Análisis

ANÁLISIS | Life is Strange: Before the Storm

¿Quedaron historias por contar en Arcadia Bay? Se ve que sí, ¡y qué historias!
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Por: Florencia Orsetti

Before the Storm es una precuela motivada por el fanservice. Life is Strange se convirtió en un juego de culto muy rápidamente y en la bandera del videojuego inclusivo para muchos. Después de tal éxito, una nueva entrega era casi obligada, pero cuando DONTNOD anunció que la secuela tendría nuevos protagonistas, no fuimos pocos los que pedimos seguir jugando con Max y Chloe. Así fue como, además de una segunda parte (todavía en desarrollo), le tocó al desconocido estudio Deck Nine Games contarnos cómo eran las andanzas de Chloe antes de los acontecimientos del primer juego y quién fue la misteriosa Rachel Amber. 

Life is Strange destacó por sobre otras aventuras del estilo por darle al jugador la sensación de que sus elecciones tenían un mayor peso en la trama. Before the Storm consigue algo similar y vuelve a dejar en claro que su historia es grande por sus posibles matices y no tanto por la cantidad de finales a los que podemos llegar. El camino es lo que importa, que es, al fin y al cabo, el que forja el carácter del personaje en este tipo de relatos a los que llamamos coming-of-age.

En este caso, conocemos a una Chloe más chica, de apenas 15 años, igual de rebelde, pero bastante más infantil en sus actitudes, que ahora se sienten como caprichos o gritos de atención hacia sus superiores. Los tres capítulos se centran en desarrollar su relación con Rachel, joven que se encuentra desaparecida al inicio del primer juego y que sabemos que fue importante de alguna forma para Chloe. Ahora sabremos por qué.

Before the Storm no es tan sobrenatural como la primera entrega, pero es una sorpresa saber que lo místico no se pierde, ya que, aunque no podemos retroceder el tiempo, Chloe se ve inmersa en una serie de encuentros de lo más surrealistas que nos siguen confirmando que la vida en Arcadia Bay es extraña.

Si no tenemos poderes como Max, ¿qué hay de la jugabilidad? En esta precuela, cobran especial protagonismo los diálogos, ya que la habilidad de Chloe es más bien social: a nuestra protagonista le gusta discutir todo con todos, siempre tiene algo para decir y si no la pierde, ¡la empata! Bah, a veces puede perder una discusión, la realidad es que depende de nosotros. La mecánica conversacional puede compararse con la pelea de insultos de Monkey Island –sin espadas– y con un sistema de aciertos y fallos. Los personajes más difíciles de convencer solo permitirán un fallo durante las charlas, así que habrá que estar atento a lo que dicen.

De todas formas, cabe recordar que no hay decisiones correctas ni decisiones incorrectas. Before the Storm es más mundano que su predecesor, más íntimo y, tal vez, hasta más humano por eso (¡si, eso es posible!). Es decir, las decisiones que tomamos no son tan heroicas como la de volver el tiempo atrás y evitar que nos pise un tren, pero sí son decisiones fuertes, moralmente incómodas, con las que no podemos más que empatizar. Ni a Chloe ni a Rachel les tocó una adolescencia fácil y aunque los diálogos a veces pareciera que expresan palabrotas innecesarias, bastará con recordar cómo hablan los chicos de 14 o 15 años para saber qué toda esa verborragia de malas palabras es tan real como la revolución hormonal propia de esos tiempos.

Quienes todavía no se hayan aventurado en esta precuela pueden estar dudosos sobre qué sentido tiene contar esta historia si ya conocemos el destino de todos sus personajes. Sin embargo, gran parte de la magia de una narración está en cómo contamos lo que contamos.  Muchas veces el “qué” no importa. Hay historias impermeables a los spoilers. Aunque sepamos lo difícil que fue para Chloe vivir sin Max, no sabía, hasta ahora, cuánto cambió su vida por ello. Tampoco sabíamos cuánto le dolió a Max irse de Arcadia Bay hasta que jugamos “Farewell” –el episodio extra– y entendemos el contexto en que se fue. Rachel, por otro lado, es una chica a la que solo conocíamos gracias a los carteles de “Se busca” y tal vez por eso no nos pega tan duro el momento en que Max y Chloe descubren qué le sucedió. Before the Storm nos permite darle una personalidad a la “Laura Palmer” de esta historia y termina por partirnos en pedazos con una escena post-créditos que cierra por completo la tragedia. El mensaje parece ser uno: la vida, además de extraña, es terriblemente triste.

El guion sigue siendo lo fuerte de la serie. En esta entrega, identificamos algunos puntos flojos, como la situación que tiene que enfrentar Chloe con Elliot, bastante tirada de los pelos en varios aspectos. El tercer episodio puede sentirse un poco más apurado también. De todas formas, no hay “pero” que pese lo suficiente como para arruinarnos la experiencia. En la balanza, pesan más momentos brillantes, como la partida de D&D que juega Chloe con unos compañeros, que le dan vida y credibilidad a los personajes y al mundo del juego.

A pesar de ser una precuela, Before the Storm no debe jugarse sin haber terminado la primera parte. Es una historia que nació para los fans y que tiene un impacto emocional especial para quienes necesitaban un ratito más para decirle adiós a Arcadia Bay. Hay diálogos un poco tontos y a veces el motor gráfico nos saca un poco de inmersión, pero en todo momento, Before the Storm es cálido y aborda con inteligencia y honestidad temas maduros, que no abundan en lo videojuegos, como el amor, la sexualidad, los desencuentros generacionales y hasta el abuso y la violencia. También corta con el asqueroso queer baiting de la primera entrega y se anima a dejar que el jugador opte por crear un vínculo de amor entre las protagonistas.


Drama adolescente ante todo, Life is Strange: Before the Storm resignifica al juego original y se presenta como una pieza fundamental que debe ser jugada por todo aquel que haya disfrutado de las andanzas de Chloe y Max. Deck Nine Games entendió perfectamente qué hizo grande a esta pequeña gran historia creada por DONTNOD, más pequeña que nunca en esta entrega, no porque nos cuente algo menos importante, sino porque aplica el zoom en la intimidad y cala más hondo que nunca. Si lloraste con Life is Strange, con este te podés deshidratar.

LO MEJOR: 

  • La historia atrapa y aborda temáticas importantes de manera sutil
  • Los personajes son muy carismáticos, es fácil empatizar con ellos porque el melodrama está bien llevado
  • El juego reconoce nuestras elecciones. Hay mucho por descubrir para quienes gustan de explorar.
  • LO PEOR:
  • A veces los diálogos son tontos
  • El tercer capítulo pierde un poco el ritmo
  • El motor gráfico es más pobre que el del juego original
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