ANÁLISIS | You (Primera temporada)
Análisis

ANÁLISIS | You (Primera temporada)

La masculinidad tóxica como principal denuncia de este absurdo y espeluznante thriller que está atrapando a todos

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Por: Florencia Orsetti

El amor y la obsesión son cosas muy distintas, pero en la mente de Joe Goldberg (Penn Badgley) van de la mano. You es la nueva adquisición de Netflix, un thriller psicológico de 10 episodios que satiriza al máximo la figura del misógino que se cree el “chico bueno”. El sociópata, el stalker, el femicida, todo eso es Joe, un personaje que la ficción no aplaude, sino que, al contrario, se burla de él.

A primera vista, Joe es un tipo correcto: con buenos modales, más o menos carilindo, intelectual y dueño de una librería de libros raros y usados en Nueva York. You comienza cuando él pone su interés en Beck (Elizabeth Lail), una chica que cae un día como cualquier otro al negocio y se lleva un libro. Desde ese momento, nuestro protagonista hará lo imposible para meterla en su vida –y en su cama.

Tan ridículo como salir de gorra a un resto lujoso y no levantar sospechas

You está narrada desde los ojos de Joe, muy en primera persona. La narración en off generalmente molesta y es sobre explicativa, pero acá funciona porque nos permite filtrar lo que estamos viendo. Destapa completamente el punto de vista del sociópata y da lugar a una historia que tiene tanto de Gone Girl como de American Psycho, con humor crudo y giros propios de thriller. La serie se disfruta más mientras más entendamos que estamos viendo las cosas desde el punto de vista de una fantasía. Una fantasía misógina y cruel, claro, pero muy real también.

Los hombres como Joe existen. El personaje está llevado al extremo para que nos enganchemos y nos divirtamos también. Es el componente thriller de la trama. La obsesión de Joe por Beck escala en una ola de crímenes de la que no habrá escapatoria. Bah, para todos menos Joe, porque recordemos que los hombres blancos con buenos modales siempre salen bien parados ante la ley y los policías.

Cuando se estrenó el piloto, You fue pintada como la serie sobre los peligros de no regular la privacidad en redes sociales y en nuestros dispositivos electrónicos. Ese es solo uno de sus temas. Lo que realmente recorre toda la temporada es el machismo, tema plasmado en la obsesión de Joe con Beck que acapara todos los ámbitos de su vida. You termina por atraparnos por su ritmo, sus cliffhangers y sus técnicas de thriller. De fondo, siempre hay un misterio que revelar y siempre estamos al borde de la silla porque, con cada episodio, Joe termina siendo un poquito más espeluznante. No sabemos hasta dónde es capaz de llegar hasta el final, hasta los últimos minutos. Y menos mal que ya confirmaron segunda temporada porque el capítulo 10 nos deja con los ojos como platos.

Para nuestra sorpresa, el punto de vista de Beck entra en escena en un capítulo. La voz en off pasa a ser de ella y, a partir de allí, invade la narrativa de vez en cuando. En los últimos capítulos, cuando ya sería cansino e irritante no poder escapar de la mente del psicópata, el guion pone el foco en ambos personajes y la estructura de thriller es más evidente. Es divertido que los guionistas nunca dejen de ridiculizar a Joe también. Beck es víctima, pero nunca se la culpa y eso está muy bien.

Contraseña, el nombre del perro.. es la primera que prueban

Los personajes secundarios suman también. Peach (Shay Mitchell), la mejor amiga de Beck, es una obsesiva como Joe, pero entra más en el estereotipo de “loca buena” y sirve de contraste con el protagonista. Paco (Luca Padovan) es pequeño vecino de Joe, un niño que sufre violencia en el hogar y con el que nuestro psicópata de turno se identifica. Esta subtrama no está de relleno, sino que viene a reforzar la idea de que por más “buen tipo” que pueda parecer alguien, en el fondo, solo nos conocemos a nosotros mismos.

El humor y el tono sombrío de thriller no hacen más que engancharnos a este retrato de un psicópata como nunca vimos. You a veces es una serie cliché y hasta inverosímil, pero si abrazamos su fantasía, encontramos en ella la mejor caricatura sobre la masculinidad tóxica. Es inteligente, también es dura y hasta irritante, pero siempre nos atrapa.

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