Análisis

ANÁLISIS: Sonic Mania (PS4, XONE, PC, Switch)

El gaming de 2017 sigue sorprendiéndonos, ahora con el primer BUEN juego de Sonic en varias generaciones.
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Por: Kevin Waker

¿Te acordás cuando los emblemas principales de los videojuegos eran Mario y Sonic? Volvamos en el tiempo unos años, a principios de los ‘90, cuando Super Nintendo y Sega Genesis marcaban lo que actualmente conocemos como la era dorada del gaming. Super Mario World y el primer Sonic separaban dos bandos.

Por un lado, el fontanero contaba con niveles cortos y sencillos pero muy bien diseñados, en donde los secretos giraban en torno a salidas secretas y algún que otro pasillo oculto con power-ups. Por otro, el erizo tenía niveles estúpidamente grandes en donde la exploración a alta velocidad era clave, mecánica que era posible gracias al CPU ligeramente más poderoso de la consola de Sega, importalizado con el término de marketing “Blast Processing”.

Ambos juegos se mantienen como de lo mejorcito en materia videojuegos más allá del paso del tiempo, entonces… ¿cómo es que una de estas dos partes cayó tan bajo? Sonic no tuvo el pasaje al 3D más exitoso y su estilo 2D moderno no consiguió generar lo mismo que los viejos. Sin embargo, después de cuatro generaciones de consolas, SEGA se dio cuenta de que lo único que tenía que hacer era lanzar un juego nuevo que imite a los viejos, y es así como nació Sonic Mania.

Sonic Mania es lo que yo considero el verdadero Sonic The Hedgehog 4 (o 5, si contamos a Sonic CD). Es exáctamente lo mismo que lo que jugábamos de chicos. Sonic 2D con sprites, pixel art, tres personajes, caminos y secretos en todos lados, pero en 1080p a 60 FPS. ¿Hay algo mejor que eso? ¡Si! Y es el trasfondo del desarrollo del juego. SEGA contrató a un grupo de fanáticos que en su tiempo libre diseñaba y programaba fangames del erizo para, justamente, liderar este proyecto, y eso es algo que pesa muchísimo en mi impresión del juego.

Lo resumo en una simple palabra: pasión. Todo en este juego desborda amor por el personaje, desde el opening animado, pasando por la cantidad de guiños a otras franquicias y a la historia de la empresa, llegando al armado de escenarios y música. Generations es un gran juego de por sí, pero lo que sentí al jugar Mania fue realmente lo mismo que sentía cuando jugaba los primeros.

Empecemos con el Mania Mode, que es el single player disfrazado con un nombre bonito. La primera impresión que tenemos es que todo el aspecto visual fue retrabajado. Se parece al original, pero no es lo mismo. Los sprites están mucho más detallados, tienen colores más vivos y se asemejan un poco más a los diseños modernos.

Una de las (muchas) cosas que más me sorprendió fue la cantidad de cuadros que tiene cada animación. Sonic corriendo debe tener, fácil, el triple de imágenes que tenía en juegos anteriores entre un paso y otro, y todo eso se aplica al resto de las acciones (rebotar, mirar para arriba, agacharse, inclusive el festejo de un nivel superado está muy bien logrado).  Los niveles son otro tema súper interesante, con muchas zonas que vuelven de juegos anteriores y, más allá del parecido que haya con sus versiones originales, la verdad es que tienen muchas cosas nuevas para ofrecer.

Como dije antes, se puede jugar con Sonic, Tails o Knuckles, lo que habilita varias alternativas a la hora de avanzar, teniendo en cuenta que uno puede volar y otro trepar paredes. Las zonas están divididas en dos escenarios distintos: el primero comparte algunos tramos con los originales, mientras que el segundo es completamente nuevo. También hay zonas completamente nuevas que desbordan cariño por el personaje y la franquicia. Algo que me gustó mucho del armado del 100% de los niveles es el hecho de que dejen atrás el famoso “solo tenés que ir rápido hacia la derecha” que tanto les jugó en contra en juegos como Sonic Advance o los Rush. No solo eso no está presente en Mania, sino que hay que pensar antes de ir para adelante. También hay segmentos de velocidad, pero están muy bien separados y son fáciles de diferenciar.

La duración del juego también me sorprendió. Probablemente recuerden los Sonic originales como juegos largos, pero la verdad es que un jugador promedio pueden llegar de principio a fin en cuestión de 2 o 3 horas. Si comparamos numeros finales, Mania tiene más zonas que cualquier otro Sonic de Genesis, y habré estado poco más de 5 horas para sacar el final verdadero. Parece poco tiempo para un juego moderno de por sí, pero los del género de plataformas suelen tener aproximadamente la mitad de esa duración, y Mania duplica la extensión de, por ejemplo, Sonic & Knuckles. Y eso sin agregar el valor de rejugabilidad que tiene.

Dejando de lado el hecho de que tiene tres personajes con distintas rutas, Sonic Mania también ofrece niveles especiales que habilitan nuevos modos de juegos al completarse. Estos niveles especiales son los mismos que hacía falta atravesar para conseguir las esmeraldas en Sonic The Hedgehog 3, nada más que esta vez hay más de 40 disponibles, algunos de ellos muy complejos. También están los niveles especiales de Sonic CD, con un estilo artístico particular que involucra modelos 3D con pocos polígonos, por si no te quedaba claro que este juego es obra de un grupo de fanáticos homenajeando a lo retro.

Aún en los peores juegos, La música de Sonic siempre es buena. Mania, claro está, no es la excepción. El primer escenario de cada zona cuenta con una versión reorquestada de los temas originales, mientras que la segunda parte son remixes de las mismas pistas. Es un muy buen cambio para no saturar las melodías de siempre, manteniendo la frescura en cada nueva pantalla. Obviamente las zonas nuevas tienen música nueva, la mayoría excelente. ¡Algunas hasta tienen letra!

Más allá de la campaña básica de un jugador, hay una serie de modalidades adicionales. Time Attack propone terminar un escenario en la menor cantidad de tiempo posible, compitiendo a través de leaderboards con gamers de todo el mundo. Después está la posibilidad de jugar Versus de manera local, aunque se nota que está hecho rápido y mal. La pantalla se divide en dos y todo se ve bastante feo por la deformación de la relación de aspecto. Hay un par de modos adicionales, pero para desbloquearlos hay que jugar bastante y, a esta altura, fácilmente se podrían considerar spoilers. Un guiño que me encantó es que en cualquier momento que se juegue con Sonic & Tails como pareja, un segundo jugador puede usar a Tails al igual que en el Sonic 2. La cámara seguirá a Sonic y Tails será invencible, todo igual.

Quiero terminar el análisis mencionando uno de los aspectos más importantes del lanzamiento: el precio de venta al público es de 20 dólares. Para ser un juego de la línea principal de la mascota de Sega sinceramente está muy bien, es una actitud que merece ser destacada, y eso sin sumar a la ecuación el hecho de que el contenido del título es de lo mejorcito que tiene la saga.


Es una pena que no tenga una versión física, pero viendo el éxito que tuvo es cuestión de tiempo a que anuncien secuelas, re-releases y más juegos que giren en torno a la gloriosa era 2D. También vuelvo a mencionar el hecho de que Sega contrató a un grupo de fans para que haga el juego, otra actitud que el resto de las empresas grandes deberían evaluar fuertemente. Sonic Mania es un juego que no hay que dejar pasar de largo, tan simple como eso. Si jugabas los Sonic viejos, éste definitivamente te va a encantar. Si es tu primer Sonic, vas a entender a los pocos minutos por qué el erizo llegó a estar donde está hoy.

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