Análisis

ANÁLISIS: Taiko no Tatsujin: Drum ‘n’ Fun (NS)

Algunos tropiezos arruinan lo que podría haber sido un regreso a occidente lleno de gloria.
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Por: Jeremias Curci

La realidad habla por sí sola: los juegos rítmicos parecen haber muerto, al menos, en este lado del charco. Así lo demuestran los fallidos intentos de revivir a Rockband o Guitar Hero, parte de un género que solemos emparentar con una tonelada de accesorios que después no sabemos dónde meter. Pero Japón es una tierra única, exótica, con hábitos que escapan a toda razón y allá sí que la cosa es bien distinta: los juegos musicales (“ultra hardcore” en su dificultad, por lo general) siempre estuvieron vivitos y coleando, tanto en consolas como en los enormes salones de arcade.

De hecho es ahí donde empieza la historia de Taiko no Tatsujin: en los arcades. Taiko es básicamente un tambor tradicional japonés, que es el elemento central de la experiencia de esta serie creada por Bandai Namco. En los arcades, nos enfrentamos a un monolito electromecánico que además de una pantalla nos ofrece un enorme tambor con baquetas para golpear el parche del mismo o el aro, según se nos requiera. Este accesorio también salió de paseo y forma parte de algunas de las versiones hogareñas que podemos encontrar del título. Desde 2001 hasta la fecha, Bandai Namco ha publicado numerosos títulos de Taiko no Tatsujin. Sólo en arcades hay más de veinte y si bien algunos de ellos tuvieron versiones hogareñas, lo que tienen en común es que en su mayoría, son exclusivas de Japón. O lo eran, hasta ahora.

Con Taiko no Tatsujin: Drum ‘n’ Fun (y Drum Session para PlayStation 4) se produce el desembarco de la franquicia después de más de diez años de ausencia en tierras occidentales. La versión que analizamos es la de Nintendo Switch y no sólo vale la pena la aclaración por cuestiones obvias que tienen que ver con el método de control a utilizar, sino también porque hay diferencias entre las canciones que incluyen en su repertorio musical. Por lo tanto, si deciden jugar en PS4, tal vez encuentren algunas diferencias. Pero sigamos adelante.

La llegada la serie occidente viene con algunos peros. Ya de movida, olvídense de jugar con el tambor: al menos de forma oficial, no hay posibilidad de jugar con el divertido accesorio. En territorio americano, las nuevas versiones Taiko no Tatsujin son exclusivamente digitales tanto en PlayStation 4 y Nintendo Switch, quedando relegada a territorio europeo la versión física del juego y el pack especial con el tambor. Se trata de una decisión que probablemente tenga su justificativo aduanero (no somos el único país complejo en ese aspecto) pero que sin dudas nos deja con ganas de experimentarlo como debería ser.

Pero lo cierto es que sin tambores, Bandai Namco intentó agregar opciones atractivas para disfrutar Taiko no Tatsujin: Dum ‘n’ Fun, y tal vez esa sea la principal fortaleza de la versión de Switch. En primer lugar tenemos que hablar del “control baqueta”, que consta básicamente en sujetar los joy-con con el canto negro hacia abajo, como si fuesen los palillos. Haciendo un golpe recto hacia abajo “golpeamos” el parche del tambor, mientras que si el golpe es en diagonal, le “pegamos” al aro del tambor. Con un poco de práctica uno se acostumbra; incluso si tenemos en cuenta la fenomenal implementación del HD Rumble de los controles, nos encontramos con una representación fiel de lo que sería tener el instrumento entre manos.

Jugar en dificultad normal no supone un gran desafío utilizando este método, pero al intentar acceder a niveles más exigentes es donde el sistema empieza a mostrar su peor faceta: el control empieza a ponerse impreciso y errático, cosa que para un juego musical que requiere todo de nosotros, se convierte en un problema súper frustrante. Batacazos fuera de lugar o golpes no deseados se meten en el medio haciendo que lo que empezó como una sesión de disfrute nos termine dando ganas de prender fuego la consola y bailar a su alrededor.

Fuera de esto podemos jugar utilizando los botones de nuestra Switch y también la pantalla táctil. Este último modo de juego fue una grata sorpresa, ya que el título dibuja un tambor en la pantalla donde tenemos que golpear utilizando los dedos, mientras que para hacer sonar el aro pulsamos fuera de la superficie del parche. Rápidamente se tornó en mi forma preferida de jugar Taiko no Tatsujin y es que, al igual que otros clásicos del género como DJ Max o Drummania, ofrece el mismo nivel de satisfacción cuando acertamos a una seguidilla imposible de notas a la perfección.

El repertorio de canciones es realmente excelente y muy variado. Si lo navegamos por géneros, encontraremos canciones de conocidísimos animé como Dragon Ball o Evangelion, bandas sonoras de otros títulos de Namco y en esta versión de Nintendo Switch, el temazo de Super Mario Odyssey, Jum Up, Super Star!, o un dificilísimo medley con la música de Splatoon 2. A medida que jugamos vamos desbloqueando nuevas melodías, como también podremos expandir más la oferta sonora visitando la tienda y comprando alguno de los contenidos adicionales, que rondan en paquetes de seis dólares.

Cuando todo funciona, Taiko no Tatsujin: Drum ‘n’ Fun es una experiencia intensa y gratificante. Ya sea jugando solos o en compañía (incluye además de modos competitivos un buen surtido de minigames para ponerle onda a la juntada con amigos), estamos ante un juego que requiere un buen nivel de habilidad y que acompaña desde su irresistible apartado artístico, especialmente si son cercanos o amantes de la cultura japonesa. Pero cuando los controles empiezan a fallar, se transforma en una experiencia frustrante y confusa, al punto de no entender por qué nos estamos dedicando a jugarlo. Esto se vuelve peor considerando lo que el juego cuesta: unos 50 dólares americanos, lo cual para muchos (entre los que me 
incluyo) puede ser un tanto elevado considerando el ofrecimiento y las fallas que presenta.


La llegada de los nuevos Taiko no Tatsujin a territorio americano son para celebrar; no obstante, la forma en la que se dieron las cosas se siente como una oportunidad perdida. No hay accesorios característicos y al menos la versión de Switch que utilizamos por este análisis, presenta fallos en su funcionamiento que la alejan de lo ideal. Nada que un parche no resuelva, desde ya, pero tampoco hay garantías de que esto vaya a suceder. 

LO MEJOR

  • La selección de canciones
  • Los minigames para compartir entre amigos
  • Los distintos mecanismos de control que nos ofrece en Switch

LO PEOR

  • Pobre respuesta con controles de movimiento
  • Variedad limitada de modos de juego

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