ANÁLISIS | Love, Death & Robots - Temporada 1: Episodios 7-12
Análisis

ANÁLISIS | Love, Death & Robots - Temporada 1: Episodios 7-12

La segunda entrega de esta antología de cortos tiene variedad para ofrecer - y quizás los puntos más flojos de la colección.

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Por: Florencia Orsetti

La ciencia ficción, tradicionalmente, siempre fue un género de hombres para hombres. Por eso no sorprende que Love, Death & Robots se resuelva en sexo gratuito y fantasías de poder masculinas. Pero muchos de los cortos que componen la serie tienen personajes femeninos que revierten los roles, se convierten en femme fatales vengativas que resuelven la desigualdad de género de las formas más violentas. La nueva serie de Netflix no tiene amor, pero sí hay mucha muerte y robots; también sangre, sexo y técnicas de animación bien variadas, de lo más tradicional o lo vanguardista.

Desmenucemos el segundo tercio de la serie, episodio por episodio. Pueden leer los análisis de los episodios 1 a 6 por Jessica Blady.

Beyond the Aquila Rift, dirigido por Léon Bérelle, Dominique Boidin, Rémi Kozyra, y Maxim Luère y escrito por Philip Gelatt, es el corto más fotorrealista de la colección. Por momentos, los personajes prácticamente parecen de carne y hueso. Una locura técnica, sin dudas, a pesar de que durante la escena de sexo las animaciones se meten en el valle inquietante (y bueno, todo no se puede).

Muchas de las historias que componen la antología ocultan su costado de ciencia ficción hasta que algún tropo revierte todo. Beyond the Aquila Rift arranca como una historia de ciencia ficción dura y en todo momento nos tiene tensos. Sabemos que les espera algo malo al capitán y su tripulación, ese es el lado predecible del corto. Ahora bien, hay tantos giros, tantos engaños en los 15 minutos que dura que al final, probablemente, los vaya a dejar con la boca abierta. Es uno de los cortos más psicológicos. Aterrador, sin recurrir a la violencia gráfica.

Animación tradicional de estilo occidental que narra una historia con toda la onda de las leyendas tradicionales chinas. Al menos al principio. Good Hunting es uno de mis favoritos personales porque maneja muy bien los ritmos y los tonos, al punto que la transición de mito de fantasía chino a steampunk distópico es simplemente natural y maravillosa.  

La mezcla de géneros da en el clavo, con una trama que comienza como un coming-of-age. Un jovencito chino que se hace hombre durante una cacería con su padre. Las presas son zorros mágicos. Zorras, mejor dicho, que se convierten en mujeres seductoras y traen el mal a los hombres. Al menos eso es lo que dicen los humanos… El punto fuerte de Good Hunting es que nos deja escuchar la versión de la historia de estas mujeres mágicas y termina como una historia de venganza, del ser femenino subyugado, dominando al hombre europeo capitalista de una Hong Kong steampunk hipnótica, que además de misógino, es clasista y opresor.

Dirigido por Oliver Thomas, está basado en el cuento de Ken Liu.

No hay mucho para decir sobre The Dump. En el conjunto, es uno de los cortos que nos deja con sabor a nada. Destaca por alejarse de los clásicos ambientes citadinos de la ciencia ficción. Acá el foco es un basural, como cualquier otro (al menos a simple vista), donde vive el viejo Dave. El tipo entiende que el lugar es su hogar y lo defiende con uñas y dientes.

El giro de la trama se ve venir desde el espacio. Aun así, disfrutamos muchísimo de la animación fotorrealista y llegamos a empatizar con Dave. Su victoria, es nuestra también. The Dump viene dirigido por Javier Recio Gracia.

El fotorrealismo de Shape-Shifters da en el clavo y las animaciones nunca se sienten acartonadas. Estamos ante una historia de amistad y deber. Soldados en americanos en Afganistán, con todos los clichés que eso implica. El lado sobrenatural de la historia está en que Estados Unidos también tiene soldados perro, es decir, hombres lobo que luchan de su lado. Son bastardeados por los oficiales de alto mando y prácticamente tratados como animales.

A diferencia de otros cortos, cuando Shape-Shifters no hay nada que reflexionar. La animación tampoco tiene nada nuevo. Es un corto cargado de acción, que nos deleita con escenas de peleas muy bien animadas entre hombres lobo. Hay algo de impacto emocional en el final, pero el resto nos deja una sensación terrible de “esto ya lo vimos muchas veces”… la única diferencia es que los soldados ahora tienen más pelo.

Helping Hand es un corto demasiado corto (valga la redundancia) como para que conectemos con su protagonista. Sin embargo, eso no le quita el potencial claustrofóbico a la historia. Hay buenas técnicas de cámara acá y un diseño sonoro increíble.

Este corto dirigido por Jon Yeo es ideal para quienes aman las historias como Gravity o The Martian. Sigue a una astronauta que sufre un accidente que la deja flotando en el medio del espacio. Ahí es cuando llega la hora del sacrificio, que no te lo ves venir para nada, aunque el final es un poco seco.

Fish Night es uno de los cortos que destaca dentro de la antología por su técnica de animación. Es casi un comic animado, cel shading puro con un colorido imposible. La historia sigue a dos vendedores que se quedan varados en el medio del desierto cuando se les queda el auto. Vaya uno a saber si les pega el delirio por el calor sofocante o qué es lo que sucede. De golpe, el episodio rota a una noche de surrealismo, con el desierto devenido en un océano de peces fluorescentes y animales prehistóricos.

No hay otro corto tan hermoso en Love, Death and Robots. No hay otra palabra para describir el despliegue de colores y luces que llega al final de este cortometraje. Nos quedamos con ganas de un cierre más concreto, pero no nos importa, porque el director Damian Nenow con Fish Night nos hace viajar sin sustancia.

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