Análisis

ANÁLISIS: EXAPUNKS

Mucho ingenio y programación en el nuevo juego de Zachtronics para su público nerd; ¡y es genial!
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Por: Maximiliano Baldo

Siempre he pensado que sólo hace falta saber qué desarrollador está detrás de un producto para adivinar de antemano a qué tipo de juego vamos a enfrentarnos. Esto no es necesariamente bueno si ese encasillamiento de géneros causa una saturación en su propio catálogo (¡hola, Telltale!), pero cuando el desarrollador se toma el suficiente tiempo entre proyectos y los diseña con estrictas diferencias de jugabilidad, entonces la cosa puede funcionar. Vean, si no, a los chicos de Zachtronics.

Desde sus inicios Zachtronics se ha especializado casi exclusivamente en desarrollar juegos de ingenio, siendo Ironclad Tactics la única verdadera excepción en cuanto a su concepto de juego de estrategia con cartas (del cuál algún día debería hablar… hmmm…). El resto de su producción se enfoca en desafíos de lógica, planificación y diseño tan cuidadosamente ajustados que cada uno de sus niveles pueden dejarnos mirando la pantalla, pensando intensamente durante largos minutos. Es un entretenimiento quizá muy de nicho, pero su público sabe reconocer la enorme calidad de cada nuevo juego. Por ejemplo, del reciente EXAPUNKS.

En esta oportunidad Zachtronics nos lleva al reto-futurista año 1997, una línea de tiempo alternativa en la que los hackers hacen uso de sus versátiles EXAs para acceder ilegalmente a toda clase de sistemas… incluso a nuestro propio cuerpo a causa de la temible “Phage”, una extraña enfermedad que poco a poco transforma el cuerpo del afectado en una máquina. Nuestro protagonista, un hacker retirado, es una de las víctimas de este terrible mal. El costo del tratamiento es demasiado elevado, aunque existe una droga alternativa que puede mantener al Phage a raya. Sigue siendo un producto caro, pero ahora más accesible, pues un viejo amigo aparece en escena para proponernos un negocio: nosotros hackeamos y él nos provee de la medicina. Un hack, una dosis. A trabajar.

El juego sigue la estructura universal de los productos de Zachtronics: una lista de misiones que se van habilitando a medida que superamos niveles, y una irrelevante (pero interesante) historia de fondo narrada entre diálogos con algunos personajes que visitan nuestro departamento y las charlas del grupo de chat en la pantalla de misiones. Las tareas nos las encarga EMBER-2, una inteligencia artificial que parece querer aprender sobre la Humanidad desde nuestra perspectiva, aunque sus motivos se mantienen ambiguos la mayor parte del tiempo. La verdadera gracia del juego es, por supuesto, las misiones de hackeo.

El primer nivel es bastante peculiar en su “misión”, que es la de trabajar para un sitio web pasando datos de tickets a una base de datos por un pago mínimo. Es un recuerdo agridulce de aquella época temprana de internet en la que muchos pobres ingenuos se metieron en emprendimientos similares para laburar por monedas (ejem). Es a partir del segundo nivel que nos ponemos al control de nuestros queridos EXAs, término que viene de “EXecution Agent”.

Básicamente, cada EXA es un programa, un “robotito” residente en sistema que puede ser programado para realizar una variedad de tareas: almacenar datos, realizar operaciones matemáticas, moverse a otros servidores, manipular archivos y hasta clonarse a sí mismo. Tendremos que escribir el código de su programación en la ventana correspondiente, usualmente ubicada en la barra izquierda de la pantalla. El juego cuenta con su propio lenguaje de programación, una especie de código ensamblador evolucionado con comandos de cuatro caracteres (“MOVE”, “JUMP”, “ADDI”, etc). Cada EXA posee un límite de líneas de código y también una serie de restricciones que harán que nuestro robotín se destruya, lo cuál puede ser usado a nuestro favor en muchas de las misiones.

Cada trabajo de hackeo implica entrar a un servidor y realizar una tarea específica, detallada en la pantalla de misión: eliminar archivos, modificar datos, copiar información; incluso hackear nuestro propio cuerpo, o al menos las partes que han sido afectadas por el Phage. Podremos encontrar información relevante a cada misión, así como una descripción de los comandos y características de nuestros EXAs, en los zines que vienen con el juego. Esta es otra característica de Zachtronics que viene adoptando desde hace un par de títulos atrás; la inclusión de material externo que el jugador debe leer para entender qué cuernos hay que hacer.

El juego consta de dos volúmenes de esta “revista hacker under” para imprimir y armar, o bien para leer desde nuestra PC en formato PDF. Acostúmbrense a hacer ALT+TAB para movernos desde el juego a la lectora de PDF, porque las notas de las revistas tienen información fundamental y varias pistas para resolver las misiones. Si bien es un toque fantástico que los más fanáticos y nostálgicos apreciamos de corazón, no se puede negar que también es un punto en contra para los que buscan algo más directo en cuanto a información y gameplay; pero Zachtronics apunta a su público y es su criterio por elección.

Existen múltiples soluciones para cada misión. No se nos pide eficiencia sino cumplir con los parámetros de cada nivel, no importa cómo. Pero no se engañen pensando que solamente hay que programar nuestros EXAs para forzarlos a encarar una solución específica y determinada: cada nivel posee 100 variantes que alternan datos clave en sus variables, de manera que debemos apuntar a una programación dinámica y adaptativa capaz de resolver todas las iteraciones del problema con el mismo código. Al cumplir el objetivo se nos presentará otro ícono de Zachtronics, sus infames tablas de puntuación en las que podemos comparar nuestra solución con las de todos los demás jugadores. Dijimos que solamente hay que cumplir la misión para ganar, pero estas pantallas siempre consiguen incitarnos a volver atrás y tratar de idear nuevo código para alcanzar una solución más eficiente que la anterior.

Fiel a ese estilo tan Zachtronics, EXAPUNKS no se limita a misiones de hackeo. A medida que avancemos la trama habilitaremos actividades secundarias opcionales: un simpático Solitario Ruso, una Batalla de Hackers para desafiar a otros jugadores y la joya de la corona, el querido Redshift, un émulo de Game Boy con “modo 3D” (se pueden usar gafas 3D con colores rojo y azul para ver el efecto) con el que podemos programar jueguitos funcionales. Todo lo que necesitamos saber de esta belleza virtual está en el segundo zine y los más adeptos descubrirán una caja de juguetes con este aparatito; pero si prefieren jugar algunos de los jueguitos que hicieron otros jugadores, no se preocupen, no hace falta comprar el juego porque Zachtronics habilitó un lector gratuito para cartuchos de Redshift. Lindo detalle.

Al final del día EXAPUNKS consigue mantener los estándares de su desarrollador. Su público ya sabe que Zachtronics está siempre dispuesto a desafiarnos con ingenio del bueno, usualmente con una cuota de programación, y en ese sentido este nuevo producto cumple con todo lo que esperábamos. Actualmente se encuentra en las últimas etapas de Early Access, así que mucho más no va a cambiar en su versión final, aunque un modo en español sería muy bienvenido, especialmente para las ediciones de las revistas. Pero Zachtronics es así… tiene su público y desarrolla para ellos; y si bien es cierto que EXAPUNKS no va a llegar a competirle a ningún juego de mayor calibre, los que amamos los buenos juegos de ingenio y lógica no podemos estar más felices. Gracias por tanto, Zachtronics. Perdón por tan poco.

EXAPUNKS ofrece un gran desafío de programación que apelará al gusto de todos los interesados en código, lógica e ingenio. Su estética y ambientación Retro-Cyberpunk circa 1997 apela a la nostalgia de algo que nunca pasó, pero que se siente suficientemente “real”, en parte al uso de revistas externas al juego (en físico o en PDF) para obtener información. Quizá complejo y de reglas confusas al principio, pero superar esas primeras barreras abre las puertas—o mejor dicho, da acceso al servidor—de un mundo de posibilidades, una línea de código a la vez. A programar, pues.

LO MEJOR:

  • La estética Retro-Cyberpunk.
  • Ingenio del bueno, en especial para programadores.
  • El Redshift como concepto.

LO PEOR:

  • Imposible de entender para el que no lea los zines.
  • No vendría nada mal una versión en español.

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