Análisis

ANÁLISIS: 1983

La distopía llegó a Polonia y es tan oscura como se pueden imaginar

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Por: Jessica Blady

A Orwell le gusta esto, ¿o no?

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Netflix suma a Polonia como mercado para sus producciones originales y nos trae “1983”, un thriller distópico creado y escrito por Joshua Long, y dirigido por Agnieszka Holland, realizadora nominada al Oscar por la brillante “Europa Europa” (1990).

La historia arranca, justamente, el 12 de marzo de 1983 con una serie de atentados terroristas a lo largo y ancho de este país europeo, dando como resultado un nuevo orden mundial que evitó su liberación y la subsecuente caída de la Unión Soviética, la permanencia de la Cortina de Hierro y una Polonia regida por el Partido, un estado policial altamente represivo.

Dos décadas después, la nación se prepara para celebrar un nuevo aniversario de la tragedia que acabó con la vida de cientos, miles, pero terminó “uniendo” a todos los habitantes bajo el paraguas del bien común. En medio de un clima de posibles represalias, el inspector Janów debe investigar el suicidio de un joven diseñador gráfico, uno de tantos ocurridos recientemente, en apariencia ligado con la Brigada Ligera, un grupo de rebeldes que se opone a este gobierno totalitario.

Janów no come vidrio, y tiempo atrás su reputación quedó bastante manchada, de ahí que no crea todo lo que se cruza delante de sus ojos y mucho menos en la respuesta más obvia. A pesar de que quiere seguir indagando en este “supuesto suicidio”, ninguna de las autoridades de la Oficina de Seguridad de la Información para la cual trabaja, le facilita las cosas, aunque él es un tipo bastante persistente.

En un punto, y nada azarosamente, el oficial cruza su camino con Kajetan, un más que idealista estudiante de derecho que perdió a sus padres en los ataques de 1983. Tras aprobar la tesis, su profesor favorito le cede los archivos de un viejo caso de homicidio que lo conecta con el detective, demostrándole que verdad y justicia no siempre van de la mano, mucho menos en este régimen que de pacífico y próspero tiene muy poco.   

Del otro lado de la vereda esta Ofelia, una de las líderes de Brigada Ligera, jovencita de convicciones fuertes, que junto a sus compañeros harán oír su descontento, claro está, sin poner en riesgo a los civiles.  

“1983” rejunta un poco de todo: una buena trama de suspenso cargada de intrigas políticas que se hace eco de ideologías que todavía están flotando en el aire. Suma ese aire distópico tan propio de “Blade Runner” (1982) –porque todo termina pareciéndose a Blade Runner-, y personajes que, de entrada, no tienen nada de ingenuos. Un punto a favor después de comernos tantos clichés televisivos.

“Enredo” es un capítulo un tanto largo, y por momentos embarulla mucho sus tramas y personajes, pero logra dar en el clavo con sus climas opresivos, su puesta en escena oscura y teñida de esa estética tan “Europa del Este”, pero moderna, incluso más de lo que sería en una hipotética Polonia en 2003.

Este, el primero de sus ocho episodios, deja en claro que todos tienen motivaciones y secretos, pero corta en el momento justo para que nos enganchemos y sigamos ahondando en este universo donde Al Gore se convirtió en presidente de los Estados Unidos y la cosmopolita Polonia hace acuerdos con China y Vietnam. Claro que si hablamos de los altos mandos, también están bien dispuestos a hacer lo que sea necesario para que esos secretos no salgan a la luz.

“1983” resulta una propuesta interesante si ya estamos un poco cansados de que los yanquis (o los ingleses) siempre sean los protagonistas de este tipo de historias. “Enredo” logra generar el interés y la curiosidad necesaria para un primer capítulo que deja flotando la conspiración en el aire.

 

 

PUNTAJE: 8.0

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