Nace una estrella
Análisis

ANÁLISIS | Pose S02E01: Acting Up

La serie que dejó a todos bailando y lagrimenado durante su primera temporada, vuelve por más para meternos de lleno en este submundo cultural de la Nueva York de principios de los noventa.

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Por: Jessica Blady

Nadie apostaba mucho por la “nueva serie irreverente de Ryan Murphy” cuando “Pose” llegó a las pantallas hace un año. Lo cierto es que este drama, que se mete de lleno con la cultura underground de la ciudad de Nueva York durante la década del ochenta, sorprendió a más de uno, en gran parte por su maravilloso y diverso elenco, y claro, por sus historias que atraviesan el “ball culture” y la pandemia del SIDA, aunque siempre enfocadas en la importancia del pertenecer, la aceptación y la familia.   

Con “Acting Up” arranca esta segunda entrega, que salta casi dos años en el tiempo desde la última vez que vimos a la Casa Evangelista en acción. Por un lado, la comunidad LGTB+ llora a sus muertos a causa del VIH, una catarata de entierros que no da respiro, ni encuentra consuelo entre las autoridades. Por otro, “Vogue” -el hit de Madonna- acaba de irrumpir en las radios con la promesa de darle cierta visibilidad a esta comunidad que la necesita más que nunca.  

La experimentadísima Gwyneth Horder-Payton vuelve a pararse detrás de las cámaras para un episodio que arranca de manera contundente, acompañando a Blanca Rodriguez (Mj Rodriguez) y Pray Tell (Billy Porter) hasta la siniestra Isla Hart -donde se encuentran las fosas comunes- para darles sus respetos a un viejo amor, como tantos otros, fallecido a causa del VIH. Estamos a principios de 1990, los pobres no pueden acceder al AZT y Blanca sigue negando su triste destino, ahora diagnosticada oficialmente como paciente del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida.  

Imposible sacudirse la tristeza de este momento (una imagen repetida hasta el hartazgo en los Estados Unidos post Reagan), pero Horder-Payton enseguida logra el equilibrio llevándonos a los coloridos salones y las competencias, donde la comunidad debe empezar a tomar cartas en el asunto. Ahí es donde aparece la conexión con ACT UP (AIDS Coalition to Unleash Power), grupo creado en 1987 para combatir activamente y concientizar sobre la pandemia, promover la investigación científica y la asistencia a los enfermos, con el fin de conseguir las políticas necesarias. Básicamente, un conjunto de gays caucásicos luchando por sus derechos, a los que pronto se le van a unir los afroamericanos, los latinos, los trans, los queer y todos aquellos que se sientan representados.

Esta es una de las aristas de “Acting Up”, demostrando que siempre hay facciones que deben aprender a convivir dentro de una comunidad, sobre todo cuando necesitan ser escuchadas para salvar sus vidas. Este “tiremos todos para el mismo lado” marca el ritmo de un episodio donde involucrarse hace la diferencia, y deja de lado casi todos los egoísmos personales. Casi, porque vuelve a haber rispidez entre Blanca y Elektra Abundance (Dominique Jackson), que ahora parece pertenecer a Casa Evangelista, aunque no traiga la mejor onda consigo.

El centro y alma de “Pose” sigue siendo este seno familiar que Rodriguez creó para sus “hijos”, tratando de darles un futuro mientras la salud se lo permita. Lo primero, es sacar a Angel (Indya Moore) de las calles, impulsándola a participar en un concurso de modelaje. Todo tiene su precio, pero la jovencita no piensa dar el brazo a torcer cuando se trata de sus nuevas aspiraciones. Un camino plagado de baches y aprovechadores, pero también de pequeños triunfos y alegrías para esta prole que solo se tiene a sí misma.

El silencio es muerte

“Pose” logra evitar los golpes bajos y conmover con lo mínimo gracias al carisma y determinación de sus protagonistas. En el medio nos deslumbra con su genial banda sonora -¿sesión de fotografías al ritmo de The Look de Roxette? Deme veinte-, su humor y la excentricidad de esta cultura que muchos descubrimos gracias a Murphy y su equipo, que se la siguen jugando por una historia única desde sus temas y su inclusión/diversidad, delante y detrás de las cámaras en una industria que da pasitos de bebé en cuanto a estas cuestiones. Todo es ganancia, para nosotros como espectadores ante una gran serie dramática, y para los involucrados que logran visibilidad y oportunidades para brillar escena tras escena.  

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