Análisis

ANÁLISIS: Dark Souls Remastered (PS4, Xbox One, PC)

Lordran vuelve a la vida, en 1080p y a 60 cuadros por segundo, con la aparición estelar de Artorias of The Abyss y con millones de jugadores habitando sus servidores.

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Por: Sebastián Cigarreta

Dark Souls salió en 2011 para saciar la necesidad de cientos de miles de jugadores. Hablar de necesidad parece mucho cuando nos referimos a un videojuego, pero es que la situación lo amerita. Entre los que tuvimos el placer de vivir el hype del anuncio y el posterior lanzamiento del juego de From Software había tres grupos de jugadores. El que había jugado Demon’s Souls y no podía aguantar las ganas de internarse en este mundo fantástico, que además era su continuación espiritual; el que no tenía una PlayStation 3 y había tenido que mirarlo a través de YouTube, porque era exclusivo de Sony; y finalmente el desprevenido jugador que se subió a la oleada de hype y no estaba “preparado para morir”. El veredicto fue unánime: Dark Souls era una maravilla de la industria moderna y, con su propuesta original, estaba destinado a cambiarla para siempre, acuñando un género nuevo y creando un punto de comparación ad infinitum.
 

Pasaron siete años y From Software siguió profundizando esta propuesta a través de dos continuaciones, con mecánicas interesantes que a veces no lograron convencer a la creciente base de fans, pero conservando siempre el espíritu de la franquicia. Así llegamos hasta la tercera (¿y última?) entrega que plasmó y recobró la sensaciones de todas las anteriores, especialmente de aquella que le dio origen y hoy nos reúne. La remasterización de Dark Souls fue desarrollada por el estudio polaco QLOC, bajo supervisión de From Software, y nos propone traer la experiencia original pero aggiornada a la generación actual. Esto es una resolución de 1080p y 60FPS en Xbox One y PS4, con resoluciones superiores en PS4 Pro y Xbox One S, y sumar algunas mejoras al paquete.

Para realizar este análisis tuve la oportunidad de acceder tanto a la versión de Xbox One como a la de PlayStation 4 y el rendimiento de ambas es más que satisfactorio, en ese sentido no hay diferencias importantes. Lo primero que vamos a notar son las texturas y los efectos en Undead Asylum, apenas tomemos control de nuestro personaje los 60 FPS y su fluidez nos darán la bienvenida. A lo largo de la aventura, aquellos que recuerden la versión original de consolas, veremos con una sonrisa como se puede pelear contra Asylum Demon sin caídas de frames, algo increíble especialmente cuando pasemos por Blighttown. Esto, más allá de ser un chiche propio del hardware moderno, tiene un fuerte impacto en el combate, más que nada a la hora de hacer parry que resulta muchísimo más sencillo que antes. El aumento de resolución también facilita la exploración y los nuevos modelos le dan otro sentido a ciertos enemigos que antes no se veían con claridad.
 

Lordran está tan vivo como en el lanzamiento del juego original, es reconfortante ver la cantidad de señales de otros jugadores y esos mensajes anónimos que caracterizan a la franquicia. Las mejoras de esta versión actualizaron el apartado online que ahora cuenta con servidores dedicados para garantizar una experiencia fluida y realmente está funcionando muy bien, tanto a la hora del juego cooperativo como en las clásicas invasiones. La cantidad máxima de jugadores en una partida fue incrementado de 4 a 6 y se agregó la opción de matchmaking a través de password, una mecánica que se usó por primera vez en Bloodborne y también incluyó Dark Souls 3. Esta característica es vital para jugar con un amigo y evitar recurrir a soluciones imaginativas como el clásico “dejame la señal debajo de la carreta” que a veces terminaba en frustraciones, ya que no siempre estábamos jugando dentro de la misma zona de matchmaking.



Dark Souls Remastered incluye el DLC Artorias of The Abyss que, además de cerrar el lore original, nos brinda nuevos escenarios y algunos de los mejores enfrentamientos en la historia de la saga. Mientras le daba tratamiento HD a cada uno de los jefes y zonas, QLOC se encargó de pulir algunos bugs, tanto gráficos como en el gameplay. El más notorio es la desaparición de aquella forma tan sucia, y graciosa, de derrotar a único hijo de Las Brujas de Izalith, que pasaba de ser uno de los bosses más diabólicos a un chiste en cuestión de segundos. Así que si pensaban hacer que Ceaseless Discharge se caiga a través del escenario se van a llevar una gran decepción en forma de infinitas columnas de llamas.

En cuanto a lo negativo realmente hay muy poco que decir. La experiencia es fiel a la original y todos los cambios que se hicieron no hacen más que mejorarla, sin embargo pude ver leves caídas de frames. Algunas casi imperceptibles, pero en las batallas contra Artorias of The Abyss y Sif, the Great Grey Wolf las caídas fueron mucho más groseras. De ninguna manera llegaban a hacerlas injugables, pero cuando venimos jugando algo tan fluido nos pueden llegar a hacer un poco de ruido. Y hablando de ruido, en ciertas batallas y en las zonas que más procesamiento requieren me percaté de una pérdida de efectos especiales. Algunos sonidos no se activaban y, mientras esto no representa un problema mayor, seguramente aquellos fanáticos que se saben el juego de memoria lo notarán con desagrado.

Lo más importante es que la experiencia original fue respetada a rajatabla y conservada, incorporando varias mejoras que logran enaltecer a un juego que, de por sí, ya era de los mejores de la generación pasada. Lordran se ve más hermoso que nunca, al igual que sus pantanos, páramos helados, castillos y bosques. Es increíble volver a enfrentar a los legendarios bosses bajo esta nueva luz, los dragones y el camino hacia el último de su especie serán un verdadero placer para la vista. Mientras que los efectos de iluminación resaltan esas situaciones que oprimen el corazón, pasar por Anor Londo, Tomb of the Giants o The Depths, sigue siendo todo un espectáculo. Dark Souls Remastered vale los 40 dólares que cuesta, especialmente porque ofrece un apartado online tan activo como lo fue en 2011. La comunidad está ayudando a los novatos a través de señales cerca de las zonas complicadas, los duelistas buscan el honor a través del PVP y los inevitables invasores se rinden ante su propia codicia, todo eso está de regreso y en conjunto conforman una propuesta irresistible.

Dark Souls Remastered es la versión definitiva del título que dió origen a la trilogía de From Software. Y no solo porque se ve espectacular, sino porque ofrece mejoras sustanciales en forma de fluidez, servidores dedicados y expande la experiencia multijugador. Pero lo hace siendo fiel al espíritu original del juego. El aumento en FPS aporta muchísima precisión al combate, en especial para los que utilizan Parry, pero representa un bálsamo para todos aquellos que sólo habían podido jugarlo en consolas. Le quedan un par de aristas que pulir, el sonido a veces se rompe y los FPS caen en dos combates en particular, pero son cuestiones solucionables con un simple parche.
 

Dark Souls Remastered

LO MEJOR

  • Las bondades de los 60 FPS
  • Hasta 6 jugadores en simultáneo
  • Lordran está repleto de actividad online
  • Artorias of The Abyss incluído

LO PEOR

  • Algunos bajones de FPS
  • El sonido se rompe en algunos combates
En esta nota
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