Justicia por mano propia
Análisis

ANÁLISIS| Gotham S05E04: Legend of the Dark Knight: Ruin (Spoilers)

Buenos y malos hacen equipo por un bien común: encontrar un poco de justicia en medio del caos. 

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Por: Jessica Blady

La unión hace la fuerza… a la fuerza, en “Ruin”, cuarto episodio de esta última entrega de “Gotham”. Después de la trágica explosión de Heaven  -el santuario que Jim Gordon y su gente improvisó para los habitantes de la ciudad-, el capitán de la policía no tuvo más remedio que hacer equipo con Oswald Cobblepot para intentar hallar a los responsables. El atentado en cuestión dejó más de trescientos muertos y otros tantos heridos, pero también sembró más pánico, furia y resentimiento entre los sobrevivientes que ya no confían ciegamente en las capacidades de Gordon como líder.

Sin muchas opciones a la vista, a James no le queda otra que aceptar la mano amiga del Pingüino (sus armas y sus hombres), supuestamente sin necesidad de ofrecer nada a cambio, más que justicia para las víctimas. Las únicas pistas que tienen, cortesía de Barbara Kean, los guían hasta un sospechoso que varios testigos vieron abandonar la escena del crimen minutos antes de la explosión.

Todos parecen haber dejado sus rencillas personales de lado por un ratito en pos de este bien común. Tanto Oswald como Barbara se ven realmente afectados por lo ocurrido con los habitantes de una ciudad que muchas veces han empujado al caos, pero en estas épocas de incertidumbre y solidaridad, hasta Kean se permite bajar las armas y postergar por un momento su vendetta personal contra el asesino de Tabitha y colaborar a su modo.

De esta manera, “Gotham” vuelve a demostrarnos que sus personajes no son tan bidimensionales como el camp de la serie nos podría llevar a pensar. La ambigüedad siempre está presente en los buenos y en los malos, aunque muchas veces queda opacada por tramas retorcidas, villanos estrafalarios y su extrema exageración neo noir.

 

El enemigo de mi enemigo...

 

La cosa es que el sospechoso en cuestión termina siendo Victor Zsasz (Anthony Carrigan), a quien no veíamos desde que traicionó a Cobblepot en favor de Sofia Falcone. Claro que el Pingüino quiere su venganza inmediata, pero Jim se sigue agarrando de la ley siempre que se lo permiten, y necesita las pruebas suficientes para terminar de acusar a este asesino que no se va a entregar tan fácilmente.

Ahí es donde entran las pericias de Lucius Fox (Chris Chalk), encargado de demostrar la culpabilidad o inocencia de Zsasz. Otro personaje que tendrá un aliado inesperado en “Ruin” al cruzar caminos con Edward Nygma, justo cuando este se escabulle entre los archivos de la policía buscando sus propias pistas para descifrar lo que hace en sus incursiones nocturnas.

Según un mensaje que se dejó en la palma de la mano, debe encontrar a un preso de Blackgate. Para ello accede a trabajar codo a codo con Fox, ayudando a descubrir las causas de la explosión, a cambio de los datos necesarios. Todo parece indicar que Victor no es el verdadero culpable ya que la detonación de Heaven se produjo desde una terraza lejana con el mismo tipo de arma (RPG- Rocket Propelled Grenade o granada propulsada) que derribó al helicóptero de los suministros semanas atrás.    

La inocencia de Zsasz no parece calar en el Pingüino que, igual, quiere cobrar su revancha y darles un poco de consuelo a los gotamitas. Su idea de un juicio “justo” -muy al estilo de los de Jonathan Crane en “Batman: El Caballero de la Noche Asciende” (The Drak Knight Rises, 2012)- no son compatibles con la consciencia de Gordon, que a último minuto decide liberar al matón, a pesar de sus propias y oscuras intenciones y ganas de vengar la perdida de tantos inocentes.   

 

Tiempos oscuros para Jim

 

Mientras Fox analiza lo que queda de la escena del crimen y los restos que dejó el perpetrador, Ed descubre que su preso número 1215 es un callejón sin salida. ¿O no? De la terraza distingue a una potencial testigo que podría sumar alguna pista, y que resulta ser una ancianita inválida que vive en el departamento, ¿adivinen?, 1215. Claro que la señora lo reconoce inmediatamente como el culpable del atentado contra Heaven. Un par de golpes certeros contra la cabeza Nygma rescatan algunos recuerdos del hecho, pero también le dan la excusa perfecta para deshacerte de la testigo.

¿Por qué el Acertijo llevó a cabo semejante crimen? Eso es algo que el mismo Ed tendrá que averiguar y, suponemos, tiene algo que ver con los experimentos de Hugo Strange después del ataque de Lee Thompkins (Morena Baccarin). Vamos  a conjeturar que alguien lo está manipulando para alentar esta guerra entre diferentes bandos que se avecina.

 

Recuerdos de un crimen

 

Sin ayuda del exterior, a Gordon le queda la dura tarea de volver a ganarse la confianza de los habitantes. Mientras tanto, lejos de ahí, Jeremiah Valeska tomó el testigo de Sykes y puso a sus seguidores a trabajar en el túnel que lo puede alejar de Gotham y llevar a tierra firme. Tras el encontronazo con Ecco, Selina logra encontrar a su atacante para conseguir su pospuesta venganza, una acción que Bruce Wayne quiere impedir a toda costa, siempre en plan justiciero con la ayuda de Alfred.

Al parecer, el futuro vigilante de Ciudad Gótica llega un poco tarde, ya que Kyle consigue su objetivo al atacar a Valeska, un “final” que no nos tragamos nada, y que seguramente esconde alguna vuelta de tuerca. Puntos para ese momento “Harley y Mr. J”, ¿antesala de una versión definitiva del payaso maldito que se nos viene en esta última temporada?

Los próximos episodios nos lo dirán. Por el momento, “Ruin” suma buenas oportunidades para mostrar la vulnerabilidad de los personajes que, en estos tiempos desesperados aceptan las medidas más desesperadas.

 

 

 

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