Neón y violencia por partes iguales
Análisis

ANÁLISIS | Too Old to Die Young S01E01: Volume 1: The Devil

Nicolas Winding Refn y Ed Brubaker hacen yunta para el nuevo thriller de Amazon Prime, una historia llena de violencia estilizada, pero poco contenido. 

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Por: Jessica Blady

Nadie en su sano juicio se atrevería a criticar la construcción estética y visual que propone Nicolas Winding Refn en “Too Old to Die Young”, el nuevo thriller policial de Amazon Video, co-creado y guionado junto a Ed Brubaker. Uno podría creer que con semejantes nombres detrás de esta serie (de diez episodios de una hora y media de duración cada uno), nada puede malir sal, pero una vez más, el realizador danés -responsable de maravillas como “Drive: Acción a Máxima Velocidad” (Dive, 2011) o “Valhalla Rising” (2009)- se pierde en su propio estilo olvidándose de que la historia debe ser igual de atrayente.

“Too Old to Die Young” es exasperante, sórdida, contemplativa y perversa, adjetivos que no siempre funcionan como elogios del trabajo de una dupla demasiado interesada en degradar a la mujer a través de fórmulas bastante gastadas para los tiempos que corren. “The Devil” nos pasea por las calles de una Los Ángeles que carece de glamor y desborda violencia en esos rincones que nadie quiere ver ni recorrer. Martin Jones (Miles Teller) y Larry (Lance Gross) son una pareja de policías que patrullan la zona en busca de algo de provecho personal, sobre todo cuando detienen a conductoras inocentes y pretenden extorsionarlas a cambio de sexo o dinero.

Así conocemos a estos oficiales de la ley que llevan a cabo negocios turbios y paralelos, aterrorizando a quien les dé la gana, abusando de su poder y autoridad. Imaginen la escena: una joven mujer es detenida en una calle oscura porque, supuestamente, se pasó un semáforo en rojo. Los dos policías que la demoran la amenazan a base de intimidaciones, insultos y propuestas indecentes, convirtiendo la escena en un verdadero momento terrorífico. Unos cientos de dólares más tarde, la chica puede seguir su camino y la dupla sentir que la jornada valió un poquito la pena.

Martin es el joven que está dando sus primeros pasos y escalando posiciones rápidamente. Larry, el esposo y padre de familia que sólo piensa en deshacerse de Amanda (Callie Hernandez), su amante, una jovencita drogadicta que está convirtiendo su vida matrimonial en un infierno. Las preocupaciones se le acaban cuando es sorprendido y asesinado, minutos después, a manos de Jesus (Augusto Aguilera), quien juró vengar la muerte de su madre.

Así se abren los dos caminos de esta historia: Jesus, por un lado, acogido por su tío en México, donde va a poder aprender el “negocio familiar”, y Martin, que tomará la posta de los chanchullos de su compañero, trabajando para el capo criminal que ahora lo instiga a limpiar este asunto, haciéndose cargo el joven prófugo. Para Refn y Brubaker nadie es inocente. Ni las autoridades que buscan al culpable del tiroteo, ignorando completamente la corrupción dentro de sus filas, ni la joven noviecita de Jones, una adolescente de 17 años con la que viola todas las leyes de estupro, incluso, con el conocimiento de su padre Theo (William Baldwin), uno de los personajes más extraños y siniestros salidos de la cabecita del realizador.

Entendemos que la provocación es parte de la idea narrativa de la serie, pero sus propósitos se van perdiendo a lo largo de una historia demasiado densa (ahí es donde lo contemplativo se vuelve aburrido) y pausada,  que no tiene absolutamente nada para expresar desde sus diálogos. Ok, las imágenes hablan por sí solas, pero cada conversación que expone el director es un suplicio de frases simples y monosílabos que se extienden a través de planos largos y encuadres milimétricamente pensados.

Martin Jones contra el crimen  

Este recurso se convierte finalmente en un capricho, exponiendo al espectador a secuencias larguísimas y tediosas, bellamente filmadas, sí, pero que poco tienen para aportar. El vacío se llena estéticamente, gracias a la banda sonora de Cliff Martinez, la fotografía de Darius Khondji y el montaje de Annie Guidice y Matthew Newman pero, ¿es suficiente? No. “Too Old to Die Young” es un bello experimento televisivo, justamente, porque sus creadores decidieron que era un relato demasiado largo para a pantalla grande.

La necesidad de ser “edgy” lo consume todo y, a pesar de la buena actuación (buena, no genial) de Teller, se hace complicado aguantar una hora y media de TV donde los egos (¿y las fantasías?) de los realizadores son más importantes que la trama. Refn no es el primero en mostrar el submundo criminal de la ciudad californiana y su sordidez, pero hasta Michael Mann tuvo algo más interesante que ofrecer sobre este aspecto y cómo influye en cada uno de sus personajes. Esto es lo que debe demostrar “Too Old to Die Young” entre sus luces de neón y su música penetrante.   

           

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