Análisis

ANÁLISIS: Overkill's The Walking Dead (PC)

Ni Daryl salva a este juego del apocalipsis
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Por: Guillermo Leoz

The Walking Dead como marca ya no tiene el peso que presentaba hace unos años. Hubo una caída enorme en el interés por la serie de televisión, los juegos de Telltale también perdieron relevancia y el comic quizás sea aquello que más sigue atrapando al público. En un contexto desfavorable para la franquicia que supo ser un titán de la cultura popular, la gente de Overkill Software se mandó a hacer un juego cooperativo que buscar ser una mezcla de Left 4 Dead y uno de los juegos más reconocidos de este estudio, Payday 2. El resultado es un juego sin alma que cuando todos sus elementos patean para el mismo lado y contamos con viento a favor, recién ahí se vuelve disfrutable.

Uno de los principales problemas de este título es lo mal que comunica al jugador qué debe estar haciendo en todo momento y cómo funcionan sus sistemas. Más allá de una misión inicial a modo de tutorial (que poco tiene que ver con las misiones más importantes del juego) desde el vamos el menú no es nada claro, no hay una introducción que nos explique qué debemos hacer, cómo elegir nuestros objetivos ni qué nos conviene priorizar. Porque este The Walking Dead es uno de esos juegos donde todo tiene su árbol de habilidades y donde todas las partes, en teoría, deben ir creciendo para poder sustentar nuestra base de operaciones. Sin embargo nunca nos sentimos atados emocionalmente a ese lugar, no lo vemos crecer de una manera atractiva ni tampoco nos vamos a preocupar demasiado por sus integrantes. Este efecto de apatía total se genera porque la insignificante historia que le quisieron meter a la fuerza a este título principalmente multiplayer es sumamente intrascendente y está contada con el menor esfuerzo posible.

Resulta que somos un grupo de supervivientes que un día se topa con una organización llamada “La Familia”. Al principio parecen inofensivos pero luego nos traicionan para comenzar a robarnos recursos y así comenzar una especie de guerra entre los dos bandos. Todas las misiones entonces suceden en el marco de este conflicto y tendrán que ver con cómo vamos ganando territorio en el área de Washington DC. Las cinemáticas (si es que así se puede llamar a un par de postales abstractas con narración) con las que se cuenta la trama son de lo más insulsas y se nota el poco trabajo que tienen detrás.

Si averiguamos cómo entrar a una misión (porque realmente no está nada claro ni es intuitiva la interfaz de usuario) comenzaremos nuestro recorrido en Overkill’s The Walking Dead. A la hora de ejecutar estos objetivos, tenemos que seleccionar uno de cuatro personajes/clases posibles. Cada uno tiene su propio árbol de habilidades (aunque el juego realmente nunca te lo explique) y vamos a tener que ir subiéndolos de nivel. Más allá de algunas características e items especiales, son bastante similares entre sí y además podemos customizar su equipamiento por completo. Por más que una tenga una ballesta, si queremos equiparle una escopeta podremos hacerlo. Además hay posibilidades de mejorar estas armas con distintos silenciadores, miras, cargadores, etc. Una vez que armamos nuestro loadout, nos disponemos a esperar a que nos encuentre compañeros o compañeras para matar zombies de la mano. Para mi sorpresa, encontré jugadores de manera constante y nunca tuve que padecer las misiones en solitario. Hay una buena base de varios miles de usuarios que le ponen bastante cariño al juego y que, a diferencia de los desarrolladores, hacen un buen trabajo en enseñarnos algunas mecánicas, darnos consejos y decirnos qué conviene hacer.

Hay algunos estilos de misiones por cumplir, pero lamentablemente se vuelven repetitivas y predecibles demasiado rápido. Por un lado tenemos aquellas donde debemos defender sectores de nuestra base, por lo que ahí se transforma en modo horda con poca creatividad. Tenemos tres puntos en el mapa e irán apareciendo zombies en cada uno de ellos mientras intentamos repararlos un poco. También habrá ocasiones donde humanos vendrán a saquearnos y tendremos que eliminarlos. Este tipo de encuentros explotan el costado de mayor acción y frenetismo que puede tener el juego; las mecánicas de disparo por suerte acompañan y sin ser sobresalientes hacen que la experiencia sea medianamente llevadera. El problema es que, como con todo en este The Walking Dead, la gracia se pierde rápidamente, ni siquiera cuando lo estamos jugando con otras personas o con amigos.

Las misiones más elaboradas tienen que ver con ir cumpliendo objetivos en un nivel con una estructura muy de pasillo hasta ser extraídos en un vehículo. Aquí es donde el juego muestra su peor y mejor cara a la vez. Si todo sale bien y todos los jugadores están en sintonía, el resultado es una misión que tendremos que completar utilizando el sigilo casi de manera obligatoria y en la que nos vamos topando con una suerte de puzzles por resolver para avanzar a la próxima sección. No sólo hay zombies por eliminar, sino que también nos pdoemos cruzar con enemigos humanos lo que agrega un elemento de tensión, ya que nos dispararán y eso llamará la atención de los walkers que estén a nuestro alrededor. Nada del otro mundo, pero definitivamente tuve buenos pasajes con jugadores random con los que me fui cruzando y que siguieron a rajatabla lo que la misión requería.

Pero cuando alguna de todas las partes no cumple con su libreto o no se da todo de una manera ideal, el juego se cae a pedazos y de hecho se vuelve una experiencia sumamente frustrante. Si no hacemos absolutamente todo con sigilo, las hordas de zombie se vuelven insoportables y tener que matarlas usando armas melee no es el fuerte de este The Walking Dead. En muchas ocasiones nos terminarán sujetando algunos zombies de forma injusta y sin sentido, lo que hará que perdamos demasiada vida (la cual sólo podemos recuperar crafteando vendajes). Los puzzles que tenemos que resolver realmente no representan un desafío y en realidad consisten en encontrar ciertos elementos para poder activar una reja o una puerta; cero inspiración. Lo peor de todo es que si morimos, tenemos que comenzar todo de nuevo y quizás hacerlo con otro grupo de jugadores. La dificultad se vuelve un poco exagerada cuando alertamos a los zombies y la desesperanza de estar en medio de un apocalipsis pierde efecto y se vuelve tediosa cuando ya sabemos que vamos a tener que hacer otra vez ese puzzle inicial sin gracia o pasar de nuevo por la misma sección de pseudo sigilo. Hasta que no completemos la misión, no vamos a poder avanzar en la historia y esto se siente un poco injusto cuando finalizarlas no depende enteramente de nosotros, sino de todo nuestro equipo. Es una fórmula que debería funcionar mejor de lo que termina haciéndolo; la ausencia de un plan B hace que se pierda un poco la improvisación y todo se vuelva demasiado acartonado y poco orgánico.

Por fuera de estas misiones donde estaremos involucrados de manera activa, tenemos todo un sistema donde enviamos a miembros de nuestra base a cumplir objetivos para así lograr juntar recursos (como en Metal Gear Solid V o Assassin’s Creed Brotherhood). Porque aunque nuevamente el juego no nos explique muy bien qué beneficios esto nos da o para qué lo debemos hacer, es otro de los sistemas que Overkill tiró por la cabeza en este pastiche post apocalíptico. En concreto nos sirven para poder mejorar el nivel de algunos sectores de nuestra base (armería, enfermería, etc) y así poder conseguir mejores armas o que golpear con un bate, hacha o palo nos quite menos energía, entre varias otras mejoras. Lamentablemente es un sistema un poco engorroso, poco divertido y con demasiada burocracia, pero que termina resultando fundamental para no sufrir tanto las misiones que debemos completar.

Overkill’s The Walking Dead es un juego que hace todo lo posible porque no lo disfrutes del todo, incluso cuando escarbando bastante podés llegar a encontrar un poco de oro. Su presentación bastante apática (ni siquiera es un juego que brille a nivel gráfico), sus menúes poco intuitivos, sus mecánicas engorrosas y la falsa sensación de libertad a la hora de cumplir objetivos, son algunos de los problemas de este juego. A eso le sumamos que nada de lo que nos termina divirtiendo tiene un efecto demasiado duradero y no tenemos una experiencia general demasiado atractiva. La jugabilidad no es superlativa y cada modelo de personaje es uno más genérico que el otro. En pocas palabras Overkill’s The Walking Dead es un juego olvidable, un refrito de otros títulos más exitosos y con más corazón que este.



 

LO MEJOR

  • Bastante gente con la que armar partidas
  • Algunas secciones de sigilo

LO PEOR

  • Poco creativo
  • Repetitivo
  • Frustrante
  • Demasiados sistemas que llevan a nada

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