Análisis

ANÁLISIS: NBA Live 19 (PS4, XONE)

EA Sports logra un sólido juego de básquet que, sin ser perfecto, es una muy buena opción.
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Por: Jeremias Curci

Lo que PES vivía a la sombra de FIFA es exactamente lo que NBA Live hizo a la sombra de la intachable serie NBA 2K. Incluso mucho peor: la que otrora fuese la serie predilecta en lo que a básquet se refiere, llegó a ser anunciada y cancelada meses después, conformando uno de los papelones más notorios de nuestra industria. Parecía imposible que la franquicia retome la confianza y el norte, pero aquí estamos.

Con su entrega anterior, EA demostró estar en búsqueda de una identidad. Alejándose un poco del hiperrealismo de 2K, el título de EA empezó a sentar las bases en la personalización del jugador propio, el modo carrera, y una jugabilidad flexible, atractiva para todo público. Esas fortalezas son las que vemos eclosionar en NBA Live 19, que no busca ser un simulador de rigor, sino que utiliza esos conceptos para reforzar la idea de que hay mucho más allá de las grandes ligas: busca retratar el básquet como un todo, como una cultura. Y lo consigue.

Por eso es que vamos a hablar primero de lo menos interesante que NBA Live 19 tiene para darnos: por un lado, (como toda entrada deportiva de EA que se precie) Ultimate Team, que no difiere en nada del resto de sus hermanos. Esto es, tener la posibilidad de armar el equipo de nuestros sueños a base de paquetes de tarjetas. La dinámica de FIFA se repite, sólo que aquí nos encontramos con un énfasis mayor en las microtransacciones: la economía nos lleva a suponer que para poder alcanzar los mejores jugadores, hay que poner plata, y mucha. 

Por el otro, tenemos el Modo Franquicia: sí, ese que nos deja ponerle las manos encima a nuestro equipo favorito para manejarlo en múltiples aspectos y elevarlo a la gloria. Sigue siendo una propuesta entretenida pero que se ha estancado en el tiempo: entre el énfasis al modo de un jugador y el surgimiento de Ultimate Team, Franquicia ha quedado muy por detrás y realmente es una pena que no se haya agregado ninguna mejora sustancial. Este modo las necesitaba más que ninguno.

Además de ligas y partidos amistosos con equipos oficiales de NBA, el gran protagonista de esta entrega es The One: el modo carrera de un jugador. Podemos armar nuestro o nuestra jugadora a imagen y semejanza (incluyendo el uso del viejo e infalible EA Game Face) para luego sumergirnos en una gesta por la gloria que incluye un viaje alrededor de diversas canchas callejeras del mundo. Acá es donde se percibe una atmósfera por completo distinta de lo que nos ofrece NBA Live 19 en el resto de sus apartados: el público, la iluminación y los sonidos cambian para mostrarnos una cara del básquet que generalmente permanece entre las sombras. 

The One plantea un complejo entramado de reputación y puntos de experiencia para invertir en nuestro jugador de una manera muy orgánica. Según nuestro desempeño iremos ganando notoriedad, accediendo a jugar en clubes más importantes, hasta llegar finalmente a las grandes ligas. Más allá de eso que es bastante clásico, lo bueno de nuestro jugador es que podemos tomarlo y llevarlo a pasear por distintos modos de juego además del modo campaña, incluyendo una especie de Online Clubs de FIFA. 

Nuestra reputación es visible en números pero también en la ropa que llevamos puesta: las habilidades están significadas en distintos accesorios que podemos vestir y que otorgan mejoras activas y pasivas. A diferencia de NBA 2K donde el progreso de la carrera estaba anclado a los micropagos, en NBA Live 19 nos lo ganamos todo jugando, por lo que el sistema se siente orgánico y para nada abusivo. Siguiendo con la personalización, incluso podemos editar nuestra propia cancha con detalles desbloqueables.

La jugabilidad es uno de los puntos clave de NBA Live 19: no vamos a encontrar aspiraciones a ser un simulador en toda regla, pero sí un juego flexible de controles permisivos que involucra sistemas a dominar en vistas de convertirnos en grandes jugadores. La curva de aprendizaje está ajustada según el modo que elijamos. Por ejemplo, si disputamos partidas con equipos de NBA en distintos marcos, la inteligencia artificial nos la pondrá sumamente difícil, mientras que en el modo The One, el desafío escala según la experiencia.

Por esto es que más allá de ser un estupendo modo carrera por sí mismo, The One es ideal para conocer íntimamente los pormenores jugables de NBA Live 19. Lo que embarra un poco la cancha y arruina la estupenda labor en términos de animaciones son algunos rebotes de la pelota en especial con los pases picados. Rebotan de una forma antinatural y resultan sospechosamente efectivos bajo cualquier circunstancia, arruinando así una inmersión cuidada. 

En términos de presentación NBA Live 19 sigue aprovechando su alianza con ESPN, lo cual redunda en comentarios muy bien logrados y naturales, sumado a ciertas puestas en escena que dan a los partidos el aspecto de transmisión televisiva. Se echan de menos más gráficos y estadísticas, cosa que duele mucho más si jugamos el modo Franquicia. Los partidos de liga a veces se sienten aislados del resto, ya que es muy difícil seguir el ritmo de la liga mientras jugamos.

Visualmente está varios peldaños por encima de su antecesor, sin llegar al fotorealismo. Los jugadores lucen como sus contrapartidas reales e incluso se mueven de igual manera con las fintas especiales y movimientos únicos. Podemos decir lo mismo de los jugadores creados: se ven naturales y tranquilamente podrían pasar por modelados súper personalizados. Las canchas se lucen en este aspecto, pero aquellas situadas en la vía pública exceden en su presentación: se logran climas únicos en los que es un placer jugar.

Obviamente, NBA Live 19 no es perfecto. Los botes de la pelota desconciertan y la inteligencia artificial tiene una tendencia bastante odiosa a tomar decisiones absurdas en situaciones críticas. Mucho triple de lejos, pases que no tienen razón de ser y equipos que por momentos parecen desarmarse, comportándose como un cúmulo de atletas que no se conocen entre sí. No es una constante, pero cuando pasa es casi como cuando descubrimos ese pixel quemado en el monitor: es un detalle ínfimo que no arruina la visión, pero no podemos dejar de mirarlo una vez que lo descubrimos.


Así y todo, NBA Live 19 es un rotundo paso adelante. EA logra capitalizar lo aprendido en un título que no será definitivo, pero que nos ofrece una gran alternativa gracias al enfoque diferencial que ofrece del deporte: más inclusivo, abarcativo y novedoso en su oferta de estilos de juego. La franquicia basquetbolera de EA ha encontrado su personalidad y estilo: hoy no está para campeón, pero este camino conduce a la grandeza. Veremos si el año que viene lo consiguen.

LO MEJOR

  • El modo The One
  • La jugabilidad
  • Su perspectiva sobre el básquet en general

LO PEOR

  • Algunos problemas con la física en la pelota
  • La presentación por momentos flaquea
  • La IA que nos juega malas pasadas
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