Análisis

ANÁLISIS: SNOWPIERCER (2013)

El surcoreano Joon-ho Bong tiene nueva película y no es nada más ni nada menos que una metáfora social disfrazada de drama post-apocalíptico. Un deprimente pantallazo de un futuro bastante fulero.
Avatar de Jessica Blady

Por: Jessica Blady

“Snowpiercer” (2013) es la ultima pelicula del guionista y director surcoreano Joon-ho Bong, ese que nos regalo esa maravilla de terror y ciencia ficcion protagonizada por el renacuajo gigante conocida como “The Host” (Gwoemul, 2006).

El film, coproduccion con los Estados Unidos -basado en la novela grafica francesa “Le Transperceneige” (1982) de Jacques Lob, Benjamin Legrand y Jean-Marc Rochette-, marca el debut de Bong en lengua inglesa, y tiene detras a otro genio asiatico como Park Chan-wook.

La idea principal de la pelicula (y la del comic) y lo que mas le atrajo al director de la historia es, basicamente, la lucha por la supervivencia dentro de este tren gigantesco y como, cada cabina, esta dividida segun los diferentes estratos sociales.

Esa es la motivacion principal del argumento, y este enorme vehiculo se convierte asi en metafora extrema del mundo y sus habitantes.

Tras un experimento fallido para contrarrestar el calentamiento global, la Tierra queda sumida en una nueva Era de Hielo que aniquila casi toda forma de vida sobre el planeta. Los unicos sobrevivientes son los habitantes del “Snowpiercer”, un ferrocarril con todas las comodidades, que posee un motor de movimiento continuo que le permite recorrer el mundo sin detenerse.

Claro que las comodidades no son para todos. Las clases mas altas pueden gozar de todos los lujos y frivolidades que alli existen (comida, saunas, discotecas, etc.) en la delantera del tren, mientras que los menos favorecidos se encuentran hacinados en la parte posterior, sobreviviendo a base de una extraña pasta de proteinas y su propia fuerza de espiritu.

La travesia lleva casi dieciocho años, en los cuales se han suscitado varias revueltas por parte de los pasajeros del fondo, aunque ninguna ha logrado vencer. Ahora, un nuevo grupo se prepara para lo ofensiva, poder reducir a los guardias que los vigilan constantemente y asi llegar hasta los primeros vagones para apoderarse del agua (un elemento vital), del motor y acabar con la tirania de Wilford, el constructor y dueño del tren.

El relato post-apocaliptico de Bong es crudo desde todos los aspectos. Desde lo visual logra, por un lado, representar la inmundicia y la desesperacion en la que estan sumidos los menos favorecidos, con una estetica que remite inmediatamente a “Mad Max” u otros clasicos del genero. Por el otro lado, agrega color, brillos y luces para mostrar la existencia mas banal de los habitantes privilegiados.

El contraste tambien se ve en los personajes. La revuelta sera liderada por Curtis (un irreconocible Chris Evans), un hombre que ha vivido la mitad de su vida en el exterior y la otra mitad en el vehiculo, que ha experimentado atrocidades y ha participado de otras tantas para sobrevivir. Bajo las ordenes de Gilliam (John Hurt), tratara de rescatar a un prisionero (Song Kang-ho) adicto a una extraña sustancia y a su hija, que los ayudara a abrir las puertas para lograr su objetivo.

A Curtis lo acompañan un grupo de incansables luchadores dispuestos a dar su vida por la causa, entre los que se encuentran Edgar (Jamie Bell), un joven que lo tiene como a un idolo indiscutido y su segundo al mando y Tnya (Octavia Spencer), una madre cuyo pequeño hijo fue secuestrado por los oficiales.

Por el lado de las autoridades todo es caricaturesco y bizarro, la ministra Mason (Tilda Swinton) se vale de discursos eticos y dogmaticos para apaciguar a los rebeldes, y cuando eso no funciona recurre a otros metodos mucho mas violentos y persuasivos.

La violencia es mucha y sin filtro, y tambien lo es la crueldad del relato de Bong y la guionista Kelly Masterson (“Antes que el Diablo Sepa que Estas Muerto”, 2007), aunque no por ello deja de caer en algunos lugares comunes y predecibles, si uno presta la debida atencion.

“Snowpiercer” es una entretenida metafora socio-politica, visualmente atrapante, que logra cada aceptacion y rechazo que se propone a traves de sus personajes, sus climas y una estetica muy, pero muy cuidada. No pretende caer en discursos moralistas o conscientizadores y eso, desde vamos, la hace mas interesante.

PUNTAJE: 8