Análisis

ANÁLISIS: Maniac S01E01: The Chosen One!

Nada es lo que parece, ¿o sí?, en la nueva apuesta televisiva de Cary Joji Fukunaga.
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Por: Jessica Blady

Cary Joji Fukunaga llenó todos los titulares de esta semana al convertirse en el nuevo director de la 25° aventura de James Bond, tras la partida de Danny Boyle. Claro que todavía puede haber marcha atrás, considerando los antecedentes del realizador responsable de “Beasts of No Nation” (2015) y “True Detective”; pero ese es otro tema.

Fukunaga vuelve a hacer yunta con Netflix para “Maniac”, miniserie de diez episodios que lo tiene tras las cámaras, así como impulsor del proyecto, junto a Patrick Somerville, basado en la serie noruega homónima creada por Espen PA Lervaag, Håakon Bast Mossige, Kjetil Indregard y Ole Marius Araldsen.

Cary y compañía ya advirtieron que su historia es un tanto diferente, una ¿comedia? bastante oscura que, de entrada, nos plantea un juego de realidad/fantasía. “The Chosen One!”, el primero de los capítulos, se centra en Owen Milgrim (Jonah Hill), la oveja descarriada de una familia adinerada que, en medio de su esquizofrenia, debe asegurarle una coartada a su hermano Jed (Billy Magnussen), principal protagonista de sus alucinaciones diarias: una especie de plan maestro que lo convierte en el héroe que va a salvar al mundo.

La “fantasía” se aviva cuando a Owen lo despiden de su empleo y, al mismo tiempo, empieza a cruzarse con la imagen de Annie Landsberg (Emma Stone). Buscando una salida fácil, decide alistarse para formar parte de las pruebas de una nueva droga experimental de Neberdine Pharmaceutical and Biotech, una experiencia que puede traerle más perjuicios que beneficios a su ya inestable psique… y vida social.  

Así comienza esta historia un tanto enrevesada con la que, de entrada, cuesta conectarse debido a sus personajes, un ritmo demasiado extraño y la incapacidad de diferenciar dónde estamos parados realmente. “Maniac” nos presenta una narración que, seguramente, gana en su conjunto, pero este arranque no tiene el interés necesario, sobre todo, porque la forma parece ser más importante que el contenido.

Desde lo visual y la manera de tratar ciertos temas, “Maniac” guarda algunas similitudes con “Legion”. En un punto ya no sabemos que es verdadero y que es ficticio, en una realidad “retrofuturista” que, de por sí, ya es bastante fantasiosa. Sí, es la ciudad de Nueva York, y sí, la mayoría de las veces la percibimos a través de la atrofia emocional y psicológica de Owen. De ahí que no podamos entrar de lleno en el juego, porque los realizadores no dejan en claro sus reglas.

Ahí nos perdieron, y la apatía constante de Hill no ayuda. El gancho llega recién al final de “The Chosen One!” cuando esos primeros cuarenta minutos se hicieron eternos.

Hay algo muy caricaturesco en “Maniac” (la familia de Owen, los científicos de Neberdine) que choca con los aspectos más lúgubres de la existencia del protagonista, su entorno y la ciudad. Una dicotomía que nos descoloca y se suma a nuestra confusión inicial.

Suponemos que gran parte de este sentimiento es el buscan los realizadores, pero en los papeles, “Maniac” no resulta tan atractiva como lo pinta de entrada el proyecto. Tenemos grandes actores (falta la introducción de Justin Theroux y Sally Field), un director que sabe demostrar su maestría (en eso, la serie no tiene  discusión y los momentos alucinógenos son maravillosos), pero en esta primera entrega no terminan de calar sus personajes ni sus disyuntivas, sólo nos queda una extraña fantasía que, posiblemente, esconda mucho más de verdad de lo que parece a simple vista. Entren, bajo su propio riesgo.   

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