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Análisis

ANÁLISIS | Supergirl S04E13: What's So Funny About Truth, Justice, and the American Way? (Spoilers)

Supergirl nos presenta a un grupete de antihéroes comandados por Manchester  Black que suma más problemas a la vida de la kryptoniana.  

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Por: Jessica Blady

Es un buenos contra malos contra más malos en “What's So Funny About Truth, Justice, and the American Way?”, un episodio que enfrenta a Kara y los suyos con la Elite, un grupo de “vigilantes” conformado por Manchester Black, Menagerie, Morai y The Hat (Louis Ozawa Changchien) -uno de los antihéroes más carismáticos que rescató el show desde las páginas del cómic-, dispuestos a detener los planes del gobierno cuando se trata de fallar en contra de los extraterrestres.

Black ya había dejado bastante clara su postura revanchista hacia Ben Lockwood y los Hijos de la Libertad tras la muerte de su amada Fiona Byrne (Tiya Sircar), pero también hacia Supergirl, la chica que prefiere seguir las reglas, aunque no le guste. Engañando a J'onn J'onzz, Manchester logra escapar de la prisión y ensamblar este grupete, cuya primera misión es detener el lanzamiento de un misil que porta un satélite destinado a detectar y derribar cualquier nave alienígena que se aproxime a la Tierra, sin importar sus intenciones.

A pesar de que no comparte los métodos extremistas y violentos de Black, Kara tampoco aprueba los del presidente Baker, y vuela hasta la Casa Blanca con toda la intención de disuadirlo para que cambie de parecer. Las cosas no salen como lo esperado y ahora la kryptoniana se enfrenta a una doble disyuntiva: detener el lanzamiento y a la Elite, sabiendo que en el proceso deberá romper algunas normas. Pero no está sola, ella también tiene su liga justiciera y mientras trata de aplicar el protocolo, Brainy le ayuda a Nia con su entrenamiento en la seguridad de la Fortaleza de la Soledad, suponemos, prestada un ratito por el primo Kal.  

Nia y sus nuevos truquitos

Más allá de su juramento pacifico, J'onn J'onzz decide sumarse a esta lucha justa, al igual que Alex, convencida que el gobierno ya no comparte todos sus planes con la DEO. La Elite reprograma el satélite para destruir las oficinas del presidente en Washington DC, pero Kara logra desviarlo y, de paso, destruirlo para siempre, algo que no le cae nada bien a Baker. Su respuesta: convertir a Ben Lockwood en Director de Asuntos Alienígenas, un cargo que restaura su confianza y el poder perdido entre sus seguidores. Sabemos que la diplomacia no es el arma preferida de Agent Liberty, que ahora cuenta con toda la venia gubernamental.

Los secretos de estado también parecen estar vetados para la coronel Halely, quien nunca se enteró de las maquinaciones del Presidente. De ahí que Alex y Lena decidan colaborar más estrechamente y mantener sus descubrimientos alejados de las garras de Baker y su gente. Sabemos que Luthor no es amiga de los militares y las armas, pero tampoco se refrena a la hora de avanzar en sus experimentos. James, un tanto resentido, sabe que su ex esconde algunos trapitos sucios, y esta vez sí va a permitir que Mackenzie (Jaymee Mak) siga adelante con sus investigaciones periodísticas.

“What's So Funny About Truth, Justice, and the American Way?” es un gran capítulo repleto de acción, dirigido por Alexis Ostrander, pero son las decisiones éticas y morales las que marcan el ritmo de la historia. De paso, tenemos algunos indicios de la parienta futurista de Nia -la Dream Girl/Nura Nal original que comparte la Legion of Super-Heroes con Brainy-, los simpáticos truquitos del sombrero de Hat (un bombín con propiedades de la quinta dimensión), y el drama de un anillo perdido que puede generar más de un problemón.

Up, up and away!

Lo mejor que nos trae este episodio es la restaurada relación entre Kara y Alex, quien empieza a ver con mejores ojos las acciones y decisiones de la kryptoniana, y cada vez desconfía más de sus superiores. Sabemos que tarde o temprano va a descubrir (o recordar) que Supergirl es su hermana, un punto de conflicto que puede fortalecer o entorpecer la trama, dependiendo de cómo quieran enfocarse los realizadores. Por ahora, la Elite sigue siendo un problema, pero más hay que cuidarse de los maquiavélicos planes de Lockwood y sus odios.

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