Análisis

ANÁLISIS: "Luke Cage #1"

El héroe de Harlem se muda a Nueva Orleans para investigar la muerte del responsable de sus poderes.
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Por: Germán Perrotta

Luke Cage está disfrutando de un momento de popularidad como nunca tuvo, ya que viene de protagonizar dos cómics, su propia serie y próximamente lo veremos en The Defenders, el show de Netflix que lo unirá a Iron Fist, Jessica Jones y Daredevil.


Si como yo, estaban leyendo y disfrutando Power Man and Iron Fist escrito por David F. Walker y dibujado por Sanford Greene, habrán insultado al aire cuando Marvel decidió cancelarlo. Ni siquiera ser uno de los mejores títulos lo salvó de la famosa sinergia entre cine/tv y cómics que la compañía busca desde hace varios años. Por ese motivo, Luke Cage y Danny Rand fueron separados nuevamente, como sucede con sus series de Netflix. Supongo que tendremos que esperar un cómic de Defenders para verlos nuevamente juntos.

 Eso no quiere decir que sea malo, ya que Walker sigue a cargo del personaje, esta vez acompañado por Nelson Blake II en el arte del cómic, que se pone en marcha cuando Luke debe irse de Nueva York hasta Nueva Orleans para ir al funeral de Noah Burstein, el doctor que le brindo su piel impenetrable a través de un tipo de suero del súper soldado. Una vez allí, descubre que el científico continuó realizando experimentos en otras personas después de Luke. Y todo parece indicar que su trabajo despertó el interés de algunas personas bastante pesadas que querían explotarlo para su propio beneficio.

Walker ama al personaje y lo entiende. Esto se aprecia en la secuencia inicial del cómic que es una escena bastante meta porque la acción que se desarrolla en ella es muy similar a las vistas en el show de Netflix. Una serie que se basa en un cómic que después se basa en una serie. En toda esa escena podemos ver a Luke en plenitud, ya que se mueve con absoluta naturalidad al hacer lo que mejor hace. Pero cuando debe irse a Nueva Orleans, las cosas cambian para él como para el lector, ya que no estamos acostumbrados a verlo incómodo y fuera de su ambiente natural. Obviamente, todo se complica cuando Luke comienza a investigar la muerte del doctor. Lo único que tengo para criticarle es que a la mitad de la historia, Walker menciona a un personaje que no aparece desde hace muchísimo tiempo y que por supuesto tendrá que ver en el desenlace del número. No es algo grave, pero si están atentos van a saber identificarlo.

Desde lo artístico, el estilo limpio de Nelson Blake II no resulta ser uno de mis favoritos para la naturaleza de la historia. El artista sabe cómo mostrar a Cage atravesando distintas emociones mediante sutiles expresiones faciales y corporales, características de la calma y estoicismo que distinguen al personaje en las últimas versiones. Lo que me resulta chocante es la falta de atención, ya sea deliberada o no, en los fondos de las escenas. El detallismo allí no aparece, de hecho hay veces en que lo único que se ve es un color sólido, un recurso que sería sorprendente dentro del cómic si no fuese por el poco trabajo que hay en el resto de las páginas. Si no fuese por los colores de Marcio Menyz, algunas secuencias podrían considerarse como incompletas. Si esperan lo mismo que vieron en la portada, olvídense. Es todo lo contrario.

“Luke Cage #1” no es tan entretenido como el Power Man and Iron Fist, pero Walker ya me demostró que sabe lo que hace, y cuando le importan los protagonistas, más todavía. Lo único que espero es que Blake II le ponga un poco más de ganas a lo que pasa detrás de los personajes en las páginas para que el resultado sea más satisfactorio.

Veredicto:


 

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