Un chancho, un pato... esto es casi una leyenda china con armas nucleares
Análisis

ANÁLISIS | Mutant Year Zero: Road to Eden

Funcom junto a The Bearded Ladies se traen un juego de estrategia por turnos que tiene bastante de XCOM y otro tanto de personalidad propia

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Por: Florencia Orsetti

Con esta pinta, nos plantamos ante cualquiera(Funcom)

Con esta pinta, nos plantamos ante cualquiera | Funcom

Quienes disfrutamos de los juegos de estrategia le echamos el ojo a Mutan Year Zero: Road to Eden desde que se anunció. El sello de confianza lo pone el estudio The Bearded Ladies, por estar formado por veteranos que trabajaron en Payday y Hitman. Del segundo claramente toma las mecánicas de sigilo e infiltración; del primero pareciera que poco y nada, al menos en lo jugable. Sin embargo, si damos un vistazo a los personajes de Mutant Year Zero, que desbordan carisma y tienen un diseño antropomórfico muy particular, encontramos en ellos un poco del ADN siniestro de la pandilla de Payday. A todo esto, el título le suma combates estratégicos al estilo XCOM, aunque con un poco más de libertad de exploración. La mezcla de géneros hace de Mutant Year Zero un juego muy fresco.

El título de The Bearded Ladies nos pone en el rol de un grupo de mutantes en una era post-apocalíptica en la que los humanos ya no existen. Al menos no como los conocemos nosotros. Tras varias guerras y desastres climatológicos, las grandes ciudades han quedado reducidas a ruinas, ahora invadidas por vegetación, y la tierra está dominada por animales antropomórficos o humanos deformados. Quienes habitan esta versión sepulcral de la tierra buscan un lugar llamado Eden, que podría ser la salvación de la nueva humanidad. En la campaña de Mutant Year Zero transitaremos La Zona, que no es más que la periferia donde ya nadie vive y solo solo quedan vestigios de lo que fue la civilización. ¿Encontraremos el Eden? No hay forma de saberlo, pero vale la pena transitar un camino llego de peligros para averiguarlo.

La narrativa de Mutant Year Zero no es su punto más fuerte, al menos no desde el lado de la historia. El camino al Eden es una excusa para que nuestro escuadrón de mutantes se tope con todo tipo de lunáticos en el camino. Lo que más disfrutamos en las misiones son los diálogos entre personajes. La mayoría de ellos son cínicos y tienen un humor crudo, ¿o acaso se puede tener otro tipo de humor en un mundo tan decadente? Mutant Year Zero no es un juego que vayamos a jugar por la historia, pero, en lo personal, admiro muchísimo el amor que le puso The Bearded Ladies a esta versión de un mundo post-apocalíptico. Sin dudas, tiene mucho más estilo que cualquier setting post-nuclear o post-invasión zombi.

Con la premisa solo nos alcanza para disfrutar Mutant Year Zero y eso es por su sesudo sistema de combate. Como juego de estrategia por turnos, está más que bien y nos deja interactuar más con nuestros personajes, porque además de moverlos por una grilla para atacar, como haríamos en XCOM, también vamos a explorar con ellos e interactuar con ese mundo tan derruido. En otras palabras, el título incluye exploración en tiempo real y progresión al estilo RPG para sus personajes. De esta forma, renueva al género, al incluir una buena cantidad de skills (acá llamadas Mutaciones) que pueden cambiar radicalmente la dinámica de la batalla si las usamos.

El páramo, dominado por la vegetación

Mutant Year Zero se desarrolla por misiones. Una vez terminados los tutoriales, accederemos a un mapa del mundo, que nos mostrará nuestro objetivo de misión actual; nos dará acceso a El Arca (el HUB donde podremos comprar y mejorar armas, ítems, entre otras cuestiones) y nos permitirá viajar a locaciones optativas donde podemos encontrar más enemigos, pero también recompensas.

Seleccionado un nivel en el mapa, pasamos a una fase de exploración para recorrerlo en tiempo real, en tercera persona. La mayoría de los niveles son lineales, aunque esconden chatarra (la moneda del juego), piezas de arma e ítems clave. Vale la pena explorarlos porque son pequeños y nos recompensan muy bien.

Llegados a la zona clave de cada nivel –porque siempre terminaremos a los tiros–, nos recibirá un combate. Mutant Year Zero incluya exploración en tiempo real, nos da total libertad de cómo encarar cada batalla. En una de las primeras misiones tenemos que investigar una cabaña. Al aproximarnos a ella, encontramos que hay dos enemigos patrullándola de afuera y dos encerrados. Acá comienza la fase de sigilo del juego. Controlando a los miembros de nuestro equipo (ya sea en patota o individualmente), nosotros elegimos cuando iniciar el combate. Siempre que no nos vean, claro.

Hay que tomarle la mano a la mecánica de Emboscada, si están todos juntitos, no sirve

La mecánica de emboscada consiste en que podemos llegar con un personaje al interior de la cabaña, sin que nos vean, y atacar a un enemigo desde ahí. O bien, podemos escondernos detrás de los árboles que rodean la cabaña y planear la estrategia desde allí. Emboscar a los enemigos significa que tenemos el primer ataque de oportunidad. Una vez que los enemigos descubren nuestra presencia, la dinámica del combate pasa a ser el clásico combate por grilla de XCOM. Con solo jugar un par de combates ya se darán cuenta de las posibilidades estratégicas que tiene Mutant Year Zero. No hay una única forma de ganar los combates y esto hasta motiva la rejugabilidad.

La estrategia es aún más variada gracias a que podemos desbloquear Mutaciones para nuestros personajes. Vamos acumulando experiencia después de los combates y cuando subimos de nivel, podemos repartir puntos en un árbol de skills pequeño, pero interesante. El pato antropomórfico Dux puede desbloquear una habilidad que lo hace volar, dándole más chance de crítico y mayor precisión. Farrow desbloquea “Rompe Circuitos”, que es una habilidad crucial contra los enemigos robot. Tener la posibilidad de “Correr y Disparar” con Bormin nos hace sentir que tenemos tres movimientos con ese personaje, en lugar de dos, como es usual en estos juegos tipo XCOM. Podría seguir listando skills, pero a lo que quiero llegar es que las posibilidades ofensivas y defensivas son muchas. Y lo mejor de todo es que, aunque podemos tener hasta tres personajes activos en la party, podemos cambiarlos cuando queramos. Si iniciamos un combate y vemos que vamos perdiendo, podemos recargar y probar encararlo con otros personajes.

No necesitamos un árbol de skills gigante, ¡si las skills son divertidas!

Con tantas posibilidades de personalizar la estrategia y gracias a las secuencias de exploración, Mutant Year Zero no se vuelve repetitivo como si pasa con otros “clones de XCOM”. Cada nuevo combate puede ser diferente. Desbloquear una nueva arma o habilidad cambia las reglas de juego como no lo imaginamos.

Con todo lo dicho, hay algunas cosas que reprocharle también. Uno de los aciertos de Mutant Year Zero es que cuenta con la posibilidad de adelantar el turno enemigo, ¡en cuantos juegos de estrategia hubiésemos amado esa opción! Sin embargo, adelantamos el turno con el mismo botón que confirmamos las acciones de nuestros personajes. ¿Se dan cuenta de lo que digo? Que es muy fácil confirmar una acción sin querer y perder un turno por apretar la tecla de “saltar turno enemigo” más veces de las necesarias. Puede sonar como un reproche muy específico, pero en la dinámica de las batallas se siente y es frustrante.

Los escenarios son dinámicos: una granada o molotov y vuela todo

Además, al menos al momento de escribir estas líneas, al juego le falta balancear la dificultad. Mutant Year Zero nos propone jugar en Difícil como opción por defecto y la verdad que es algo que no recomiendo. Las reglas de juego son injustas. Nos vemos envueltos en combates que nos superan, no solo en número, sino en ventajas azarosas. En Difícil, muchas veces, ganar un combate no pasa por ser buenos estrategas, sino por tener suerte con la posibilidad de embocar un disparo o un golpe crítico.

En cuanto a lo técnico, Mutant Year Zero está muy bien. Hace un buen uso de Unreal Engine, dándonos buenos gráficos con pocos recursos. En PC, no hace falta tener un hardware muy potente para contar con buena tasa de imágenes por segundo. La ambientación de los niveles es soberbia, bien logrado el juego de luces y sombras y las texturas. La cámara tiene un punto de vista un tanto escueto en la exploración y quizás eso no permite apreciar del todo el gran trabajo de modelado y ambientación que esconden los niveles.

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