Análisis

ANÁLISIS: 9-1-1 S01E01: Pilot (Spoilers)

Ryan Murphy se aleja de los escándalos y lo gótico para meterse con un nuevo drama criminal.
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Por: Jessica Blady

Ryan Murphy y Brad Falchuk, responsables de “Glee” y “American Horror Story” entre otras cositas, tienen un nuevo drama policial entre manos que, aunque carece de la “espectacularidad” de sus antecesoras, no deja de tener esa marca tan particular de los creadores a la hora de hablar claro y conciso sobre ciertos temas tan actuales.

Como su nombre lo indica, “9-1-1” se enfoca en un grupo de rescatistas de Los Ángeles, desde la operadora (Connie Britton) que atiende al llamado de emergencia, hasta los diferentes elementos (bomberos, paramédicos y policías) que salen al rescate. Son la primera línea de salvamento ante todo tipo de siniestros, algunos realmente dramáticos, y otros un poco más anecdóticos.

Pero la serie no se enfoca solamente en las hazañas de estos hombres y mujeres que deben concentrarse y tratar de no fallar en un lapso relativamente corto, sino también en sus turbulentas vidas personales, y el equilibrio que deben mantener entre lo profesional y lo privado.

Abby Clark (Britton) prefiere lidiar con las emergencias y hacer su pequeño aporte, en parte, para escapar de su hogar y una madre con alzhéimer avanzado que en sus peores días no recuerda mucho. O Bobby Nash (Peter Krause), jefe de bomberos y adicto en recuperación, que tuvo que tocar fondo para entender la naturaleza de las cosas, y ahora expía culpas poniendo su cuerpo y alma al servicio de aquellos que lo necesitan. Además de a sus propios demonios, Nash debe batallar con  Evan 'Buck' Buckley (Oliver Stark), el novato del equipo autodiagnosticado como adicto al sexo, un pibe con buenas intenciones, pero con las prioridades un poco desordenadas. Del lado de la ley tenemos a Athena Grant (Angela Bassett), una recia sargento de patrulla que debe enfrentar una cruel realidad: tras años de matrimonio y dos hijos, descubrió que su marido era gay.

En estas relaciones personales reside lo mejor del show, que va y viene, entre lo vertiginoso de cada “rescate” y como afecta a cada uno de los involucrados; y ese momento donde deben despojarse de todo y evitar llevarse el trabajo a casa. En el medio, hay drama, tensión, un poco de humor y algunos planteos interesantes como el acoso y la ética de trabajo porque, al fin y al cabo, es una creación de Murphy, un tipo que habla a través de sus personajes sin pelos en la lengua.  

Este capítulo piloto, dirigido por Bradley Buecker (veterano de “Glee” y “AHS”), nos da el mejor pantallazo de lo que se viene para el resto de la temporada. No hablamos de una serie revolucionaria desde lo visual o lo narrativo, pero igual le huye a los lugares comunes de otros dramas parecidos de la TV, sumando temas coyunturales que no deberían escapar a ninguna ficción del momento.  

“9-1-1” no se rige por ‘el caso de la semana’, más bien incluye varios por episodio, justamente, porque se trata de esa inmediatez de respuesta, apenas unos segundos entre la vida y la muerte. El tiempo juega un papel importante, así como la tensión y los nervios, nuestros nervios, que se ponen a prueba a lo largo de estos cuarenta y tantos minutos.

Una propuesta que entretiene sin romper muchos esquemas, pero tiene ese gran punto a su favor de seguir sumando ese granito de arena cuando se trata de diversidad e inclusión dentro de la pantalla chica, o de cualquier pantalla. 

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