Análisis

ANÁLISIS: Stranger Things S02E04: Chapter Four: Will the Wise (Spoilers)

Ahora sí, los quilombos en Hawkins empiezan a tomar forma.
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Por: Jessica Blady

Uno de los grandes aciertos de los hermanos Duffer para esta segunda temporada fue correr el foco de atención sobre Eleven (Millie Bobby Brown) y centrarlo en Will Byers (Noah Schnapp), la desaprovechada víctima del año anterior. El nene sabe actuar y muy bien, conmoviéndonos con cada una de sus escenas, y haciéndonos olvidar que la nena de los poderes también forma parte de la trama. Es un tanto extraño, si tenemos en cuenta que la popularidad del show va casi de la mano con la de este personaje (y su joven intérprete), explotado hasta el hartazgo en todos los medios y de todas las formas posibles.

Igual, suponemos que Eleven tendrá un papel fundamental dentro de la resolución del conflicto cuando llegue el momento; por ahora, y con sólo cuatro episodios adentro, la pudimos ver como una típica pre-adolescente, un poco caprichosa y egoísta, con la salvedad de que cuando se enoja, puede destruir todo lo que tiene a su alrededor. Se entiende que la edad, y los años que pasó encerrada en el laboratorio, no le permitan ver la gravedad de los hechos y lo que pueda pasar si el gobierno descubre su paradero. La falta de paciencia de Hopper tampoco ayuda, pero el policía se la jugó toda cuando decidió mantenerla a salvo.

Lo cierto es que la nena tiene necesidad de afecto, un afecto que Jim no le puede otorgar del todo, por eso insiste en el contacto con Mike y en el reencuentro con sus amigos. Pero hay algo más, el secreto de su procedencia. Una nueva trama que había sido explorada muy por encima durante la primera temporada, y ahora empieza a tomar fuerza, un poco por la curiosidad de Eleven de saber sobre su verdadera mamá, y otro tanto por la aparición de los documentos del doctor Brenner (papá), oh casualidad, en el sótano de la cabaña.     

“Stranger Things” va agregando subtramas, pero logra equilibrarlas y darles el tiempo necesario para desarrollar cada una de ellas sin embarullarse demasiado. Igual, el acento sigue puesto en Will y su conexión con el Upside Down, ahora más complicada tras su encuentro con la criatura gigante. El chico trató de seguir el consejo de Bob y hacerle frente a sus miedos, aunque sólo logró ser “poseído” por esta sombra monstruosa. Incapaz de expresar lo que siente o sacársela de encima, ahora debe lidiar con este nuevo fenómeno que, entre tanto terror, ¿le permite vislumbrar la forma en que se conectan este oscuro universo paralelo y el verdadero Hawkins?

Los extraños acontecimientos del pueblo empiezan a cobrar sentido, sobre todo para Hopper. Sabemos que el epicentro del problema se encuentra en los laboratorios, y que se fue expandiendo por los cultivos vecinos destruyendo todo a su paso. Pero Owens y su gente están convencidos de que la amenaza está contenida sin registrar ningún tipo de episodio, aunque el problema parece ser mucho más profundo, ya que son las “raíces” del Upside Down (esas que Will puede sentir en su cuerpo) las que se están extendiendo, quien sabe con qué propósito.      

“Will the Wise”, dirigido por Shawn Levy, introduce exitosamente varios misterios e interrogantes en una trama que venía bien afilada, pero que necesitaba ese golpe de efecto. Ahora tenemos varios puntos para hilar conjeturas e intentar anticipar si las visiones de Will son realmente “proféticas” y el Upside Down está intentando invadir este plano de la realidad. Pruebas no nos faltan, y criaturas tampoco, sino pregúntenle a Dustin, que puso su granito de arena ayudando a criar a un nuevo “demogorgon”.

Bueno, ésta la veíamos venir. Sabíamos que Dart no podía augurar nada bueno, y que era mucho más que una simpática criatura. Aplauso para los Duffer que decidieron no contenerse a la hora del gore y entender que, a pesar de que los protagonistas del show son niñitos, el público de “Starnger Things” es más maduro y necesita del terror y la sangre para disfrutar de esta historia, y que no sea solamente un relato sobrenatural que recicla momentos de los ochenta. Estos “homenajes” no se pueden evitar, pero al menos esta vez, el conjunto narrativo y visual le sigue ganando al desborde nostálgico de la primera temporada.      

Mientras que Nancy y Jonathan se ganan unos puntos a favor gracias a su jugada contra Owens y la gente del laboratorio, todo en pos de que Barb tenga la justicia que se merece y que sus padres puedan obtener respuestas; nos cuesta creer que estos agentes del gobierno son incapaces de detectar un grabador de semejante tamaño, sobre todo después de las escuchas y toda la maniobra que ejecutaron, ¿en serio?

Pequeños detalles que molestan, pero no tanto como ciertos personajes. Te estamos mirando a vos Billy (Dacre Montgomery), y a esa actitud de chico malo que en apenas un par de episodios se tornó insoportable. El supuesto hermano de Max (ahí hay gato encerrado, obvio) es tosco, violento y un tanto psicópata, una conjunción que tira para atrás cualquiera de las escenas en las que aparece. Cuando creíamos que habíamos podido escapar de la sobreactuación de Winona Ryder, los Duffer nos encajan a este pelmazo que, esperemos, pague las consecuencias.     

“Will the Wise” abre definitivamente las puertas hacia una temporada que tiene mucho más para ofrecer que la primera. Personajes mejor desarrollados, varias tramas que se entrecruzan y la promesa de mucho terror y suspenso que, desde acá, esperamos que se cumpla.  

   

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