallies eran generalmente cortos y demasiado sistemáticos. Se sentía como un videojuego y no como se suelen dar en la vida real. Tennis World Tour siento que logra de manera mucho más certera esa ilusión de estar jugando un torneo de ATP y tener que batallar contra un rival difícil luego de que cada uno le haya pegado a la pelota unas 20 veces. No hay una manera sencilla de ganar cada punto, no se siente “roto” en ese aspecto. Realmente no me había pasado en otros juegos el tener puntos largos, cambiantes y en los que tuviera que pensar cada golpe. Tennis World Tour logra ese efecto mejor que cualquier juego hasta la fecha.

Una mecánica clave tiene que ver con cómo cargamos la potencia de cada disparo y cómo, hasta último momento, tenemos la posibilidad de cambiar la dirección. La fuerza depende de un círculo que se va llenando dependiendo de cuánto tengamos apretando tal o cual botón. Pero hacia dónde va la pelota no depende un círculo que se representa en la cancha, sino que va a tomar la última dirección a la que hayamos apuntado con nuestro stick. Puede parece un detalle menor, pero esto nos permite llevar la pelota a lugares más estratégicos y que producen en consecuencia puntos más realista. Es que en muchísimos otros juegos de Tennis terminamos siempre jugando pelotas paralelas y corriendo de un lado a otro. Tennis World Tour te da las herramientas para poder cruzar con más efectividad la pelota y te incita a que siempre vuelvas al medio de la cancha para estar bien posicionado. Son estos pequeños detalles que le dan un ritmo realista a los partidos; quizás habíamos tenido jugabilidades más o menos realistas, pero pocas veces había sentido que los puntos tuvieran un progreso similar al del nivel profesional.

Quizás sea por haber visto muchísimo Tennis durante mi vida (aunque lamentablemente jugado poco) que me encontré planeando estrategias de acuerdo a cada rival y decidiendo distintos tipos de tiros de acuerdo a lo que se necesitara. Los rivales me empujaron muchas veces a jugar con top en ciertas situaciones o a recurrir a un slice para cambiar el ritmo y empujar al rival a jugar detrás de la línea de base o subir a la red para definir un punto con una volvea o apostar por un dropshot de ser necesario. El efecto placebo funcionó en el sentido que me encontré planeando un partido de tenis y no jugando un videojuego, en eso hay que darle la derecha a Tennis World Tour.

Al igual que Top Spin el manejo de la stamina es importante. Cada punto que juguemos va bajando un poco esa barra de energía y hace que luego no podamos alcanzar ciertas pelotas o no saquemos tan bien. Si bien es algo que influye en el juego, creo que no es tan determinante como se plantea de manera inicial. Quizás podría existir un elemento aún mayor de riesgo/recompensa con esta mecánica, como sí sucede con la potencia de los disparos, del saque y la posibilidad apretar uno de los gatillos y correr hacia una pelota para alcanzarla y lograr, por ejemplo, un passing a la carrera. Una pseudo novedad es la adición de un sistema de cartas a colocarle a nuestro personaje. Estas nos dan mejores estadísticas de manera permanente o cuando recibimos, o en puntos decisivos. Estos son como “loadouts” que podemos guardar y luego elegir de acuerdo a la circunstancia; algo que agrega un buen grado de customización y estrategia.

Hasta acá parece que tenemos en nuestras manos lo que todos los fanáticos y fanáticas de este deporte estaban esperando, pero atentos que hay un break point y a Tennis World le quebraron el saque. Porque lamentablemente este juego no logra sostener sus buenas intenciones y ritmo de partidos con valores de producción a la altura de las circunstancias. La falta de licencias genera que los torneos importantes que juguemos no se sientan como tales, tampoco hay muchos jugadores licenciados y varios de los más importantes del mundo (Nadal, Murray o Djokovic) están ausentes, las animaciones en general de los personajes no son las mejores (especialmente entre punto y punto o para festejar lo que sea donde es realmente flojo), gráficamente es un juego de la generación pasada con canchas y superficies que no se lucen (las de césped se veían mejor en juegos de la década anterior), el creador de personaje es limitadísimo (lo que genera personajes igual de genéricos en todos los partidos), los entrenamientos disponibles para realizar son bastante aburridos y poco creativos, las partidas online al momento de hacer este análisis no están disponibles, muchos bugs de interfaz, relatos insípidos, entre muchos otros problemas. Incluso algunas cuestiones que tienen que ver con el impacto de la raqueta en la pelota no están del todo ajustadas: a veces le terminamos pegando a una pelota que claramente no llegamos a impactar y otras no le pegamos a una bola que nos pasa por al lado.

El modo carrera tampoco termina de enamorar, porque si bien la idea de ir organizando nuestro calendario y decidiendo qué evento hacer mes a mes es interesante, no hay un impacto considerable en nuestra trayectoria profesional. Sí, hay que manejar cuánto nos cansamos, pero con descansar un mes alcanza. Tenemos entrenadores que contratar, agentes que nos consiguen algunos beneficios y constantemente tendremos que decidir si jugamos un partido de exhibición, entrenamos, nos metemos en un torneo o descansamos. De entrar a una competencia hay que mentalizarse que vamos a estar un rato largo jugando ese torneo. Tranquilamente un sólo partido puede llevarnos entre 20 y 30 minutos y cada competencia consta de cuatro encuentros. Esta misma característica le da un peso importante a cada partido; nos da la sensación de tener bastante en juego, de no desperdiciar los muchos minutos invertidos en ganar un trofeo y subir un poco en el ranking. Porque arrancaremos nuestra carrera en el puesto número 100 y de ahí iremos subiendo. También subiremos de nivel y se nos habilitan más slots para poder colocar modificadores a nuestro personaje; tenemos puntos para mejorar a nuestro jugador (defensa, ataque y saque y volea) y podemos comprar todo tipo de equipamiento que tiene impacto en nuestras estadísticas si se trata de la raqueta (el resto es simplemente cosmético). Mezcla buenas y malas este modo donde podemos jugar tanto con una mujer como con un hombre; ojalá hubieran implementado entrenamientos más atrapantes porque son realmente densos (quizás ese era el momento de imitar a Virtua Tennis y hacernos tirar bolos de bowling).

Tennis World Tour cumple, no con creces sino con lo justo y necesario para llenar el vacío de un género que parecía completamente olvidado. No revoluciona en nada a este tipo de juegos y más allá de la buena sensación que me deja cada punto, diría que no trae nada nuevo a la mesa. Su trabajo más importante lo ejecuta de una buena manera, pero el resto deja bastante que desear. Siento que es un título que puede saciar la sed de aquella persona absolutamente desesperada por un juego de tenis y que no quiere desempolvar una vieja consola. Pero para poder disfrutarlo va a tener que perdonar bastantes aspectos negativos que a simple vista pueden alejarnos de un juego que en el fondo brinda una experiencia balanceada entre simulador y uno más accesible. Disfruté la mayoría de los partidos que jugué en Tennis World Tour, sin embargo sus falencias se hacen evidentes cuando analizamos todo aquello que rodea a cada encuentro; defectos que en un juego a precio completo (sale $60 dólares) son difíciles de ignorar. Se especula que se apuró el lanzamiento para coincidir con Roland Garros; sea cual sea el caso, está claro que es un juego no del todo pulido, con demasiado trabajo por realizar y que cuesta recomendar del todo.

LO MEJOR

  • La sensación de cada punto

LO PEOR

  • Apartado técnico
  • Bugs
  • Falta de licencias
  • Modo carrera poco desarrollado
En esta nota
  • tenis
  • deportes

Comentarios