Mi pasado me condena
Análisis

ANÁLISIS| Arrow S07E11: Past Sins (Spoilers)

El pasado viene en busca de nuestro protagonista una vez más. Parece que el apellido Queen es una maldición, al fin y al cabo. 

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Por: Jessica Blady

David Ramsey, John Diggle para los amigos, debuta detrás de las cámaras con un episodio que tiene un poco de todo (tal vez mucho), pero se concentra en el legado familiar y en cómo no repetir los errores del pasado. Tras pasar por Slabside, y develar su identidad justiciera, Oliver Queen decidió blanquear todas sus actividades extracurriculares y colaborar con la policía de Star City. No todos ven con buenos ojos este cambio de actitud, pero el arquero color esperanza busca un poco de redención y limpiar un apellido bastante manchado, apelando a la transparencia y, sobre todo, la verdad que conlleva sacarse la máscara.   

Por un lado, va a intentar establecer lazos con su media hermana Emiko, a quien papá Robert dejó totalmente de lado. Un primer paso hacia adelante que, suponemos, va a terminar en alianza de Flechas Verdes para encontrar al asesino de la madre de la chica. Por el otro, Ollie va a tener que hacerle frente a un nuevo enemigo con ganas de vengarse de los Queen (a la fila, muchachos), más precisamente Sam Hackett (Luke Camilleri), hijo del guardaespaldas de la familia, quien murió en la balsa después del naufragio del Queen's Gambit, a manos del patriarca dispuesto a todo para salvar a su hijo.

Samuel consiguió las transcripciones de las sesiones de Oliver en la prisión donde le confesaba al doctor Jarrett Parker que su propio padre le había disparado a su guardaespaldas antes de quitarse la vida. Este es el punto de quiebre para este huerfanito que todavía guardaba esperanzas de que su papá apareciera con vida, de la misma manera que lo hizo Ollie. Con todo el resentimiento a cuestas, Hackett apunta hacia aquellos que todavía defienden el accionar del ex vigilante como los medios y la policía, muy en plan “Batman: El Caballero Oscuro” (The DarkKNight, 2008).

 

Éramos tan jóvenes

 

No es ningún secreto que “Arrow” bebe constantemente de la trilogía nolaniana, convirtiendo a Oliver Queen en lo más parecido a un Bruce Wayne de la pantalla chica (perdón David Mazouz). Con el tiempo, el justiciero de Stephen Amell consiguió distinguirse de su compañero superheroico, pero esto no quita que los realizadores puedan darle rienda suelta a las referencias y los guiños comiqueros y cinematográficos. Al igual que el Joker de Heath Ledger, Hackett hace valer sus demandas con amenazas y sangre de por medio, aunque nunca llega al extremo de la anarquía y la violencia del payaso del crimen.

Ojo que Oliver no es el único que debe lidiar con los fantasmas y pecados de su pasado en, justamente, “Past Sins”. Después de estar ausente en el regreso de temporada, Laurel Lance (Katie Cassidy) también debe blanquear su currículum superherioico -claro que nadie sabe que es la Black Siren de Tierra-2-, y abrazar el hecho de que los contribuyentes la consideran una gran fiscal de distrito. No todos son fans en la vida de la falsa Canario Negro, ya que un tal Brett Collins viene a aguarle la fiesta.

¿Quién es este borrachín que la acosa y la amenaza? Muy poco sabemos del pasado de la chica en Tiearra-2, más allá de que perdió a su padre en un accidente. Bueno, Collins fue el responsable directo de muerte, pero cuando Laurel adquirió sus poderes metahumanos, también consiguió su esperada revancha. Pensando que volvió de entre los muertos y viajó a Tiera-1 para recordarle sus errores más violentos, Lance vuelve a pedirle ayuda a Felicity para desentrañar este misterio.

 

A cara destapada

 

Lo de Collins resulta ser una mera coincidencia ya que su doppelgänger de Earth-1 es un activista anti vigilantes que no ve con buenos ojos el pasado de la fiscal. Pero el caso no queda del todo cerrado, ya que, a continuación, Dinah Drake se convierte en la siguiente víctima de los mensajitos anónimos y amenazantes de, suponemos, alguien que conoce las actividades y los miembros del Team Arrow.

Mientras Oliver, Dinah y Laurel se encargan de sus propios asuntos, en ARGUS la cosa se pone candente cuando Curtis descubre que Diggle y Lyla restauraron la Ghost Initiative con Ricardo Diaz, China White (Kelly Hu), Kane Wolfman (Liam Hall) –el hijo extremista de Slade Wilson- y Carrie Cutter/Cupid (Amy Gumenick), con la única intención de encontrar al peligroso Dante, un terrorista de temer.

El fin justifica los medios para la dupla de agentes que no ven otra solución para encontrar al responsable de tantos atentados alrededor del mundo. A Curtis le toca supervisar los dispositivos explosivos implantados en las cabecitas de este nuevo Escuadrón Suicida, una tarea que hace a regañadientes, pero bien da sus frutos con algunos plot twist de por medio.

 

No era buena idea lo de juntar a estos cuatro

 

Cuando empezamos a gritarle a la pantalla de la tele porque el escape de Diaz es lo más irrisorio que se haya visto, o quedamos shockeados por la supuesta muerte de Holt, Curtis saca su as de debajo de la manga y nos demuestra que siempre es el mejor en lo que hace. Sin necesidad de que el Dragón salga del recinto, Mr. Terific logra conseguir las primeras pistas sobre el paradero de Dante rebuscando en el subconsciente de Ricardito sin necesidad de peligro, y con la satisfacción extra de juguetear con el presente del villano.

Una jugada divertida para un episodio que balancea la acción, el drama y algunos misterios a futuro; no deja de lado la culpa, pero pretende enmendar los errores del pasado con una nueva perspectiva. “Arrow” es una serie con grandes temporadas y algunas bastantes flojitas. No es el caso de esta séptima entrega que sigue dando en el clavo gracias al trabajo en equipo.

 

 

 

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