Análisis

ANÁLISIS: La Balada de Buster Scruggs (The Ballad of Buster Scruggs, Ethan y Joel Coen, 2018)

Los hermanos Coen se asocian con Netflix para un relato antológico que brilla bastante poco.
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Por: Jessica Blady

Cómo hubiese funcionado “La Balada de Buster Scruggs” (The Ballad of Buster Scruggs, 2018) en formato de serie antológica, seguirá siendo un misterio ya que, al final, Joel y Ethan Coen decidieron unir estás seis historias en una sola película que, en parte, se entiende porque prefiere la distribución a través de Netflix en vez de las salas convencionales.

No hay nada de convencional con este western antológico, cuyas historias fueron pergeñadas por los hermanos a lo largo de los últimos 25 años. Un rejunte de relatos dramáticos, humorísticos y hasta musicales, siempre con el toque ácido, bizarro y muy negro de estos realizadores que, acá, aprovechan el formato (y la llegada hacia un público más amplio) para su pequeño experimento sobre las conductas humanas.    

El hilo que une a “La Balada de Buster Scruggs” (The Ballad of Buster Scruggs” –las peripecias de este cowboy cantarín-, “Cerca de Algodones” (Near Algodones) –el intento del robo a un banco-, “Vale de Comida” (Meal Ticket) –un artista que se pasea de poblado en poblado-, “El Cañón de Todo el Oro” (All Gold Canyon) –la incansable búsqueda de este metal precioso-, “La Niña que se Puso Nerviosa” (The Gal Who Got Rattled) –una joven en busca de un futuro-y “Los Restos Mortales” (The Mortal Remains) –cinco extraños en una diligencia- es la ardua vida en el Lejano Oeste, a fínales del siglo XIX, representada a través de diferentes personajes (casi todos masculinos, porque al parecer no había muchas mujeres en los alrededores) y situaciones.

Lugares y arquetipos comunes a este género tan “americano”, visto a través de la pluma y la cámara prodigiosa de los Coen. Nada le quita la increíble belleza de los paisajes -originalmente filmados entre Nebraska y Nuevo México-, con toda su majestuosidad y “virginidad” captada por la fotografía de Bruno Delbonnel, quien debuta con los hermanos y los sumerge de lleno en el mundo del cine digital. Pero la inconsistencia entre los diferentes segmentos y algunos relatos demasiado tediosos, le quita brillo a la obra en su conjunto que, a pesar de mantener el toque y el estilo particular de los realizadores, está lejos de ser uno de sus mejores trabajos.      

“La Balada de Buster Scruggs” termina siendo una obra de “festival”, más destinada a los críticos analíticos que a un público con ganas de disfrutar este abanico de historias del Lejano Oeste desde el living de su casa. La forma en que los usuarios consumen los productos on demand no es la ideal para esta película (incluso, a pesar de su formato episódico) que, digámoslo así, requiere de esa conexión que brinda la sala oscura, y no las distracciones del binge watching. Pero esta es una opinión MUY personal, que no le quita méritos al film, y si bien los Coen no son de subestimar a su audiencia, es justo admitir que su audiencia no es la de la Gran N.  

Estos relatos –protagonizados por Tim Blake Nelson, Willie Watson, James Franco, Liam Neeson, Harry Melling, Tom Waits, Zoe Kazan, Bill Heck, Tyne Daly, Brendan Gleeson, Jonjo O'Neill, Saul Rubinek y Chelcie, entre otros- se conectan a través de la muerte, o la obsesión por la muerte de los Coen, pero más aún por la desesperación, la desolación y la crudeza que se desprende de vivir en esta “tierra de nadie” que recién se está civilizando.

Forajidos, cazarrecompensas, artistas itinerantes, buscadores de oro, damiselas en peligro, los “salvajes” -tal vez el estereotipo más gastado y peor desarrollado por los realizadores, más concentrados en sus sufridos protagonistas, o sus casuales antihéroes-; estos personajes, a diferencia de relatos más clásicos, no buscan la redención, pero tampoco intuyen que su final está más cerca de lo que creen.

“La Balada de Buster Scruggs” es un conjunto de relatos bellamente contados, con todos esos elementos coenianos tan reconocibles, pero al final no es más que una sucesión de momentos, algunos muy graciosos, otros muy profundos, y otros intrascendentes.     

LO MEJOR:

- Esa hermosa captura del paisaje y la atmósfera desesperada del Lejano Oeste.

- La banda sonora de Carter Burwell.

- Los elencos de los Coen son lo más.

LO PEOR:

- La inconsistencia entre las diferentes historias.

- Un conjunto, cuya premisa y ritmo, no funciona.

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