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Análisis

ANÁLISIS | Doom Patrol S01E05: Paw Patrol (Spoilers)

Parece que el fin del mundo puede revertirse, pero el plan es tan descabellado como el resto de los sucesos de esta serie. 

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Por: Jessica Blady

El nuevo tema de conversación en Cloverton es un enorme ojo en el cielo. Los habitantes, tal vez, no estén tan al tanto, pero es una clara señal del apocalipsis. Sí, a pesar de sus esfuerzos, la Doom Patrol no pudo evitar que el Culto del Libro no Escrito echara mano del joven Elliot para invocar al Decreator (Decreador), el ojo en cuestión, responsable de acabar con el mundo. Mientras todos en la mansión Caulder se lamentan por lo sucedido y tiran culpas contra Willoughby Kipling, el tiempo sigue corriendo y no parece haber solución a la vista.

¿Se puede revertir este Armagedón? En apariencia, no, y afuera todo empieza a desaparecer como si Thanos hubiera chasqueado otra vez sus dedos; pero en una dimensión paralela, donde Mr. Nobody se divierte torturando al Jefe, el villano pronto se da cuenta de que el final absoluto también lo incluye a él… y a la serie (claro que acá nunca falta lo meta), algo que no puede permitirse por ahora. Como todavía tiene mucha maldad para exponer y tortura para repartir, Eric Morden decide declarar una tregua y ofrecerle a Niles Caulder la oportunidad de salvar al mundo en equipo. Esta particular alianza urde un plan descabellado (cuando, no), que implica construir una nueva religión desde cero, cuya creencia y convicción logren invocar al Re-Creador (Recreator), una poderosa entidad capaz de restituir la situación actual.

Para ello, Morden debe recurrir a una de las personalidades de Jane, y rebuscar en el pasado para que todo tenga sentido en el futuro. Así, nos vamos de paseo a 1977, y después de vislumbrar algunos de los acontecimientos que la convirtieron en lo que es, llegamos hasta el sanatorio Corpus, la institución mental donde ya lleva interminables sesiones de maltrato físico y psicológico. Así surge la Doctora Harrison, una personalidad de ojos extraños y un mechón de pelo plateado que puede manipular a sus víctimas con palabras persuasivas y las mismas técnicas psicológicas que tratan de aplicar en ella.

Acá no saben ni diferenciar un libro

Con este poder comienza la creación de su propio culto, empujando a sus compañeros pacientes a creer en el Re-Creador. Cuando llegue el momento (la aparición del Decreator), el elegido -una loquita llamada Marilyn- tendrá la tarea de alertar a la Doctora Harrison, quien pondrá manos a la obra para salvar al mundo. Esto implica generar un Libro Reescrito y una serie de acontecimientos encadenados bastante más fáciles de ver que explicar por acá.

A todo esto, y para sorpresa de la patrulla, Niles regresa temporalmente a la mansión para reencontrarse con sus “hijos” y Kipling. Su misión es encontrar este nuevo libro y esperar las señales, aunque esta vez no se trata de un joven tatuado, sino de un perrito que tiene bien escondidas las palabras. Pero todavía falta un ingrediente crucial: Harrison, encerrada junto con el resto de las personalidades de Jane dentro de Nurnheim, es decir, un globo de nieve donde debe todavía es acosada por los Archons.  

La última vez que los vimos, Robotman era tan solo un cerebro y Jane, la pequeña Kay Challis -su personalidad principal, la que nunca se muestra-. Una vez que recuperan su forma y descubren donde están realmente, ahí es donde se les aparece una crecida Marilyn, quien recorrió cielo y tierra para “despertar” a la Doctora Harrison. El chiste funciona, las campanas suenan, Willoughby puede leer al perro y el Re-Creador se hace presente para revertir el fin del mundo. Un quilombo inentendible, pero si fuera más sensato esto no sería “Doom Patrol”.

Todo vuelve a la normalidad, y a la casilla de inicio

“Paw Patrol” -que no guarda ninguna relación con esos dibujitos animados que mira tu sobrino/a- tiene mucho para ofrecer en muy poco tiempo y de forma apresurada, pero entre tanta bizarreada y fin del mundo, nos deja entrever un poquito más del tortuoso y traumático pasado de Jane; cómo llegó a manos del doctor Caulder y su ayuda (cuando la rescata del sanatorio, impidiendo que le hagan una lobotomía); y la necesidad de estos condenados de tener el ala protectora de su jefecito más cerca.

Claro que Niles debe partir después de que el Decreator es derrotado para seguir sometiéndose a los caprichos de Mr. Nobody, dejando un nuevo agujero en las vidas de estos superhéroes en desarrollo. Tiene que hacerlo para que sus criaturas no sufran daño, pero ya sabemos que el dolor es casi autoinfringido por las culpas y la vergüenza que siguen cargando, incapacitados de ver el bien que provocan (a su manera) y no los males que creen haber causado.    

Vic queda gravemente herido debiendo alertar a papá Silas muy a su pesar. Rita no logra superar la desaparición de Elliot, más allá de que quiso ayudar; y Larry todavía tiene que aprender a perdonarse para poder congeniar con el ente radioactivo que habita en su interior. En este panorama bastante desolador, Morden sigue jugando con la cabecita de Jane que ahora, muchos años después, de una primera insinuación, rescata de entre sus pensamientos una frase que no tiene el mínimo sentido para ella: Doom Patrol.     

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