ANÁLISIS| Supergirl S04E10: Suspicious Minds (Spoilers)
Análisis

ANÁLISIS| Supergirl S04E10: Suspicious Minds (Spoilers)

La chica de acero vuelve del parate de fin de año con un episodio enfocado en las decisiones morales que deben afrontar sus protagonistas. 

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Por: Jessica Blady

Las aventuras de la chica de acero también regresaron del parate de fin de año para la segunda parte de su cuarta temporada. Antes de los acontecimientos de “Elseworlds” -el crossover anual con los otros integrantes del Arrowverse-, Kara (Melissa Benoist) y sus compinches lograron detener las violentas acciones de Ben Lockwood/Agent Liberty (Sam Witwer) y sus seguidores, pero no pudieron hacer mucho con el sentimiento discriminatorio plagado de desconfianza y paranoia que este profesor dejó flotando en el aire. Después de que Supergirl se negara a revelar su verdadera identidad bajo las órdenes del presidente Baker (Bruce Boxleitner), la alienígena fue apartada de sus tareas en el DEO, pero nada puede impedir que siga ayudando a los habitantes del planeta Tierra cada vez que lo necesitan.

“Suspicious Minds” retoma y refuerza esta trama y la férrea tarea de la coronel Lauren Haley (April Parker Jones), empecinada en descubrir quien se esconde detrás de la capa y las botas rojas, con la única intención de poder controlar a la kryptoniana, todo en nombre del bien común y la protección de la nación, un discurso demasiado conocido en la actualidad no tan ficticia de los Estados Unidos.

Los responsables de “Supergirl” dejaron bien en claro que esta entrega del show de The CW no se iba a andar con sutilezas y que el miedo iba a ser el principal enemigo de la protagonista. Miedo a no poder controlar la situación, ni a sus antagonistas, muchos de ellos los mismos ciudadanos de National City que intenta proteger, y que terminaron suscribiendo a la ideología de Lockwood. Básicamente, usar a los extraterrestres (léase entre líneas, inmigrantes, etnias diversas) como chivo expiatorio de los problemas socioeconómicos que deben afrontar… o cualquier problema en general.

 

Los queremos como amigos y mucho más

 

La serie creada por Ali Adler, Greg Berlanti y Andrew Kreisberg (y bueh, lo tenemos que nombrar aunque ya no forme parte del proyecto) siempre se apoyó en la coyuntura para darle relevancia a ciertos temas (siempre con una mirada feminista), pero el gobierno de Trump les dio demasiada tela para cortar y crear paralelismos escondidos (y no tanto) detrás de metáforas y aventuras de ciencia ficción. Así, “Suspicious Minds” se transforma en una persecución ideológica donde Haley no tiene ningún inconveniente en presionar y “torturar” a sus propios agentes para obtener la información que necesita.

Mientras tanto, Supergirl interviene en el ataque a un barco de la marina un tanto sospechoso. El incidente queda en manos de Haley tras saberse que fue perpetrado por una misteriosa raza de extraterrestres que el ojo humano no puede detectar, los morai; pero cuyo violento accionar está ligado al pasado de la coronel y otros tantos militares que formaron a estos alienígenas desde chiquitos para convertirlos en sus armas personales. Armas que, obviamente, no pudieron controlar y que ahora vuelven para cobrar venganza contra todos aquellos que los torturaron física y emocionalmente.

Una práctica bastante común si tenemos en cuenta lo que pasa al otro lado del mundo, en Kaznia, donde sus generales le siguen dando forma a su propia “Supergirl”, el doble alienígena que crearon a partir de Harun-El (o la roca de Yuda Kal), referencia directa (o no tanto) a “Superman: Hijo Rojo” (Superman: Red Son, 2003) de Mark Millar, un elseworld que imagina a un Kal-El criado en la Unión Soviética.

 

Más mala que el colesterol 

 

Pero el asunto de los morai, la conspiración militar y las muertes que dejan por el camino son sólo una excusa para ese episodio enfocado en la verdadera identidad de la heroína y lo que deben hacer todos aquellos que la conocen para no traicionarla a ella y sus propios valores. Esto incluyendo a Alex Danvers (Chyler Leigh), quien accede a borrar parte de sus recuerdos para salvar a su hermana. Este momento no es simplista ya que el rescate de Alex fue lo que sacó de la sombra el alma justiciera de Kara. Ahora, y gracias a la intervención de J'onn J'onzz (David Harewood), ese pequeño detalle va a desaparecer de su historia conjunta, evitando que Haley pueda aprovechar esta relación familiar para tomar ventaja.

“Suspicious Minds” es un gran episodio que gira alrededor de la moral de sus protagonistas. Decisiones no siempre bien vistas que deben afrontar para salvar a otros como en el caso de Lena (Katie McGrath), que busca el apoyo de James (Mehcad Brooks) para seguir adelante con sus experimentos y lograr otorgarles poderes a los seres humanos, un poco para combatir todo tipo de enfermedades, y otro tanto para “equilibrar la balanza” con los visitantes del espacio exterior. O la imposibilidad de J'onn de acatar sus propias reglas y seguir un camino pacifista, sobre todo cuando accede a inmiscuirse en las mentes de los demás.

Alejado de la DEO, nuestro marciano favorito finalmente abraza su alter ego comiquero convirtiéndose en John Jones, detective privado especializado en casos alienígenas para darles una manito a aquellos congéneres que no logran obtenerla de otra manera.

 

Las hermanas sean unidas

 

Quien también debe dar ese paso definitivo hacia el firmamento superheroico es Nia Nal (Nicole Maines), extraterrestre del planeta Naltor y empleada de CatCo que sigue un camino muy parecido al de Kara. Sus poderes le permiten vislumbrar ciertos acontecimientos futuros accesibles a través de los sueños, de ahí que pronto la veamos en acción bajo el seudónimo de Dreamer. No falta mucho para esta metamorfosis impulsada por Brainiac-5 (Jesse Rath), quien parece tener ganas de ser mucho más que un compañero de aventuras.

Más allá de la ternura de esta dupla, sobre todo por el coche cultural al que se expone el miembro más inteligente de la Legión de Superhéroes constantemente, no podemos dejar de destacar la importancia de la incorporación de Maines al Arrowverso, convertida en la primera actriz trans en personificar a una superheroína televisiva. Nia atraviesa su historia con total naturalidad, muchas veces con la carga sociocultural que eso implica. De ahí que nos caiga tan bien, y queramos que se dé una relación con Querl Dox más íntima.    

“Supergirl” no se guardó nada para este regreso y da en la tecla en cuanto a sus temas. Muchos de sus momentos pueden resultar un tanto cursis, pero este es el espíritu de la serie centrada en la heroína kryptoniana dispuesta a todo para defender la verdad y la justicia, aunque ya no estamos tan seguros del “estilo de vida norteamericano”.  

 

 

PUNTAJE: 8.0

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