Análisis

ANÁLISIS: Stranger Things S02E06: Chapter Six: The Spy (Spoilers)

El Upside Down muestra la hilacha, por más raro que suene esto.
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Por: Jessica Blady

Es bueno ver que para su segundo episodio Andrew Stanton pudo enderezar la nave, tomar los mejores elementos de “Dig Dug” -sobre todo el humor-, y llevar adelante un capítulo más equilibrado e interesante, donde la tensión y el dramatismo marcan el ritmo.

La segunda temporada de “Stranger Things” entra de lleno en su instancia final con la amenaza a cuestas (y si, otro cliffhanger), y ya no estamos tan seguros como podrán frenar esta avalancha terrorífica que parece llevar la delantera.   

Tras el ataque de Will quedó más que claro que su conexión con el Upside Down y el shadow monster va más allá de unas simples visiones y dibujitos. Ambos están enlazados, para bien o para mal, aunque el nene parece llevar las de perder en esta unión tan particular.

Cuesta entender que los científicos no sepan o entiendan tan poco al respecto –al menos, en comparación con Will, Mike, Hopper y compañía-, pero consuela ver que el doctor Owens no es un tipo tan desalmado como Brenner e intenta salvar la vida del nene, aunque en apariencia ya sea demasiado tarde. El cerebro de Will no puede defenderse de esta invasión parasitaria, y lo peor no es ir perdiendo sus recuerdos por el camino, sino la posibilidad de ser manipulado. Ese cuchillo de doble filo que tanto temía al enterarse que el monstruo podía asomarse a su cabeza, sentir lo que él sentía, y viceversa.

La incógnita ahora es la siguiente: ¿se atreverán a convertirlo en carne de cañón y sacrificarlo por un bien mayor? No sólo nos referimos a los científicos y militares de Hawkins, sino a los hermanos Duffer, decididos a plantearnos una temporada muchísimo más oscura. Eleven cumplió este objetivo durante el primer año de la serie, pero Will carece de poderes y sería un golpe durísimo para el público y el resto de los protagonistas.

Mientras esperamos que este drama se resuelva, Stanton relaja un poco con diferentes conflictos de pareja. Es sabido que tres son multitud, y tarde o temprano, se iban a hacer presentes las tensiones sexuales entre Nancy y Jonathan, o los celos incipientes entre Dustin y Lucas por ver quien lograba llamar la atención de Max.

Por ahora, parece que Lucas lleva la delantera (aunque esto NO es una competencia) ya que logró acercarse a la chica gracias a unas cuantas verdades que, a simple vista, parecen excusas para acercar el bochín, pero nosotros sabemos que son ciertas porque, obvio, vimos la primera temporada (¿?).

Mientras Lucas la hacía de galán, Dustin lidiaba con otro tipo de problemas, más precisamente con Dart, que ahora crece al ritmo de un xenomorfo que no se conforma sólo con comer gatos. A falta de amigos, Dustin le pide ayuda a Steve que, admitámoslo, ya tiene experiencia en esto de enfrentarse con demorgones adultos. Atrapar a una pequeña criatura adolescente no debería ser tan problemático, pero resulta que el bicho no está tan solo y pone a prueba los planes y los nervios de este grupete que casi no vive para contarla. Vamos, que todos pensamos que Steve no llegaba enterito para la próxima temporada.

Uno de los principales problemas de “Stranger Things”, desde sus comienzos, es la falta de explicación para gran parte del universo fantástico que plantea. Entendemos que el Upside Down guarda sus misterios, pero no nos quedan tan claras sus reglas como, por ejemplo, la procedencia de tantos monstruitos. Sabemos que Dart se coló en este mundo de la mano de Will pero ¿qué onda con el resto? ¿Salen de huevos, esporas, de las raíces que se extienden bajo tierra? Y, ¿qué posibilidad existe de que Hopper no ande incubando alguno de ellos, más allá de que los doctores no le hayan detectado nada?

Imposible anticipar un desenlace cunado faltan tantos datos en el medio. Tranquilamente puede tratarse de un recurso de los Duffer para estirar la trama y mantenernos en vilo, pero la información debe tener cierta cadencia para que el todo conserve el sentido.

No puede haber tantas preguntas y tan pocas respuestas a la espera de que todo se solucione al final o en la próxima temporada; ese fue uno de los problemas más graves de la primera entrega, uno que dejó al descubierto la clara manipulación de los diferentes elementos de la historia y del espectador que se compromete con cada uno de ellos, ya sean los personajes o esos misterios que nunca se terminan de resolver.   

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