ANÁLISIS | The OA S02E01: Angel of Death
Análisis

ANÁLISIS | The OA S02E01: Angel of Death

The OA abraza el thriller policial y sigue siendo igual de atrapante... y confusa

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Por: Florencia Orsetti

Pasaron poco más de dos años desde el estreno de la primera temporada de The OA. La serie, creada y protagonizada por Brit Marling, atrapó a muchos con su historia de misterio y ambigüedades. La combinación entre ciencia ficción dura –viajes cuánticos y dimensiones paralelas– y fantasía aderezada con existencialismo le dio una identidad única al relato. Pero todo terminó demasiado rápido y con muchas preguntas sin resolver. La segunda temporada arranca con más misterios, pero la narración de la protagonista ya no la ponemos en duda.

La primera temporada de The OA nos presentó a Prairie (Marling), una mujer que reapareció en su hogar después de haber estado perdida durante siete años. Lo más extraño del asunto es que cuando desapareció era ciega y cuando volvió, lo hizo con la visión recuperada. Al final, Prairie termina reuniendo a un grupo de extraños presentándose como “OA”. Les cuenta su fantástica historia de encarcelamiento clandestino, presa del sádico,  Dr. Percy (Jason Isaacs), y de cómo recuperó la vista. Prairie lo que buscaba de este grupo de extraños era que le ayudasen a realizar un ritual de danza que le permitiría abrir un portal. Usándolo, ella se transportaría a su etapa de encarcelamiento y salvaría a quienes no pudieron escapar con ella.

Suena insólito y, de hecho, lo es aún más por la forma en que se narra en la serie. La historia nos llega desde el punto de vista de Prairie y, tanto los demás personajes como nosotros mismos como espectadores, dudamos todo el tiempo de qué es verdad y qué no. El propio final de la temporada no solo es abierto, es totalmente ambiguo: ¿Prairie es la OA o es todo un mito? ¿La danza surtió efecto?

La segunda temporada no espera mucho tiempo para confirmárnoslo. La serie finalmente se decanta por la ciencia ficción. O al menos eso parece ya que la propia Prairie acude a teorías de dimensiones paralelas para explicar qué es lo que le pasa.

Sin embargo, este primer capítulo no arranca ahí. Tiene un prólogo de 38 minutos (sí, prólogo porque los créditos de comienzo de episodio arrancan recién ahí…) que nos introduce a un nuevo misterio. Un nuevo personaje, el detective Karim Washington (Kingsley Ben-Adir) sigue la pista a una chica vietnamita desaparecida que está involucrada con una extraña aplicación de realidad aumentada.

La investigación de Karim nos atrapa desde el principio y casi nos hace olvidar que la cara de la serie es Prairie. La búsqueda de la desaparecida termina estando atada a la misteriosa aplicación, que en realidad es un puzle que tiene consecuencias en la vida real y tiene a toda una comunidad de gente intentando revolver el misterio en San Francisco.

Acá es cuando Prairie entra en escena. Volvemos al tiroteo del final de la primera temporada y la danza mágica terminó surtiendo efecto porque nuestra protagonista se transporta a San Francisco, a una realidad en la que todos la conocen como Nina Azarova (su nombre ruso de nacimiento), donde nunca fue ciega ni secuestrada. El final es el cliffhanger que todos esperábamos.

Que la serie haya perdido esa ambigüedad que caracterizaba a la narración le quita cierto encanto. Pero los realizadores han sabido como sentar un nuevo misterio, ahora con mayores raíces en el thriller policial, pero sin descuidar el matete filosófico que tanto nos atrae de The OA. El episodio debut es sólido, solo resta ver si esta vez consiguen redondear la trama en una temporada.

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