Análisis

ANÁLISIS: Powerless - Episodios 1 a 5 (NBC, 2017)

La sitcom en el universo de DC ya pisa la mitad de su primera temporada ¿Es de alto vuelo?
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Por: Leon Valle

Es difícil hablar bien de Powerless. La comedia de NBC sufre un agudo caso del síndrome de oportunidad desperdiciada, que se manifiesta en su incapacidad de hacer pie con los guiones, en la imposibilidad de explotar el talento presente, y en el desaprovechamiento del universo de DC.

En su núcleo la creación de Ben Queen (“A to Z”) es una comedia de oficina que ocasionalmente incluye referencias a superhéroes y villanos de DC. Pero como no pueden andar haciendo aparecer a Batman, la historia se desarrolla en Charm City, una nueva ciudad ficticia en la que se encuentra Wayne Security, la subsidiaria de las Empresas Wayne especializada en el desarrollo de productos destinados a la supervivencia de las constantes luchas entre superhéroes y villanos.

Vale recordar que Poweless, desde su anuncio en 2015, sufrió significativos cambios, estuvo cerca de la cancelación varias veces y vio partir a su creador y showrunner. En aquel entonces, Wayne Security iba a ser una suerte de agencia de seguros, destinada a lidiar con las consecuencias de las batallas –no prevenirlas–, y ese súbito cambio de paradigma se siente en la estructura de la serie, que todavía está intentando encontrarle lugar a algunos de sus personajes.

Powerless gira alrededor de Emily Locke (Vanessa Hudgens), una joven pueblerina que llega a la gran ciudad para hacerse cargo del equipo de Investigación y Desarrollo, compuesto por Teddy (Danny Pudi), Ron (Ron Funches) y Wendy (Jennie Pierson). Su jefe es Van Wayne (Alan Tudyk), primo de Bruce, cuyo único anhelo es que cierren Wayne Security para poder mudarse a la glamorosa Ciudad Gótica. Completa el elenco regular Jackie (Christina Kirk), la ácida asistente de Van.

En los papeles ese desborde de talento debería resultar en intercambios filosos y sagaces, pero el equipo de guionistas no consigue dar en la tecla. Aún después del quinto episodio de la serie no han podido darle profundidad personajes como Wendy y Jackie, explotar a un Teddy que se pasea entre la irrelevancia y el ausentismo, y convertir a Van en algo más que un Michael Scott de bajo presupuesto. 

El libreto también deambula entre una comedia de oficina convencional y una sitcom ubicada en el universo de DC. Por un lado hay segmentos que ya vimos un centenar de veces mejor escritos e interpretados, y por otro en por lo menos tres de los episodios emitidos hasta el momento, la conexión superheróica podría haber sido eliminada por completo y el sentido de la historia apenas hubiera cambiado. No estoy diciendo con esto que alguien tiene que gritar “¡Superman!” cada cinco minutos, pero la media tinta que ofrece por ahora Powerless no le permite tomar vuelo propio por la necesidad de incluir esas referencias – que en la mayoría de los casos se sienten forzadas. 

Vanessa Hughes como protagonista es sin dudas una decisión polémica. La chica es adorable, simpática y le pone onda, pero sus intervenciones son predecibles y su rol constante de chica que se manda una macana para después salir a arreglarla cansa bastante. La culpa no es enteramente propia, ya que tampoco tiene demasiado con qué trabajar. Le queda bien, sin embargo, el extraño tono de la serie en lo que a escenografía y vestuario refiere. Powerless es una sitcom colorida como hay pocas en la TV, a niveles Unbreakable Kimmy Schmidt (o incluso el clásico de culto Pushing Daisies). Quizá sea una forma de representar la naturaleza naif de la protagonista y contrastarla con la frialdad corporativa, quien sabe. Pero el universo en el que se desarrolla tiene muy poco que ver con lo que conocemos de DC.

Como verán, no faltan elementos para criticar en Powerless. Y sin embargo, casi sin quererlo, me reí bastante. Alan Tudyk me puede, y sus intervenciones a veces son exageradas, pero funcionan; Christina Kirk está afiladísima y le saca el jugo a las pocas líneas que le dan a Jackie, y Ron Funches compone un ron verdaderamente adorable que da gusto ver en pantalla. La serie mostró algunos signos de recuperación con el correr de los episodios (aunque el quinto fue bastante flojo), encontrando un poco su propio camino y haciendo pie con el timing. No es densa o inmirable, pero sí predecible y pasatista.


Powerless es un engendro extraño y difícil de recomendar que se ha vuelto un placer culposo para mí. Los primeros cinco episodios no han dejado una buena impresión pero la serie tiene los elementos necesarios para mejorar, es solo cuestión de que los guionistas no teman tanto abandonar los lugares comunes y las convenciones de este tipo de comedias de oficina y evitar las conexiones forzadas con el universo de DC. De hecho, ya crearon sus propios villanos y superhéroes. Ahora es cuestión de darles un poco de sustancia y usarlos más.

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