Análisis

ANÁLISIS: Game of Thrones S07E07 (SPOILERS)

El final de la séptima cae en los peores errores de la temporada, dejando un sabor, como mínimo, agridulce.
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Por: Ignacio Esains

“Beyond The Wall” efectivamente dividió las aguas. Y creo que hasta los que mejor recibimos esa historia de samuráis, incesto sexy y hermanas asesinas estamos de acuerdo en que no fue el clímax que solemos esperar del anteúltimo capítulo de la temporada, que es el que lleva mayor peso dramático. Los capítulos que siguieron a Baelor, La Boda Roja, o la Batalla en el Muro cumplieron la función (ligeramente tediosa, pero necesaria) de mover las piezas y plantear conflictos interesantes para la temporada siguiente. 

Por eso fue que me senté frente a mi tablet (rogando a R’hllor que la aplicación de HBO Go se digne a andar) sin mucha idea qué esperar de este final de temporada. Por supuesto, vi los leaks del año pasado, pero no se me ocurría una forma en la que tan escueta información se pudiera extender a los ¡OCHENTA! minutos de capítulo confirmados por HBO.

Una buena: después de 20 minutos de llorar, la aplicación de HBO Go por fin funcionó relativamente bien. Sí, se traba todo el tiempo, pero notarán que yo escribo estos análisis tomando notas escena por escena, así que cada vez que la imagen se congeló aproveché para escribir algunos de los intentos de chispa de este análisis.

Una buena, la de HBO Go.

La única de la noche.

(bah, mentira, tuvo sus momentos - pero quería insertar un golpe dramático en un capítulo que careció de ellos)

La imagen de Gusano Gris a las puertas de Desembarco del Rey con la que el director Jeremy Podeswa elige empezar el episodio es una especie de promesa al espectador: vamos a atar cabos sueltos. Como diciendo “no nos olvidamos de este pibe, y por añadidura no nos olvidamos de Euron, ni de Sam, ni de las visiones de Bran de la temporada anterior ni de las dudas de Varys. Es todo parte de un plan maestro.”

Un plan maestro que no nos explica exactamente qué terminó pasando con Roca Casterly, pero un plan maestro al fin. Un plan maestro que descarta todo lo que han hecho la mayoría de esos personajes a lo largo de la serie, pero un plan maestro al fin.

A pesar de que Benioff y Weiss, creadores de la serie, tienen objetivos muy distintos a los del libro original, hay personajes que han hecho propios, y a través de sus filosofías se puede dilucidar la visión de estos autores sobre el mundo. Bronn es un personaje mucho más relevante en la serie que en los libros (como lo fue Shae), y hay que leer un poco entre líneas en las conversaciones entre el mercenario y Jaime de esta temporada. Si Tyrion es la conciencia de Martin, Bronn es la de B&W.

Tyrion navega con el resto del consejo (y Theon porque parece que nadie quiere desafilar un hacha ejecutándolo) a Desembarco del Rey, ya no como un infiltrado sino como la Mano de una Reina usurpadora. No está borracho. No está haciendo bromas. Sabe que el futuro de Poniente depende de un plan que con cada semana que pasa resulta más ridículo.

Es interesante que Jon Snow pregunte por la cantidad de habitantes de Desembarco del Rey, porque permite a nerds lamentables como uno hacer cuentas (si sos de los que aman los cuervos ultrasónicos, hacete el favor de saltear lo que viene). Si Poniente tiene (como dice GRRM) el tamaño de Sudamérica, sería muy extraño que el Norte (del tamaño de Brasil) tuviera menos de un millón de habitantes. Y sin embargo, la serie por alguna razón duplica la cantidad de habitantes de la capital imperial, que en los libros tiene solamente 500.000 almas. Son números que parecen dibujados en el aire, improvisados solamente para que Jon se sorprenda en esta escena, pero que demuestran el poco interés de B&W por mantener un verosímil geográfico, en una serie que se pasó seis temporadas haciéndonos aprender los nombres de cada capital y que en esta nos ha mostrado no uno, no dos, sino TRES mapas a escala del continente.

El espectro, al menos, sigue vivo. O sea, muerto en vida. Entre la piedra de la semana pasada y este golpear de ataúdes, parece que la curiosidad matará al Perro.

La llegada de la comitiva (sin Daenerys) a Pozo Dragón carece de mucha fanfarria. Brienne queda incrédula de ver al Perro, seguida de una conversación en la que los dos parecen bajar la guardia demasiado pronto, compartiendo la preocupación por Arya. Simpática la reunión de Tyrion, Podrick y Bronn. Tyrion recuerda que su rol en las primeras temporadas era explicarnos un poco la historia de Poniente, y hace un par de referencias veladas a la Danza de los Dragones (quizás el período histórico más interesante para los futuros spin-offs de la serie).

Y Pozo Dragón es otra de las grandes creaciones de los diseñadores de producción de la serie. Ruinas cargadas de historia, ominosas por lo que implican a futuro (los dragones de Daenerys pueden volverse incontrolables) y por la sensación de Tyrion de que está dando a su hermana demasiado control sobre la situación, y es posible que haya sobreestimado su capacidad de convencimiento. Si alguna vez un lugar parecía diseñado para una Boda Roja 2.0, es Pozo Dragón, y la banda sonora remarca la tensión sin subrayar. Es el momento mejor logrado del capítulo. Quizás porque nadie habla.

La tensión se pierde un poco en el esperado reencuentro del Perro y la Montaña, un monólogo del primero ya que parece quedar poco y nada del viejo Gregor en ese zombi de ojos rojos que usa su armadura. La entrada triunfal de Daenerys a bordo de Drogon es mucho más efectiva, pero la verdadera guerra, la de los vestidos, la gana Cersei con esa armadura con saquito que es, supongo estaremos todos de acuerdo, fantástica.

Euron, después de desaparecer durante un mes de serie, tiene el tupé de interrumpir a Tyrion con una amenaza a Theon, una patoteada para la que ni siquiera Cersei tiene paciencia ¿se suponía que este iba a ser el miniboss de la temporada? Ramsay Snow le hubiera dado los restos de Yara en forma de meow mix para dragón.

Como Tyrion en la escena anterior, Jon se toma a sí mismo muy en serio y no quiere que Cersei bromee… pero sin embargo la fabulosa gobernante de los Siete Reinos medio que tiene la razón cuando ve todo esto como una estrategia para distraerla mientras la unión entre el Hielo y el Fuego se refuerza. Nadie le está ofreciendo una alianza, sino el poco atractivo plan de “juntémonos un ratito y volvamos a pelear cuando los muertos estén derrotados”.

La presentación del espectro logra el efecto que Jon quería sobre Cersei, aunque la renuncia de Euron (“en todos mis viajes esto es lo único que vi que me aterra”) parece, al menos, exagerada. Y a pesar de que todo tiene una explicación al final me sigo preguntando qué querían hacer con este personaje. Las Islas de Hierro son el Dorne de esta temporada.

También resulta extraño el pedido de Cersei a Jon: que el Rey en el Norte no elija un bando y que mejor se quede en el Norte - básicamente entregándole uno de los siete reinos a otro usurpador. Si lo hubiese nombrado Guardián del Norte sería otra cosa. Pero reconocer su soberanía (algo que el Norte entregó hace siglos) parece ser un acto con consecuencias que van más allá de esta guerra temporal contra los muertos.

Y sin embargo Jon admite que ya eligió estar del lado de Daenerys, garantizando a Cersei que en el momento en que la guerra por el Trono se retome, tendrá enemigos al Norte y al Sur. Este hombre, por Dios. Cómo alguien puede querer que este pazguato que no sabe ni cómo manejar una negociación termine gobernando los Siete Reinos. A la semana los conquista Volantis con un ejército de chimpancés.

La incapacidad de Jon de mentir que Tyrion remarca es irritante, casi patológica. En especial cuando parece Robocop a la hora de seguir sus directivas. Jon pasó cinco temporadas obsesionado con la Guardia Negra y finalmente la abandonó (crimen castigado con la muerte) porque técnicamente… ¿ya había muerto? así que (a pesar de estar bastante vivito) ya su guardia había terminado. JON: te rajaste de la Guardia con un TECNICISMO. NO JODAS.

Al menos esto nos permite una escena solista de Cersei y Tyrion, que se dicen lo que se guardan hace cuatro temporadas… y a pesar de que los textos son correctos, la puesta en escena es chata, con Cersei detrás de un escritorio, la Montaña inexpresivo. Nunca, ni por un segundo, parece que la vida de Tyrion esté en peligro. La transición entre pedir disculpas y tratar de forzarla a que lo mate es brusca, como si le faltara un segundo ensayo, un pase más suave de las chicanas, a las amenazas, al verdadero peligro.

Parece casi una provocación que Tyrion sirva una copa de vino a Cersei, ya que lo último que Joffrey hizo antes de morir fue ordenar a su tío que… le sirva una copa de vino. Que inmediatamente después dé su pésame sincero por los sobrinos hace todavía más confuso el gesto.

Toda la escena va de un punto a otro sin solución de continuidad. Tyrion pregunta qué esperaba a Cersei. Cersei no tiene respuesta. Cersei duda de la motivación de Daenerys. Tyrion da excusas que parecen falsas. Cersei ordena a Qyburn que invente los carteles de neón para construir una enorme flecha que apunta a su panza y dice “PREÑADITA”. Es el primer borrador de una escena. Un ping pong de ideas que no resuelve nada. Lo opuesto de escenas magistrales como la de Olenna y Jaime del capítulo 3, o la del capítulo 5 en la que Cersei comunica su embarazo a su hermano. Y a pesar que, como la de Euron, se explica un poco la motivación con el giro posterior, quizás la escena necesitaba respirar un poco más.

El romance de Jon y Dany continúa, con un monólogo de la Khaleesi que básicamente compara la nobleza de Jon con la majestuosidad de un dragón (ke), y una referencia indirecta a la maldición de infertilidad que Daenerys sufrió… ¿y si durante siete temporadas, Jon sugiere, Dany prestó atención a una bruja que podía estar diciendo cualquier cosa? Que suerte que Maggy la Rana no escuchó que se podía hacer esto. O los 28 personajes que hablan del Azor Ahai.

De cualquier manera, esto es otro ejemplo extraño de deshonestidad por parte de Benioff y Weiss. Daenerys no puede tener hijos. Es un dato real, que informa muchas de sus decisiones (en particular, como expresó en el capítulo anterior, el lazo con los dragones). Entonces no se puede decir “¿y si la que te lo dijo estaba mandando cualquiera?”, sin revertir información que considerábamos verídica. Una cosa es “curar” a Dany. Otra es decir “esto nunca existió” porque a los que cuentan la historia no les conviene.

Y Cersei finalmente regresa, aceptando pelear la Gran Guerra junto a Rolito y Metrogas. 

El problema de toda esta extensa secuencia, con sus idas y vueltas, con sus mil torpezas, es que a pesar de todas las complicaciones, sabemos cómo va a terminar: con una alianza entre las dos Reinas, y la promesa de una futura traición de Cersei. Quizás no era necesario que dure más de 40 minutos que parecen ser todo lo que juramos (a los que no la ven) que la serie no es: una serie de conversaciones de personajes vestidos de forma ridícula en la que no pasa nada hasta los últimos cinco minutos de cada episodio.

El pase a Invernalia marca la mitad exacta del capítulo. Sansa recibió vía cuervo la noticia de la doblada de rodilla de Jon (y eso que no sabe que Cersei acaba de ofrecerle el Norte y el se negó). Meñique habla de que ha escuchado chismes sobre la belleza de la Reina… ¿pero si Jon planeara casarse, no habría anunciado eso en vez de simplemente jurarle su lealtad? Una vez más: pasamos 3 temporadas viendo con quién casábamos a Sansa y por qué en Desembarco del Rey… conocemos bien las ventajas de un matrimonio por sobre el viejo y querido “bend the knee” ¿y por qué Sansa se pregunta si su hermana la quiere asesinar cuando acaba de amenazarla en el capítulo anterior?

Realmente no vale la pena analizar mucho lo que pasa con Meñique. Las escenas son cada vez más torpes, y aunque Djawadi hace laburar horas extra a la Filarmónica para tratar de inyectar pasión a esta conversación, se ve venir el giro narrativo del que (por supuesto) tendré un par de cosas para decir.

En Rocadragón, Daenerys decide viajar junto a Jon a pesar de no ser la persona más querida del Norte (y me imagino que menos ahora que gracias a Jon son todos sus súbditos). Y no, Jorah, nosotros tampoco sabemos para qué cuernos te dijo que te cures si IGUAL no le iba a prestar atención a tus consejos.

La charla de Theon y Jon sólo me hace pensar una cosa: ¿no era que esta serie mataba a sus personajes principales sin piedad? Dentro de todo está muy bien que no tengamos a Stannis, o a Mance, o al mismo Ramsay dando vueltas. Las historias pequeñas pueden alcanzar su cierre antes del último capítulo. Theon, sin embargo, sigue salvando su vida de forma idiota, cometiendo errores y siguiendo un camino de personaje que a esta altura ya ha dicho todo lo que tenía que decir. Que pena pensar que esos seis capítulos del año que viene gastarán al menos el metraje de uno entero en cerrar la historia ya desinflada de Theon, Euron y Yara.

El perdón (injustificado) de Jon lo carga de heroísmo. Se pelea con el barbudo que lo pescó. Pero Theon usa su arma secreta: su carencia de aparato reproductor. No, posta. El barbudo le pega como cinco rodillazos en la entrepierna, pero a Theon no le duele porque no tiene nada ahí… y aprovecha para revertir el curso del combate. Creo que lo mata al tipo.

No sé qué decir de esta escena. Entre las peores de la serie. 80 minutos dura este capítulo, pero para esto tienen tiempo.

Sansa cita a Arya al salón de Invernalia ¿la va a ejecutar? Claro que no. El juicio es a Lord Baelish ¡era toda una trampa!

Pero la víctima no era Meñique, sino el espectador.

Porque esto no se hace. Es una regla básica de guión. Si dos personajes principales, que han sido nuestro punto de vista a lo largo de la serie se reúnen a discutir algo fuera de cámara ¿de qué forma podemos confiar en lo que pase después?

¿Por qué peleaban Arya y Sansa? Estaban distrayendo a Meñique ¿por qué Bran no dijo nada para ayudarlas? Se los dijo, pero nunca vimos esa escena. Tuvimos capítulos enteros de conflicto sin sentido entre las dos hermanas, que solamente se explican al conocer la “sorpresa” de la resolución. Si Sansa hubiera estado manipulando a Arya, o viceversa, quizás sería un poco más honesto, pero en este caso no podemos más que sentirnos en los zapatos de Meñique. 

En todo tipo de narrativa existen personajes que ocupan el rol de puntos de vista. Vemos la historia a través de sus ojos, aunque la narrativa no sea en primera persona. Tenemos que poder confiar en las acciones y motivaciones de un personaje protagónico, en especial cuando son los únicos personajes presentes en esta rama de la historia. Por eso es que existe Watson para Sherlock Holmes. A través de sus ojos tratamos de entender a este personaje impredecible.

Recién hoy nos enteramos de que vimos toda la situación de Invernalia a través de los ojos de Meñique. Él fue nuestro personaje principal mientras estas dos hermanas lo estaban engañando - y por lo tanto, lo estaban engañando a él ¿cómo podemos confiar de nuevo en estos personajes, o en cualquiera de ellos, si pueden estar actuando para un tercer personaje que ni siquiera está en cámara?

Usar el poder de Bran es tan peligroso como fue usar las mil caras de Arya al principio de la temporada. No importa qué creamos que los personajes no saben, porque pueden saberlo todo con que Bran se los haya dicho en una escena que no vimos.

La ejecución es cruenta. No es una escena feliz ni triunfal. Y fueron tan (una vez más) deshonestos los métodos narrativos para llegar a este punto, que ni siquiera podemos permitirnos el placer de la venganza cruel que fue la muerte de Ramsay Bolton.

Y lo peor es que la misma serie nos muestra de forma correcta cómo funciona narrativamente la manipulación. A lo largo del capítulo hemos visto a Cersei a través de los ojos de Tyrion, Jaime, Jon y Daenerys. Las reacciones de ella han sido variadas: furia, miedo, vulnerabilidad, y finalmente una decisión firme y terminante - que fue mentira. Las emociones no fueron falsas, pero Cersei no va a ir en contra de sus motivaciones. No le importa salvar a un mundo mientras ese mundo no se suyo. Es consistente, coherente, y tiene sentido que Jaime se quede perplejo al darse cuenta que él también fue víctima de esa manipulación.

Por supuesto, nunca vimos esta conversación entre Euron y Cersei, pero ninguno de los dos personajes ha sido nuestro punto de vista. La reacción de Euron resultó poco consistente en su momento, y este giro le da otro contexto a todo ese encuentro.

Pero fue en un solo capítulo. Fue un villano, con un personaje secundario. Y la revelación tiene sentido, porque la vivimos desde el punto de vista de Jaime. En fin. Volviendo.

El monólogo de Cersei sobre el oro, la lealtad, y el futuro es casi el lado oscuro del que declamara Jon en la primera mitad del capítulo. Jaime queda horrorizado, claro, pero todo lo que dice la Reina tiene sentido. También tiene sentido que Cersei se quede sola y que Jaime se de cuenta de que ya no tiene salvación ¿está claro que desde esta temporada Cersei es nuestra verdadera protagonista, no?

Sam llega a Invernalia, donde en tres minutos Bran resuelve el gran misterio de la serie. Jon es hijo de Rhaegar Targaryen y Lyanna Stark. Sam le suma lo que descubrió Gilly: se casaron. Bran lo verifica en el pasado, algo tan fácil para él como para nosotros buscar un dato en el wiki de Game of Thrones. Sam y Bran explican todo de forma que cualquiera lo entienda. El nombre de Jon es Aegon Targaryen. Heredero al Trono de Hierro.

¿Qué significa la reacción de Tyrion cuando ve que Jon se mete al cuarto de Daenerys? ¿Él también lo sabe? 

Una escena de sexo nivel portada de novela de romance. Una charla entre Sansa y Arya en la que todavía no queda claro cuánto de lo que pasó en capítulos anteriores fue acting. Y la última visión de Bran. El Rey de la Noche derrumbando el muro mientras Tormund y Berric vigilan. Con un DRAGÓN ZOMBI que tira FUEGO LÁSER. Y el peor 3D en años en la serie, en ese plano en el que vemos al reyecito montado al dragoncito como si fuera un subibaja.

Ni siquiera ese momento que debería helarte el alma está bien resuelto. Quizás fue un error elegir a Jeremy Podeswa para encargarse de este capítulo. El canadiense es un excelente director de dramas intimistas, y a pesar de esa gran escena de Jaime y Cersei el capítulo entero se siente estático. Muchas escenas con personajes sentados (el consejo en Pozo Dragón, Cersei vs. Tyrion), o parados rectos como piezas de ajedrez (el juicio de Meñique, la última charla de Arya y Sansa).

No sé qué más decir. Los finales de temporada nunca están entre lo mejor de Game of Thrones, pero éste sin duda ha sido el peor de todos. No sé cuántas ganas tengo de ver la resolución de esta historia el año que viene. No sé si hay forma de que me resulte satisfactoria. Y no creo que sea solo yo el que está decepcionado con este final.

Al principio pensé que iba a ser un capítulo de atar cabos sueltos, pero nada se resuelve realmente en este episodio. No se cierran historias y varias de las puntas que se tiraron en capítulos anteriores desaparecen ¿qué sentido tenía la historia del Perro? ¿qué pasó con las dudas de Varys? ¿para que reapareció Gendry? ¿Por qué no pudo cerrarse la historia de Theon?

La temporada anterior tuvimos la venganza de Cersei y Daenerys finalmente zarpando a Poniente. En la quinta Jon Snow fue asesinado y Stannis derrotado frente a Invernalia. La cuarta fue la muerte de Tywin. Y ni hablar de las anteriores, en las que, a pesar de que acusábamos a GRRM de lento, las múltiples fuerzas que se oponen en poniente lucharon de forma significativa ¿qué conquista realmente valiosa se logró en esta temporada además de las derrotas de Martells y Tyrells?

Toda la séptima temporada consistió de poner obstáculos artificiales en el camino de Daenerys. Supongo que en la octava pasará lo mismo, porque no se qué impide al Rey de la Noche a la hora de atacar Invernalia en un par de horas.

Pero el gran problema de este séptimo año lleva por nombre Stark. El que más te guste, ahora te gusta un poco menos: Sansa, Arya, Bran, Jon Snow/Stark/Targaryen/De La Vega. Cersei salvó el episodio y la temporada. Daenerys, a pesar de su inconsistencia, tomó el lugar central en la narrativa. Pero será difícil rescatar narrativamente a la familia que funcionó de centro afectivo de esta historia en sus mejores años.

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