Análisis

ANÁLISIS: Jessica Jones S02E12: AKA Pray for My Patsy (Spoilers)

Un capítulo con mucha sinceridad, pero con los mismos problemas narrativos de siempre.
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Por: Jessica Blady

¿Cómo se sienten hasta ahora? ¿Súper enganchados? ¿Un poco defraudados? ¿Meh? Marquen lo que corresponda y sigan leyendo, total ya falta poquito para ponerle fin a esta temporada.

La situación de Trish es bastante complicada y, a pesar de la traición y el caos que provocó en el camino, para Jessica sigue siendo su única familia y no piensa abandonarla… ¿ni juzgarla? Mentira, la conversación que tienen duele bastante, pero se nota que amabas necesitaban poner estos puntos sobre las íes, y decirse lo que piensan realmente la una de la otra. Claro que, en definitiva, ambas quieren lo mismo (hacer las cosas bien y ser aceptadas), más allá o no de tener súper poderes.

Eso es lo que diferencia a Alisa de Walker o, en su defecto de Kilgrave, acepta a su hija tal cual es, con todas sus virtudes y defectos, aunque no pueda controlar su furia e instinto asesino. Pero estas similitudes son las que las conectan (y el hecho de que madre hay una sola), y podrían ayudar a la señora, ya que Jess parece ser la única que logra tocar esa fibra interior para que pare durante su raid más violento.        

Todo funciona a medias, y Jessica no puede evitar dividir sus lealtades. Por un lado, ayuda a la policía para encontrar a su madre, pero por el otro sabe que no quiere que salga lastimada. La solución, encargarse ella misma del asunto, y tras los ataques de Alisa y la muerte de la oficial Sunday, Jones concreta una cita en casa de Trish, convencida que puede ponerle un fin a todo esto.

En “AKA Pray for My Patsy” las relaciones madre e hija están a la orden del día, y hasta aceptamos mejor la locura de Alisa, que la constante presión (y explotación) de Dorothy quien, podrá quejarse de las malas influencias de Jones, pero es su relación con Trish la más tóxica de todas. Jess podría afirmar lo mismo sobre la suya, por momentos incapaz de amarla, por momentos desbordante de cariño (¿?), y poseedora de unas cuantas obsesiones que pasan de la calma a la violencia sin ninguna escala.

Claro que estos no son los únicos conflictos de la temporada, y dejando su humillación atrás y totalmente dispuesta a no convertirse en la víctima, Hogarth decide recuperar cada uno de sus artículos robados y hacer lo que mejor le sale, manipular a la gente. A través de su perspicacia (recuperada) y varias casas de empeño, da con Shane (un simple ladrón y estafador, nada milagroso) y la pobre Inez, que se tragó cada uno de sus cuentos. Jeri sólo tiene que colocar la duda en su cabecita, y un arma imposible de rastrear en sus manos, dejando que el despecho siga su curso y que la enfermera haga el verdadero trabajo sucio.

Hogarth tal vez no consiga esa curación a la vuelta de la esquina, pero tampoco va a pasar sus últimos días lamentándose. Nos gusta mucho más esta faceta del personaje -potente, inteligente, ingenioso-, que la que se deja llevar por “la yunta de bueyes”, y aunque al final del día no termine siendo la mejor persona del mundo, al menos es fiel a sí misma. ¿Por qué no pueden encausar a este tipo de protagonistas a lo largo de toda la temporada y sólo se pierden en efectismos que hacen que los odiemos de a ratos? Deberemos mandar cartitas a los guionistas para averiguarlo, es la única respuesta que se nos ocurre.

Después de evadir toda la seguridad del hospital, Jessica llega a casa de Trish con una sola idea en la cabeza: detener a Alisa, cueste lo que cueste, ya sea entregarla a la policía, o ponerle un alto más violento. Jones ya demostró que no es una asesina, y queda bastante clarito que no es capaz de apretar el gatillo contra su madre. El momento de debilidad le cuesta caro y, a diferencia de ella, Alisa no duda y se lleva a su hija por caminos impredecibles.

Sí, esto ya se ha visto. Atestiguamos algo semejante en el departamento de Jessica la primera vez que Alisa quiso hacer lo correcto; pero ahora está más determinada que nunca a no volver a una celda, y sabe cómo tocar los botones de su hija. ¿Serán de tal palo y tal astilla? Queremos creer que va a haber un cambio para la protagonista a lo largo de este viaje tan traumático, aunque hasta el momento nos están demostrando lo contrario y, suponemos, que todo se va a terminar resolviendo en los últimos minutos de la temporada. No hay mucho desarrollo, más bien vueltas en círculo, para una serie que prometía abrazar el género superheroico desde diferentes aristas, y termina siendo una novela mexicana (bien hecha) y con algunos poderes.    

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