Los protagonistas de The Council
Análisis

ANÁLISIS | The Council - Full Season

A finales del siglo XVIII los líderes del mundo son invitados a una isla secreta para decidir el rumbo de la historia, pero su anfitrión tiene otros planes en mente

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Por: Sebastián Cigarreta

A la hora de distribuir un juego el formato episódico ofrece una serie de ventajas, en especial para un estudio pequeño. Permite que comiencen a ingresar ganancias desde el lanzamiento del primer capítulo, inclusive vender la temporada por anticipado, dividir el juego y poder ir trabajando a medida que van saliendo nuevas partes. Pero también tiene contras, que deben ser superadas por la propuesta parcial y la promesa del contenido por venir, si no logra mantener el interés de los jugadores episodio tras episodio el juego termina en el olvido.

The Council es el primer juego de Big Bad Wolf, un estudio francés que se dispuso a crear una aventura gráfica moderna pero que mantenga el espíritu de los grandes clásicos. Durante la generación anterior fue Telltale quien tiró la primera piedra y logró devolver la popularidad al género, pero perdió el camino repitiendo la fórmula hasta el cansancio. En este caso los desarrolladores franceses decidieron remover los elementos de acción para enfocarse en la narrativa, proveyendo al jugador de varias habilidades para asegurarse de que la diversión esté asegurada.

La aventura nos pone en la piel de Louis de Richet, un joven detective de familia acomodada que es miembro de la sociedad secreta The Golden Orden. Lo conocemos siendo víctimas de un violento interrogatorio tras ser atrapado robando el Al Azif, mejor conocido como el Necronomicon. El libro imaginario de H.P. Lovecraft será parte importante de la aventura, que nos llevará a una isla secreta donde se realiza una reunión muy importante y durante la cual desapareció la madre del protagonista. Desde el primer momento en el que pongamos pie sobre la isla el juego caminará la fina línea que divide la realidad del sueño, la sanidad y la locura, pero siempre desde un exquisito manejo narrativo.

A la hora de jugar Big Bad Wolf nos recibe con un apartado técnico increíble, que de vez en cuando muestra la hilacha en cuanto a animaciones faciales, pero que lo compensa todo a fuerza de detalles de altísimo nivel. Toda la aventura se desarrolla dentro de la mansión de Lord Mortimer, un excéntrico millonario que hace las veces de anfitrión, que nos recibe como huésped junto con un puñado de personalidades de la escena política del siglo XVIII. Es así como conoceremos a personajes de la talla de George Washington o Napoleón Bonaparte, mezclando la historia real con la fantasía para lograr una historia fantástica y a la vez plausible.

A lo largo de los 5 episodios que forman el juego llegaremos a conocer al dedillo la mansión. Deberemos recorrer cada cuarto en algún punto de la aventura, relacionándonos con cada uno de los invitados, aprendiendo sus fortalezas y debilidades a la hora de discutir, y afrontando cada situación según nuestro estilo de juego. No estamos ante una aventura gráfica regular, y todo es gracias al sistema de habilidades que nos propone el juego apenas desembarcamos en la isla. Hay 15 habilidades diferentes divididas en tres grupos, cada uno representa un estilo de juego: “Detective” si preferimos la observación, la interrogación o usar la psicología; “Ocultista” si lo nuestro es la ciencia, la manipulación o el subterfugio; y finalmente “Diplomático”, si preferimos resolverlo todo a fuerza de política, distracciones y etiqueta. Elegir una categoría no nos limita, más bien nos facilita el aprendizaje de las habilidades de cada grupo.

Serán estas habilidades las que nos permitirán influenciar el curso de una conversación, conseguir información o ganarnos la confianza de nuestros interlocutores. Cada charla en The Council es importante, cada decisión conlleva una consecuencia y mientras hacemos algo puede estar ocurriendo otra cosa en un cuarto aledaño. Big Bad Wolf solo marca un puñado de bifurcaciones importantes, más que nada para advertirnos cuando no hay vuelta atrás, pero se distancia de aquellos infames carteles del estilo “Este personaje recordará esto”, que solo conseguía romper el hechizo de inmersión.

La aventura se centra en la exploración, ya sea a pie en el sentido más literal de la palabra o conociendo la mente de los invitados. Si sabemos que alguien es adicto al opio podremos usar esa información para extorsionarlo, quizás entrar a una habitación y abrir la correspondencia ajena nos de una pista de cómo encarar una discusión a futuro. Cada habilidad que aprendamos hará más fácil alguna situación, pero deberemos resignarnos a que no se puede saberlo todo. A lo largo del juego nos encontraremos con puzzles que resolver, por lo general las pistas están a la vista, pero a veces conectar los puntos no será nada sencillo. La mayoría de las veces estos enigmas son desafiantes y divertidos, hubo algunas excepciones, pero nada que realmente prevenga el disfrute.

Lo bueno de jugarlo ahora, con todos los episodios publicados, es que no vamos a tener que esperar después de un cliffhanger. Mentiría si les dijera que no me sorprendí en varias ocasiones, tanto por los finales de episodio como por algunas vueltas de tuerca inesperadas. A veces en el afán de aprenderlo todo perdí el tiempo, y eso me costó muy caro, pero en The Council no hay vuelta atrás. Big Bad Wolf se encargó de que el juego guarde cada decisión para que no podamos manipular los resultados, claro que hay formas de hacerlo, pero es recomendable prestar atención a lo que hacemos y vivir con las consecuencias. Y a pesar de que cometí varios errores, inclusive algunos que supuse irremediables, el juego logra sobreponerse y adaptar la narrativa a lo que vamos haciendo.

Las 17 horas que me llevó completarlo estuvieron llenas de intrigas, diálogos memorables y puzzles interesantes. The Council logró mantenerme en vilo durante la gran mayoría del tiempo y, si bien tengo que admitir que la conclusión se sintió apresurada y no quedé del todo satisfecho, el resultado final terminó siendo una de las mejores aventuras narrativas que jugué en los últimos años. Big Bad Wolf encontró la forma de hacer un juego que se enfoca 100% en la historia y en los diálogos, pero a la vez incorporando un sistema de habilidades y experiencia. Creó un juego en el que las decisiones importan y la narrativa es la responsable de mantenernos sentados episodio tras episodio. Por supuesto que hay cosas que mejorar de cara a su próximo título, si es que deciden seguir por este rumbo, pero su aproximación al género de las Aventuras Gráficas es un gran paso en la dirección correcta.

The Council - Full Season
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