ANÁLISIS | Vignettes
Análisis

ANÁLISIS | Vignettes

No hacen falta mecánicas complejas para entretenernos. Vignettes nos invita a descubrir nuevas perspectivas con su propuesta minimalista y relajante

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Por: Maximiliano Baldo

Cuando vemos apenas unos pocos segundos de jugabilidad de Vignettes, y especialmente si jugamos esos pocos segundos, pensaremos que el juego ha salido directamente de dispositivos móviles… y tendríamos razón. Vignettes es una “aventura de exploración sin diálogos ni personajes” originalmente lanzada en dispositivos iOS y Android a fines de 2017, pero recién hace unos días llegó a PC con algunos agregados para el deleite de todos los que gusten de una experiencia distinta, casual, minimalista y sorprendentemente relajante.

No hay mucho que decir respecto al juego, o al menos no parece haber mucho en un principio. La total carencia de textos y explicaciones concretas es una de sus características principales, y si bien sus controles son tan simples como presionar y arrastrar el mouse para girar los objetos en pantalla y hacer click para interactuar con ellos (era, al fin y al cabo, un juego para dispositivos móviles), esa misma falta de explicaciones puede acarrear dudas y confusiones en los primeros minutos, cuando intentamos comprender el significado y función de los pocos íconos en pantalla.

Aquí comienza todo

Pasado ese instante de titubeo, el juego nos da un objeto inicial y nos deja hacer lo que queramos de ahí en adelante; siempre y cuando “lo que queramos” se limite a rotar el objeto actual para ver qué podemos descubrir. Ocurre que la mecánica central de Vignettes es la de transformar un objeto en otro al observarlos desde cierto punto específico. Es una idea sencilla, pero funciona perfecto; nunca nos cansamos de descubrir nuevos objetos ocultos en el perfil de otro, y nuestra misión es—justamente—intentar encontrar todos los objetos que componen los cuadros de una galería.

No es sólo cuestión de girar cosas y ver qué sale; podemos interactuar con la mayoría de estos ítems para generar un cambio, ya sea abriendo una caja, encendiendo una lámpara, activando un ventilador o doblando un papel. Muchas veces estas interacciones modifican ligeramente la forma del objeto, de manera que abre las posibilidades a descubrir nuevas siluetas compartidas con otro elemento. Es un juego de observación para encarar con calma; algo que su colorida y suave estética y sus agradables melodías ayudan a promover.

Hacer click en la cámara nos tomará una selfie. ¡Sonrían!

Además de los cuadros de la galería, el juego posee una serie de medallones que se abrirán al resolver algunos puzles ocultos en los objetos. Una vez más, nada se nos explica con textos, sino que el juego alude a nuestra percepción para reconocer los acertijos y entender sus reglas… con mayor o menor éxito. Varios de estos puzles requieren que viajemos de un objeto a otro para obtener cierta información o modificar algo relevante, y esta serie de prueba y error puede llegar a ser bastante frustrante a pesar de las buenas intenciones del juego.

Perderse en los caminos abstractos de Vignettes es bastante fácil, pero por fortuna contamos con una especie de mapa que nos informa a qué objeto podemos saltar desde el ítem actual, o si queda alguno por descubrir desde nuestra posición. También es interesante notar la naturaleza de las flechas que trazan el paso de un objeto al próximo, siendo líneas completas cuando podemos pasar ya mismo, y líneas punteadas cuando debemos realizar una interacción previa para obtener la silueta necesaria. Asimismo, completar todos los objetos de un cuadro nos hace entrega de una llave que, al utilizarla en el cofre inicial, el primer ítem de la cadena, habilita un acceso rápido en su interior hacia uno de los objetos del cuadro correspondiente.

Dónde estamos y a dónde podemos ir

Vignettes parece más un simpático juguete digital que un juego hecho y derecho. No es enteramente falso, pero sería injusto quedarse sólo con esa impresión. Vignettes es más una expresión, un conjunto de sentimientos representados en objetos agrupados por temáticas, y una pequeña sorpresa constante cada vez que un ítem se transforma en otro. La idea aquí no es seguir una narrativa inexistente sino dejar volar nuestra curiosidad y ver qué podemos encontrar oculto en el perfil de una sartén, o darnos cuenta para qué sirve la brújula que podemos abrir y alterar. Es la sensación de experimentar algo diferente, de descubrir cosas nuevas, de encontrar otras perspectivas. Si un juego consigue hacernos mejores observadores, ¿no tiene eso su mérito? Y Vignettes hace eso todo el tiempo, una y otra vez.

Ya sea para entretenernos un rato, relajarnos, o hacernos pensar con una lógica inusual, Vignettes es una pequeña joyita que seguramente pasará desapercibida para la mayoría en un mercado cada vez más saturado de contenido… pero también, fiel a su propia filosofía, estará allí para sorprender a aquellos que decidan darle esa oportunidad que tanto se merece.

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