ANÁLISIS | Crash Team Racing Nitro-Fueled (PS4, X1, Switch)
Análisis

ANÁLISIS | Crash Team Racing Nitro-Fueled (PS4, X1, Switch)

Una recreación que por fin hace brillar a uno de los mejores juegos de karting de todos los tiempos.

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Por: Redaccion

Tanto las remakes de la trilogía original de Crash Bandicoot como la realizada sobre los Spyro iniciales han sido sumamente exitosas. No sólo en unidades vendidas, sino en cómo revalorizaron juegos que en nuestra memoria se veían geniales pero cuando los revisitábamos, la niebla, los pocos cuadros por segundo y el nulo detalle a la distancia nos sacaban por completo el grato recuerdo. Estas remakes llenaron de color y vida unos mundos con un imaginario muy rico pero que las capacidades técnicas de una PlayStation 1 no podían exprimir del todo. Lo mismo sucede con Crash Team Racing Nitro-Fueled, un juego que enamoró a millones (entre los que me incluyo) en esa época pero que luego no tuvo las secuelas que quizás se merecía (Crash como franquicia fue un poco maltratada en general). La gente de Beenox vuelve a hacer un trabajo magistral para recrear pistas clásicas y para darle una nueva capa de pintura a Crash Team Racing.

Por supuesto que la nostalgia juega un papel fundamental en el disfrute de una remake como esta y desde la pantalla inicial que el juego nos propone una caricia a nuestro corazón gamer noventero. La presentación, la música, los efectos de sonido, todo nos transporta a una época donde el gaming y el mundo eran más sencillos. Obviamente con eso no alcanza para hacer un gran juego y por suerte esta remake no se queda ahí; las pistas han cobrado una escala y una espectacularidad única. Todo está hecho desde cero: los efectos en el terreno como el pasto o la nieve son excelentes, lugares que antes eran una simple caverna ahora están totalmente decorados con cristales de todo tipo, personajes que antes ni podíamos distinguir ahora están claramente populando el escenario, efectos climáticos que resultan muy cinemáticos, entre muchísimos otros detalles que convierten a esta remake de Crash Team Racing en una explosión de color y alegría. Por lo tanto pistas como Cortex Castle cobran una dimensión todavía mayor y son más aterradoras que antes o algunas como Hot Air Skyway parecen directamente sacadas de un juego como Bioshock Infinite con toda su estética steampunk. Hay un nivel de detalle monstruoso en cada textura y en cada centímetro de pista; cada personaje tiene muchísimas animaciones encantadoras mientras corren, chocan, driftean o explotan por los aires al recibir un ataque enemigo. La música también está completamente remasterizada y va a ser inevitable que cada canción nos vuelva a enamorar como la primera vez (especial mención para cómo suena ahora la canción de victoria tras ganar una carrera).

Crash, Neo Cortex y todos sus amigos están de regreso

Más allá de lo hermosa que esta remake se ve en todas las plataformas en las que está disponible, aquello que hace grandioso a Crash Team Racing es su jugabilidad, es cómo se desarrolla cada carrera y qué tendremos que hacer para ganar. Revisitando un título que no disfrutaba hace muchos años, me di cuenta que no sólo mi memoria muscular reaccionó a tiempo y automáticamente me puso en modo CTR, sino que también entendí aquello por lo cual siempre sentí que este era el juego de karting definitivo. La sensación que me deja es que se trata mucho más sobre cómo corremos que sobre qué item nos toca o sobre cómo en un acto inesperado pasamos del quinto lugar en la última curva a estar primeros por razones más que caóticas. Por supuesto que ese tipo de juegos donde el famoso “rubber banding” abunda (es decir, el efecto por el cual el juego coloca a los corredores lo más cerca posible de cada uno incluso cuando realísticamente sacamos mucha distancia) tienen su atractivo pero sentí a Crash como una experiencia un poco más justa y de la cual estoy un poco más en control. Quizás por lo simple de sus mecánicas y de sus items, los cuales no recibieron ningún tipo de modificación: seguimos teniendo las clásicas bombas, TNT, nitros, misiles, pociones, escudos, etc. Pero esa simpleza hace que tengamos que aprender a usarlos en momentos clave y con cierto grado de estrategia, ya que la mayoría tiene usos ofensivos y defensivos. El resultado es una jugabilidad bastante balanceada, que incluso cuando alguien consigue un item como el reloj o la bola de electricidad que pueden afectar a más de un jugador, no se rompe todo automáticamente. 

La mecánica clave en CTR es el drift y cómo lo aprovechamos para tener un turbo constante a la hora de correr. Apretando R1 o L1 lo que hacemos es pegar un pequeño salto y empezar a derrapar en la dirección que querramos. Si lo mantenemos, se empezará a llenar una barra que está indicada en la esquina inferior derecha; si volvemos a apretar uno de esos botones, metemos el primer turbo y si encadenamos tres seguidos, lo que hacemos es salir disparados a gran velocidad. Si dominamos esa técnica, dominamos el juego. Para ganar cada carrera, será necesario entonces conocer a la perfección cada pista y saber cuándo utilizar el drift y cómo encarar ciertas curvas. No se trata tanto de qué atajos tomar (de hecho hay pocos) sino más bien de nuestra capacidad de manejo. Es así como CTR se siente un juego de habilidad y no de azar. 

Cada pista cobra una nueva vida en esta remake

Una de las estrellas de la obra original y también de esta remake es el modo aventura. Esta historia nos cuenta cómo un perverso alienígena llamado Nitros Oxide reta a Crash y sus amigos a una serie de carreras por el destino de la Tierra. Nuestro objetivo será conseguir trofeos, derrotar jefes y finalmente vencer a Nitros en un duelo a muerte. Para eso vamos a ir recorriendo cuatro zonas distintas con cuatro pistas principales cada una. Solamente nos sirve ganar cada competencia en este modo y al hacerlo obtendremos un trofeo. Una vez conseguidos los cuatro de cada zona, pasamos a correr contra un jefe final que nos dará una llave. Al conseguir todas las llaves, nos llegará la hora de correr contra el gran villano del juego. Es un modo historia divertido, con gran valor de rejugabilidad y con una dificultad más que apropiada y desafiante. Vamos a estar varios intentos para ganar cada carrera y los jefes serán un escollo difícil de superar. Además en esta nueva versión tenemos la posibilidad de cambiar al dificultad (fácil, normal y difícil) y de cambiar de personaje, lo cual nos permite experimentar con tipos de corredores distintos que se adaptan a ciertas pistas de una mejor manera. Si bien es algo que puede hacer la experiencia un poco más sencilla, creo que es un cambio bienvenido que nos refresca la experiencia.

Tantos los vehículos como los personajes van a poder ser bastante customizados. Por cada evento que completemos vamos a recibir monedas; luego vamos al “Pit Stop” donde compramos items cosméticos como skins para nuestros personajes o directamente nuevas carrocerías. Lamentablemente estos items requieren demasiadas monedas y estas no son fáciles de conseguir a menos que ganemos carreras online (el hecho que más monedas entrega). Es un sistema que se siente demasiado armado para microtransacciones pero que al momento todavía no las tiene aplicadas; te tientan con skins muy divertidos de Dingo o N Gin pero valen miles y miles de monedas que requieren muchas horas de juego. Es un aspecto que no está balanceado y que se siente una pobre imitación de juegos free to play como Fortnite. Por suerte sí hay algunas cosas que vamos a ir modificando durante la aventura como nuevos colores para nuestro karting o stickers que podemos ir pegando; además hay skins que podemos conseguir al ganar una cierta cantidad de carreras con un determinado personaje. 

El drift es la mecánica fundamental en cada carrera

Crash Team Racing Nitro-Fueled con sólo darnos la reimaginación del juego original hubiera sido suficiente quizás no a un precio de $40 dólares pero por el gran trabajo realizado y el valor nostálgico lo hubiera terminado justificando. Sin embargo este juego termina siendo un muy buen paquete de contenido al agregar un modo online competente y con infinito valor de rejugabilidad (aunque con una performance bastante inconsistente), tener el clásico modo de batalla que tantas alegrías nos ha dado y con las pistas de la secuela del CTR original llamado Crash Nitro Kart. Estas pistas si bien no son mis favoritas, resultan espectaculares a nivel visual; lo que sucede es que se apoyan demasiado en grandes saltos, en aspectos interactivos del escenario y buscan emular mucho más la fórmula Mario Kart que aquello que hace grande a los juegos de Crash. Por otro lado este juego va a contar con un soporte post lanzamiento que irá agregando eventos a modo de Grand Prix que irán sumando nuevas pistas y nuevos corredores. Veremos cuán activa continúa la comunidad para que esos eventos se sienten vivos y atractivos.

Una de las características del juego que más polémica podrá traer es el hecho de que corra a 30 cuadros por segundo. Si bien las remakes anteriores de Crash y Spyro tampoco había llevado estas aventuras a 60fps, en un juego de kartings donde el factor de velocidad es importante, se siente más que nunca esa ausencia de frames. No termina siendo un hecho que arruine la experiencia, pero creo que pudo haber sido algo que eleve aún más a este remake. 

Vamos a poder customizar a todos nuestros personajes y vehículos

Crash Team Racing Nitro-Fueled es mucho más que un viaje de nostalgia. Si bien es un factor innegable y una de las principales razones por las que vamos a buscar un juego como este, creo que termina ofreciendo una experiencia sumamente divertida y competitiva, que va a requerir muchísimo de nosotros como jugadores tanto contra la inteligencia artificial como con otros jugadores. Es un juego donde la habilidad importa y donde no sólo el factor suerte puede ser determinante. Su modo historia sigue brillando dando algo que pocos juegos del género han replicado con éxito pero que sigue siendo una marca registrada exitosa. Si el soporte durante el resto del año está a la altura de lo que ya ofrece, CTR Nitro-Fueled le peleará cabeza a cabeza a los grandes del género, superando a aquel juego del año 1999 que comenzó esta querida saga.

Si queres ver cómo nos matamos de risa jugandolo, ¡dale play!