Análisis

ANÁLISIS: Casi Leyendas (Gabriel Nesci, 2017)

Tres amigos vuelven a juntar una banda después de dos décadas ¿Qué puede salir mal?
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Por: Leon Valle

Gabriel Nesci, el director de Días de Vinilo, vuelve a la pantalla grande con otra comedia que gira alrededor de dos de sus temáticas preferidas: la música y la nostalgia. Esta vez, la excusa es contar la historia de tres ex-amigos que se vuelven a juntar para dar un show con la banda que disolvieron hace más de 20 años.

Cuenta la leyenda que a finales de la década del ochenta un trío pop estuvo a punto de dar el gran salto a la fama, pero en la noche que los iba a consagrar cancelaron el show súbitamente. Auto Reverse era el nombre de la banda que desapareció de la noche a la mañana y de la que hoy, 25 años después, solo quedan un par de casettes pirata, algunos pósters y una o dos copias de su primer (y único) videoclip.

Radio Trakk, la emisora que auspició aquel mítico show que terminó consagrando a los reemplazantes de Auto Reverse (nada menos que Bravo), está organizando un evento por el aniversario de la radio, y lanzó un concurso para que los oyentes voten por los grupos que les gustaría volver a ver. Este certamen llega a los oídos de Axel (Santiago Segura), quien desde su trabajo como encargado de mantenimiento informático en una empresa en Madrid se asegura de votar por Auto Reverse desde todas las máquinas de la compañía, para garantizarles un lugar en el show. Una vez cumplida la tarea, viaja a Buenos Aires para convencer a Javier (Diego Peretti) y Lucas (Diego Torres) de volver a juntarse.

Por supuesto las cosas han cambiado mucho desde la última vez que el trío se vio las caras. Javier es ahora un profesor de biología que se encuentra en medio de una depresión por la reciente pérdida de su esposa, y pasa sus días tambaleándose entre el sillón y el aula mientras se aleja cada vez más de su hijo adolescente. Lucas, siempre el más carismático y fachero de los tres, se ha convertido en un abogado tan exitoso como corrupto que se encuentra lidiando con la posibilidad de ir a la cárcel y su divorcio.

La llega de Axel es disruptiva pero finalmente Javier y Lucas, cada uno por sus propias razones, deciden sumarse al proyecto – que cuenta con la ayuda de Abril (Claudia Fontán), una vieja groupie (de cuanta banda tocase en el país) y su hermana menor Sol (Florencia Bertotti).

Casi Leyendas es una película sencilla pero con corazón. Segura, sin dudas el actor con mayor reconocimiento internacional de todos, es el motor de la historia y el centro de atención. Eso genera que las intervenciones de Axel, un individuo que padece de un autismo leve, pasen de molestas a irrelevantes y terminen cayendo en la repetición. Axel no entiende metáforas y dice todo lo que le viene a la cabeza, algo que resulta gracioso una vez o dos (como sucede con Drax en Guardianes de la Galaxia), pero después de 90 minutos se pone un poco denso (en particular cuando reinciden sobre un comentario).

De todas formas Peretti y Torres complementan la frontalidad de Segura con su propio estilo, y generan una agradable armonía. Quizá es Lucas el personaje menos desarrollado y el que menos vuelo tiene durante la película, pero tampoco es que sentimos que las dotes actorales de Diego Torres se sientan desperdiciadas. Peretti sí se luce un poco más aunque su viaje sea un poco más convencional.

El resto del elenco cumple con creces: Fontán y Bertotti tienen papeles chicos pero que ayudan a bajar a tierra toda la fantasía, Fernán Mirás hace un cameo como un fiscal garca que con ese bigote le queda pintado, y Uma Salduende se devora sus escenas como una nena ácida e insistente. Memorable la aparición de Bravo como la “banda rival” de Auto Reverse que muestra que todavía queda gente dispuesta a reírse un poco de sí misma y su pasado.

Nesci hace un buen trabajo detrás de cámara y las canciones que compuso para la banda son genuinamente disfrutables. Auto Reverse era en su tiempo un Soda Stéreo de bajo presupuesto, y las letras adolescentes con un toque de profundidad berreta le quedan bien. El resto de la producción también es buena, tanto en lo que a locaciones como aspectos técnicos refiere – las producciones locales más chicas suelen tener enormes problemas de sonido, algo que hubiera sido letal, pero afortunadamente no es el caso.

Me hizo bastante ruido a mí (que me crié en Avellaneda) ver el Teatro Colonial como el destino de la banda después de viajar horas por una ruta. Metele una marquesina diferente y un nombre de fantasía para mantener la magia, que el Colonial está justo debajo de la subida del Puente Pueyrredón, no a kilómetros de la Capital Federal. Pero en fin.


Casi Leyendas es una película divertida, predecible y pasatista, pero que cumple con lo que promete: una comedia dramática liviana acerca de la amistad, la música, y la búsqueda de la felicidad en los lugares menos evidentes. No se va a llevar el mundo por delante, pero cada tanto, entre tanto drama pesado, superhéroe y explosión, una de estas historias de bienestar y optimismo viene bien.

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