Análisis

ANÁLISIS: Castle Rock S01E01-03: Severance/Habeas Corpus/Local Color

De la mente maestra de Stephen King...
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Por: Jessica Blady

Si son ávidos lectores, y fans del maestro Stephen King, saben que Castle Rock es uno de los tantos pueblitos ficticios (de Maine, obvio) que suele sumar como escenario para sus historias más terroríficas como “La Zona Muerta” (The Dead Zone, 1979) y “Doctor Sueño” (Doctor Sleep, 2013); un homenaje directo a “El Señor de las Moscas” (Lord of the Flies, 1954) de William Golding.

Sam Shaw y Dustin Thomason, responsables de “Manhattan” (2014-2015), y con la mente productora de J.J. Abrams detrás, decidieron tomar esta sórdida locación como punto de partida para el nuevo drama terrorífico de Hulu. Sin basarse en ninguna historias ni personaje en particular del autor, “Castle Rock” va hilando pequeños detalles, nombres, temas y situaciones que suelen aparecen en las novelas y cuentos del King para conformar, de alguna manera, un pequeño universo televisivo en sí mismo.

Este thriller psicológico está lleno de referencias y guiños, pero se deja llevar por su propio argumento perturbador. Como ya lo hiciera con “The Handmaid’s Tale”, el sistema de streaming decidió estrenar los primeros tres episodios de una y así darnos un pantallazo más grande de lo que será esta primera entrega de diez capítulos en total.

Arrancamos en el año 1991, en medio de un crudo invierno. El joven Henry Deaver lleva desaparecido unos once días, y a pesar de que las autoridades decidieron detener la búsqueda (y darlo por muerto), el oficial Alan Pangborn logra encontrarlo en las circunstancias más extrañas.

27 años después, Castle Rock luce como un pueblo abandonado a su suerte. Esta mañana, Dale Lacy (Terry O'Quinn) se despide de su esposa (Frances Conroy) y parte rumbo al lago donde resuelve quitarse la vida de una forma bastante violenta. El director de Shawshank (la prisión privada que le da trabajo a casi todos los hombres de la ciudad) estaba a punto de jubilarse, y todos asumen que la drástica decisión vino por ese lado. T. Porter (Ann Cusack) llega para ocupar su lugar al mando de la penitenciaría y lo primero que descubre es que Lacy mantuvo todo un bloque (el F) cerrado y abandonado a lo largo de tres décadas.

Dennis Zalewski (Noel Fisher), guardia a punto de convertirse en padre primerizo, debe ir a investigar los destrozos de este pabellón, pero lo descubre es mucho más aterrador: en los confines del lugar, varios metros bajo tierra, halla a un muchachito (Bill Skarsgård) encerrado en una jaula. Aparentemente, una tarea de Lacy, lo que supone una pesadilla burocrática para Porter.

No hay ningún registro de este joven encarcelado, ni siquiera se sabe su procedencia. Lo único que el “chico” tiende a balbucear es el nombre de Henry Deaver, ahora convertido en abogado defensor en Texas.

Mientras en Shawshank contemplan la posibilidad de “deshacerse” de este problema, Zalewski pone en juego su buena moral y decide contactar a Deaver, suponiendo que el chico es su cliente. Por su parte, Henry, carga con sus propios demonios. Dedicado a defender sentenciados a muerte que no zafan de la inyección letal, vuelve al pueblo que lo vio crecer y que lo considera el asesino de su padre adoptivo, un pastor dela iglesia local que falleció al mismo tiempo de la desaparición de su hijo. Henry no tiene recuerdos de aquella fatídica noche, pero sabe que su papá murió en casa mientras él se “congelaba” a la intemperie.     

Lo que Deaver encuentra al regresar a Castle Rock, es un pueblo plagado de miseria y miradas acusadoras. Una madre, Ruth (Sissy Spacek), que apenas lo reconoce debido a su estado avanzado de demencia y a Porter con cero ganas de alivianar su trabajo. El chico no figura en el sistema y esa es la excusa perfecta para mantenerlo alejado del abogado.

Henry no piensa bajar los brazos y con la ayuda de Zalewski trata de armar una estrategia, pero nada es lo que parece y, poco a poco, todos los oscuros secretos de los habitantes del pueblo se irán revelando… o casi.   

“Castle Rock” arranca con “Severance”, un episodio bastante perturbador dirigido por Michael Uppendahl (“Fargo”, “Legion”, “American Horror Story”), que sienta unos cuantos misterios y nos deja un escenario plagado de dudas. El realizador se mete de lleno en las atmósferas de King y nos va presentando a un gran abanico de personajes que, en mayor o menor medida, parecen estar interconectados entre sí.

Deaver es, de alguna manera, el hilo conductor que enlaza el atormentado pasado de Lacy con este misterioso muchachito. Pero su propia historia personal no puede despegarse de la de Molly Strand (Melanie Lynskey), agente inmobiliaria con unos cuantos mambos y ansiedades, que solía ser su vecina y “enamorada” de la adolescencia. A simple vista, Molly parece una mujer con problemas mentales y una adicción a los calmantes, pero esconde una habilidad particular que la aleja socialmente del resto. Tampoco del oficial Pangborn (Scott Glenn), ahora retirado y quien vive con su madre, pero también comparte secretos con Lacy y lo que encerró en aquella jaula.

La historia de “Castle Rock” nos atrapa casi de inmediato y no nos deja apartar la mirada. Los climas y el aspecto visual de “Severance” son mucho más interesantes, características que (lamentablemente) se van diluyendo en los próximos episodios, dejando lugar a las develaciones y nuevas tramas que se van sucediendo.   

Entre hechos sobrenaturales y un poquito de paranoia religiosa, los realizadores dejan entrever la complicada situación del sistema carcelario, el racismo de la zona (no por nada Deaver es de los pocos personajes afroamericanos), y los problemas económicos que hundieron a pueblitos como este a lo largo y ancho de todo el país. Claro que el acento principal está puesto en los misterios, el terror psicológico y en averiguar si este extraño jovencito estuvo secuestrado víctima de un pervertido o encerrado por el bien común de los habitantes de Castle Rock, indiferentes a la idea de que todos los males que azotaron al lugar, tal vez, están ligados a un plan divino… o algo muchísimo más diabólico.      

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