De armas tomar
Análisis

ANÁLISIS | The Flash S05E13: Goldfaced (Spoilers)

Barry y Ralph tienen que dejar de lado sus poderes y sumergirse en el submundo de los criminales de Central City con la única meta de detener a Cicada. 

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Por: Jessica Blady

La quinta entrega de “The Flash” no parece dar pie con bola en cuanto al ritmo y su villano de turno: Cicada. Cada vez que Barry Allen y su equipo se acercan un poquito más a este antagonista con la intención de derrotarlo, las cosas se complican y vuelven a casilla cero retrasando un desenlace que, parece, va a llegar recién con el final de temporada. Lo que sí van recuperando los realizadores es el tono que tenía la serie en un principio, donde el humor y la aventura superheroica se balanceaban con el drama y los entuertos de la ciencia ficción.

“Goldfaced” se vuelve a correr de la trama principal y, con la excusa de encontrar un generador de campo –artilugio necesario para poder implementar la cura metahumana y así detener a Orlin Dwyer-, nos mete de lleno en una buddy cop movie protagonizada por Barry y Ralph Dibny, quienes deben hacerse pasar por criminales para infiltrarse en el mercado negro y encontrar el dichoso aparatito.

Sin poderes, ni pasta para los negocios turbios, la dupla pone a prueba su moral cuando se ven rodeados de tantas armas peligrosas y delincuentes con ganas de usarlas, por ejemplo, contra los oficiales de policía de Central City. Pero el fin justifica los medios (o eso quieren creer), y para conseguir el generador de campo van a tener que hacer yunta con Goldface (Damion Poitier) –el dueño de este circo- para robar una impresora láser de órganos destinada a un hospital para niños. Sí, una guachada importante que va a sacar lo mejor de nuestros héroes y el trabajo en equipo, aún sin sus habilidades metahumanas.

No todo lo que brilla es oro

Entre decisiones éticas y morales y malos súper malos, “Goldfaced” nos entrega un par de secuencias muy divertidas en las que Grant Gustin intenta hacerse el recio, o lo pasa genial jugando al laser tag con Hartley Sawyer. Claro, Barry y Ralph nunca van a tirar a matar, de ahí que se hagan los Murtaugh y Riggs aturdiendo criminales y poniéndole un alto a los maquiavélicos planes de Goldface. Lamentablemente, esta buena acción no les permite acceder al aparatito que necesitan para detener a Cicada, pero Iris puede tener otra alternativa en mente.

La chica quiere aportar su granito de arena a la lucha justiciera y decide investigar un poco más sobre Dwyer. Las pistas la llevan hasta la casa de su primo, la misma donde se mudó junto a Gracie y la que Nora logró rescatar de sus recuerdos. El encontronazo resulta inevitable, y aunque West-Allen logra zafar de la situación por un momento, las sospechas de Cicada la terminan poniendo en una situación bastante peligrosa. Igual, algo bueno sale de todo esto: el villano tiene un punto débil y es ahí donde puede estar la clave para derrotarlo.

El estorbo narrativo de este episodio, como gran parte de la temporada, sigue siendo la trama de la joven Nora y todas las volteretas que debe hacer para que su papá o Sherloque no descubran que anda confabulada con Eobard Thawne/Reverse-Flash, jugador clave en este enfrentamiento contra Orlin Dwyer. Para desviar la atención de Wells, la velocista sigue los consejos de su nuevo aliado y apela a su corazón, manipulando la línea temporal para que conozca a una señorita que podría ocupar mejor su tiempo.

Vi luz y subí

La chica en cuestión es Renee Adler (Kimberly Williams-Paisley) –demasiado parecido a Irene Adler, ¿no?- la versión de Tierra-1 de sus otras cinco ex esposas con la que parece conectar de inmediato… hasta que abre la boca y la espanta. La solución de Nora –contactarse con sus mujeres para pedir consejos- no ayuda en lo más mínimo, pero la perseverancia del detective triunfa, así como el plan original de Thawne, y Sherloque se olvida del diario por un momento para enfocarse en mantener a Renne a salvo de Cicada, ya que resulta ser una metahumana.

Un recurso narrativo bastante agarrado de los pelos como muchas de las tramas de esta entrega, que no logran atrapar nuestro interés y sólo sirven para llenar minutos de pantalla. Necesitamos que los guionistas se despabilen un poco y vuelvan a encontrar el rumbo de sus mejores temporadas. Por lo pronto, “Goldfaced” gana por los momentos entre Barry y Ralph, de las mejores adhesiones al Team Flash, sobre todo ahora que Cisco anda ausente con aviso.   

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