Análisis

ANÁLISIS: Oldboy (2013)

Una nueva remake oriental llega a Hollywood de la mano del gran Spike Lee. Oldboy trata de repetir el tremendo éxito de Chan-wook Park, pero hay que ver si lo logra.
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Por: Jessica Blady

Siempre surge cierta controversia a la hora de hablar de una remake, mucho mas, si se trata de una reversion yanqui de una pelicula coreana tan genial como lo es “Oldboy: Cinco Dias Para Vengarse” (Oldeuboi, 2003), esa maravilla llena de sangre y revancha dirigida por Chan-wook Park, y que forma parte de su mentada trilogia vengativa.

“Oldboy” (2013) no esta hecha asi nomas. Tiene un gran director como Spike Lee, muy buenos actores como Josh Brolin, Elizabeth Olsen, Sharlto Copley, Samuel L. Jackson y Michael Imperioli, una muy buena puesta en escena y, asi y todo, hace agua por todas partes.

Ya desde entrada, el guionista Mark Protosevich y el resto del equipo (no le vamos a echar el fardo solo a el), fallan al trasladar la verdadera desesperacion del personaje principal y la forma en que se relaciona con el entorno, convirtiendo al inocente Dae-su Oh del original, en un despreciable personaje que ha caido bajisimo y que se merece casi todo lo que le pasa, encarnado por un Josh Brolin que sobreactua hasta cuando esta dormido.

Joe Doucett (Brolin) es un publicista alcoholico, mal padre, mal ex esposo y mujeriego que, sin motivo aparente, es confinado en una habitacion, sin ningun contacto con el mundo exterior, durante veinte años. Alli se entera que su es mujer fue asesinada y que el es el principal sospechoso, y que su hija de tres años fue adoptada por una adorable familia. Durante su cautiverio, Joe tratara de encontrar las razones y al culpable de su agonia, al tiempo que deja constancia escrita para que su hija sepa la verdad de lo sucedido.

Un dia, simplemente, queda en libertad y enseguida se embarca en la tarea de encontrar a los responsables, a su hija y, tal vez, poder limpiar su nombre. Pero un extraño (Sharlto Copley), lo involucra en un juego macabro que lo hara revivir su lejana adolescencia, esta vez, con la ayuda de una jovencita (Olsen) de gran corazon.

Todo lo que calza a la perfeccion en la pelicula de Park (los personajes bizarros, las escenas de extrema violencia, la angustia y la culpa), aca resulta extraño y fuera de lugar. Una mezcla de situaciones y actitudes sin sentido que se acumulan una detras de otra, sin poder encausar la trama que se vuelve apresurada a la hora de darnos explicaciones.

Lee vuelve todo vertiginoso sin darnos tiempo a crear empatia con ninguno de los personajes (mas alla de que es algo imposible de lograr debido a su extrañeza), o darle tiempo a ellos a desarrollarse. Por ejemplo, Joe sale de su encierro y enseguida se desquita a golpes con un grupo de universitarios que no le hicieron absolutamente nada, solo para demostrar que esta dispuesto a pegarle a cualquiera que se le ponga adelante.

Tenemos que creer en su arrepentimiento, en su culpa y en un cariño latente por una hija a la que nunca le dio bolilla, lo cual se vuelve sumamente complicado porque las actitudes del personaje no ayudan y Brolin lo vuelve demasiado desagradable para que nos importe.

Los personajes de Copley y Jackson son tan caricaturescos que ni siquiera encajan en una historia que pretende ser profunda y no le sale, mientras que Olsen e Imperioli son los unicos que intentan ser naturalistas a la hora de encarnar sus papeles.

Todo lo que tiene un proposito en la pelicula original, aca esta desaprovechado, tal vez no moleste al que no vio el trabajo de Park, pero para los que lo amamos, la version de 2003 termina siendo una tremenda falta de respeto.

PUNTAJE: 6