Análisis

ANÁLISIS: Far Cry 3 Classic Edition (PS4, XONE)

Ni remaster ni nada que se le parezca: un port directo de PC con muy poco amor encima
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Por: Jeremias Curci

Lo que parecía una gran idea (el Season Pass con contenidos complementarios y no expansivos) empezó a desdibujarse con la salida de la primera pieza descargable inspirada en Vietnam, titulado Hours of Darkness. Tal vez es que a muchos no les gustó demasiado Far Cry 5, o el hecho de que el agregado llegó muy cerca del lanzamiento del juego principal como para invitarnos a fantasear con algo más elaborado. O puede que sea todo eso, sumado al hecho de que pudimos identificar cierta “flojera” en la estructura del mismo.

Escenarios reiterativos hasta el hartazgo, una historia sin pies ni cabeza y cero inventiva. El pan y la manteca de lo que hace a la parte jugable de Far Cry indudablemente estaba ahí, pero el sinsabor terminó dejando un precedente. No traigo esto a cuento por una cuestión del azar o capricho, sino porque con Far Cry 3 Classic Edition, la sensación que nos queda es muy similar. Como su nombre invita a suponer, no se trata de una remake o remasterización: es “la edición clásica”, y lo que Ubisoft entiende por esto es traernos la versión de PC que todo hijo de vecino con una compu relativamente copada pudo correr hace años.

Los 60 frames por segundo siguen siendo una fantasía, sin embargo. Esto es porque Ubisoft es víctima de su propia ambición, y mover Far Cry 3 a 4K a esa tasa de refresco es difícil incluso en equipos potentes, debido a su mala optimización. En consolas, la cosa está en 30 frames y pese a esto, la mejoría se nota: corre muy fluido y lo más importante, se ve muy bien y vigente. Al tratarse de un port de la versión de PC, las texturas y modelos ganaron en detalle y colorido, además del reemplazo de ciertas técnicas visuales y efectos molestos en consolas de anterior generación, que desembocaban en aberraciones alrededor de las figuras. 

Todo eso se ha ido, al igual otros defectos de iluminación que ahora se ven como deberían haberse visto en su momento. Pese a todo, Ubisoft cumplió una misión muy compleja en aquel entonces, corriendo un juego de esta escala en equipos desactualizados: se nota que con este hardware hay más cintura para plasmar la visión original. Donde la cosa empieza a ponerse fea es con algunos detalles en los que Ubisoft muestra la hilacha en términos de dedicación. Las “cinemáticas” no han tenido un escalado apropiado y se ven realmente feas: cualquiera de ellas que no sea in-game está completamente rota. Y es que, son las viejas, estiradas para la ocasión.

De igual modo, podemos hablar de la interfaz de juego: no ha recibido tratamiento “HD”, por lo que toda la botonería en pantalla e indicadores están directamente reventados. Una pena, porque estos detalles son los que terminan por marcar la diferencia, y en este sentido, afean el apartado visual de una experiencia que no logra trascender como algo fundamental; nunca se siente como paso completo hacia adelante. Far Cry 3 Classic Edition podría haber sido la oportunidad ideal de traer a una nueva generación el título que marcó un antes y un después en la franquicia. No está mal que sea un port directo de PC, el problema es que es muy a medias tintas.

Como si esto fuese poco, hay dos inconvenientes fundamentales. El primero tiene que ver con la falta de modo online: no podemos jugar cooperativo ni mucho menos. Far Cry 3 Classic Edition es un juego para jugar en solitario, en el que sólo podemos experimentar la campaña principal. El segundo es más grave todavía, y tiene que ver con la jugabilidad. Al principio uno puede tomarlo por lo poco acostumbrados que estamos a la fluidez de la experiencia, pero rápidamente notamos que hay algo raro con el control: la respuesta de los sticks analógicos y el punto muerto de los mismos hace que sea muy difícil acertar a un objetivo.

Esta faceta poco responsiva no es una idea de quien no tiene manos para jugar, sino que es un problema ya reportado por una enorme cantidad de jugadores tanto de Xbox One como de PlayStation 4, y está siendo investigado por Ubisoft para ponerle solución. No estoy diciendo que sea imposible jugarlo ni mucho menos, pero con este problema se empaña la faceta fundamental de Far Cry, que es su jugabilidad. Una situación realmente llamativa: no se me ocurre cómo es que se pudo haber pasado un detalle semejante, que se suma a un montón de otros detalles negativos.

No puedo más que sentir pena por la situación. Más allá de todos los problemas mencionados, en Far Cry 3 hay un juego fundacional y descollante, no sólo para su propia franquicia, sino porque realmente impartió una forma distinta de entender la acción y el mundo abierto. Después de desencantarme con Far Cry 5, se sintió muy bien volver a la isla de Rook: más allá del guión polémico y de ciertas perspectivas que no comparto desde lo narrativo, hay algo en su simpleza que lo hace único. En cuestión de minutos, me encontraba convertido en una máquina de cazar y fabricar cositas; explorando junglas y liberando puestos. Me di cuenta que incluso con todo lo malo de esta edición, éste es mi Far Cry favorito.

Si (como yo) pagaron por su pase de temporada, entonces no hay mucho que decirles: bajen el juego y disfrútenlo como puedan. De lo contrario, así como está la cosa, es muy difícil recomendar una versión de Far Cry 3 que no le hace justicia para nada a su contrapartida original. Puede que en un futuro Ubisoft resuelva todos estos inconvenientes, pero eso es un gran “veremos”. Lo concreto es que el DLC de Far Cry 5 continúa en una curva descendente: lo que en el pasado sonaba muy prometedor, hoy da ganas de pedir un reembolso, y preocupa de cara al futuro.

LO BUENO

  • Far Cry 3 sigue rindiendo
  • Jugarlo es como volver a casa
  • Mejoras a nivel gráfico

LO MALO

  • Desprolijidades que empañan la experiencia
  • Defectos en la jugabilidad
  • Termina siendo una edición obviable
En esta nota
  • ubisoft
  • far cry 5
  • far cry 3 classic edition

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