Análisis

ANÁLISIS: JOE (2013)

Nicolas Cage vuelve a la pantalla en un papel atípico que nos recuerda que, cuando se lo propone, puede sorprendernos. Un escenario rural, una relación paternal y una historia sencilla que puede tornarse violenta en cualquier momento.
Avatar de Jessica Blady

Por: Jessica Blady

Este drama, basado en la novela homonima de 1991 escrita por Larry Brown, se aleja bastante de las ultimas peliculas de su director David Gordon Green, mas cercanas a cierta comedia irreverente como “Superfumados” (Pineapple Express, 2008) y “¿Su Alteza?” (Your Highness, 2011).

Con “Joe”, Green vuelve a las fuentes, al estilo que lo marco como realizador de producciones independientes enmarcadas en la llamada “Southern Gothic tradition”, historias situadas en esos decadentes pueblitos rurales de la America profunda, generalmente golpeados por una economia en declive, cuya unica escapatoria para sus habitantes parece ser el fondo de una botella o algun que otro vicio.

Este es uno de sus tantos relatos iniciaticos, la historia de Gary (Tye Sheridan), un adolescente que intenta eludir las situaciones adversas que lo rodean y que tratan de arrastrarlo hacia una espiral de violencia, al parecer, el unico destino posible.

El pibe es inteligente y entiende que todo depende de el y, aunque un padre abusivo, borracho y casi indigente sea su mayor obstaculo, hara todo lo posible para asegurar su bienestar, el de una madre que ya se dio por vencida y el de su pequeña hermana.

Ahi es cuando entra Joe (Nicolas Cage) a su vida, un ex convicto que se las arregla para llevar una vida digna sin molestar a nadie, aunque los problemas y un pasado violento siempre logran encontrarlo.

A Joe no le interesa sentar cabeza y queda claro que no termina de encajar en la sociedad. A pesar de ser un hombre bueno y, de alguna forma, sensible, tiene muchas dificultades para acatar las reglas y reconocer a la autoridad.

Al principio, no quiere involucrarse en los problemas del chico, tal vez, porque intuye como van a terminar las cosas, pero igual decide darle un trabajo honesto y poco a poco, lo va cobijando bajo su ala protectora.

Gary reconoce en Joe un modelo a seguir, una figura paterna mas presente que la propia, alguien que lo alienta y no lo humilla, y eso le alcanza.

Para Joe, el punto de vista es diferente. Gary no es la representacion de ese hijo que nunca tuvo, si no el chico que el quisiera (o deberia) haber sido. El que, con su ayuda, va a evitar escapar de esa violencia que crece en su interior como un germen.

Da gusto ver a Nicolas Cage dejar de lado la sobreactuacion y comprometerse con un papel que requiere cierto minimalismo y moderacion, al menos, en los momentos en que no estalla su furia contenida.

Los personajes secundarios -muchos de ellos lugareños sin experiencia que debutan en la pantalla- y el paisaje provinciano de Texas, ciudad natal del director, le dan autenticidad y cierta franqueza a este pequeño drama cargado de buenas intenciones.

PUNTAJE: 8