Análisis

ANÁLISIS: Huracán Categoría 5 (The Hurricane Heist, Rob Cohen, 2018)

A las palabras... y las buenas películas se las lleva el viento.
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Por: Jessica Blady

El cine catástrofe hizo estragos (¡je!) durante los primeros años de la década del setenta y nos dejó un montón de clásicos –“Aeropuerto” (Airport, 1970), “La Aventura del Poseidón” (The Poseidon Adventure, 1972), “Terremoto” (Earthquake, 1974), “Infierno en la Torre” (The Towering Inferno, 1974)- que conjugan el drama, grandes elencos y los efectos especiales más avanzados de la época en historias llenas de aventura y tensión.

Este subgénero se fue diluyendo y devaluando, y volvió a dejar huella a mediados de los noventa con películas más espectaculares y descerebradas que sólo tenían la intención de celebrar la acción,  la destrucción a gran escala y el pochoclo. De esta etapa salieron “Twister” (1996), “Armageddon” (1998), “Volcano” (1997) y tantas otras, pero la épica llegó a la cima de la mano de “Titanic” (1997), la madre de todas la catástrofes modernas.

Después de todos esos Oscars ganados y toda esa agua bajo el puente, el género rumbeó para el lado del mensaje apocalíptico y ecologista, aunque nunca volvió a estremecer como las historias del pasado. “El Día Después de Mañana” (The Day After Tomorrow, 2004), “2012” (2009) y “Lo Imposible” (2012) la juntaron con pala, pero quedaron catalogadas como mero entretenimiento.

Los últimos ejemplares del cine catástrofe son un desastre en sí mismos (no pun intended, ¿o sí?). Pensemos en “La Falla de San Andrés” (San Andreas, 2015), “Geo-Tormenta” (Geostorm, 2017), o la que nos compete en este caso: “Huracán Categoría 5” (The Hurricane Heist, 2018) que mezcla quilombos climatológicos con una historia de atracos.

Rob Cohen, que ya se metió con el género de la mano de “Daylight” (1996), arranca en el pasado para contarnos las peripecias de Will y Breeze Rutledge, dos hermanitos de Alabama que lo pasan bastante mal durante una tormenta. En el presente, Breeze (Ryan Kwanten), ex marine y mecánico, sigue viviendo en el pueblo, mientras que Will (Toby Kebbell) se convirtió en meteorólogo dedicado a estudiar estos fenómenos meteorológicos con la única intención de prevenirlos y ahorrarles el mal rato a los habitantes de las zonas más perjudicadas.

A pesar de que no se llevan muy bien y no se ven desde hace varios años, los Rutledge van a tener que volver a conectar cuando la ciudad caiga bajo la amenazada de un huracán de categoría 5 (sí, de los más bravos). Claro que los jefes de Will no le dan bolilla hasta que es demasiado tarde, pero las autoridades locales igual logran evacuar el lugar antes de que la tormenta se transforme en desastre.

Pero este es sólo uno de los inconvenientes que deberán atravesar, ya que un grupo de ladrones muy bien preparados y armados decidieron aprovechar la tempestad y la evacuación para cometer su gran golpe: robar 600 millones de dólares (dinero viejito que debe ser destruido) de un complejo gubernamental muy bien custodiado… aunque no tanto, según parece. Con un poco de ayuda interna, dos hackers extranjeros y el caos que origina la tormenta, los cacos ponen manos a la obra para poder escapar lo antes posible. Claro que no contaban con la astucia de Casey Corbyn (Maggie Grace) -la agente de tesorería que está al mando- y del metiche de Will, que les van a aguar un poquito los planes.

En el medio hay destrucción de todo tipo, rehenes, explosiones, balaceras, amenazas, cosas que vuelan y las escenas más inverosímiles porque, claro, es ESE tipo de película donde la física se maneja bajo sus propias reglas y uno ya sabe, de entrada, que está pagando por ver. Después no valen las quejas.

Igual, y aunque “Huracán Categoría 5” trate de deslizar un poco de “realismo” y algo de “ciencia”, no le podemos pedir mucho más que entretenimiento y acción non stop. Aunque esto no es excusa para la infinidad de baches que tiene la historia: planes que quedan en el camino, personajes que cambian constantemente de actitud y el hecho que le puedan hacer frente a semejante fuerza de la naturaleza.

¿Y el huracán? Bien, gracias. Es el punto más flojito de la película, que se concentra en el atraco y la súper acción policial, mucho más sencilla que hacer volar vacas por los aires. Ni vale la pena indignarse y hasta deberíamos aplaudir un presupuesto bastante acotado (alrededor de 45 millones), pero la destrucción en un pueblito de morondanga semi abandonado, no tiene el mismo que un asteroide que viene a acabar con la vida en este planeta. El riesgo es mínimo, así como los recursos, pero incluso en “Daylight” nos preocupábamos por ese grupete de gente encerrada en el túnel. Nos estaría faltando un Sly o, aunque sea, un The Rock. ¿Nocierto?

Cohen no sabe qué hacer con lo que tiene, y con un elenco bastante deslucido. Ojo, Grace y Kebbell exprimen hasta su última clase de actuación, pero los malos de manual codiciosos dejaron de interesarnos en la década del noventa. Sí, “Huracán Categoría 5” tiene mucho de “Duro de Matar 3: La Venganza” (Die Hard with a Vengeance, 1993) con toquecitos de “Twister” (acá, cambien atentados terroristas por tormentas), una historia que intenta indagar en la culpa familiar y crear relaciones en las circunstancias más difíciles y pochocleras. Y ni siquiera tiene la espectacularidad suficiente para justificar esa entrada de cine.   

LO MEJOR:

- Kebbell en plan nerd meteorológico.

- Grace haciéndose la ruda.

- Que no implica ningún esfuerzo mental de nuestra parte.

LO PEOR:

- No podemos culpar a la tormenta por todos esos agujeros argumentales.

- Hay un huracán de categoría 5 y, así y todo, le falta épica.

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