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Análisis

ANÁLISIS | After Life: Más Allá de mi Mujer S01E01: Episodio 1

Ricky Gervais vuelve a la tele con una comedia muy a su estilo: humor negro y ácido para reflexionar sobre la vida y la muerte. 

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Por: Jessica Blady

De tanto en tanto, Ricky Gervais se despacha con alguna nueva idea, tal vez no tan genial como “The Office” (2001-2003) o “Extras” (2005-2007), pero siempre conservando su ácido sentido del humor. Esta vez hace yunta con Netflix para “After Life: Más Allá de mi Mujer”, una comedia (mejor dicho, dramedia) bastante oscura, la cual produce, escribe, dirige y protagoniza. Uf, nos cansamos de sólo leer.  

Este primer episodio (son seis en total) nos presenta a Tony (Gervais), viudo muy reciente y editor periodístico de The Tambury Gazette, diario de un pequeño pueblito inglés donde la noticia más relevante es la de un habitante que recibió varias tarjetas de cumpleaños repetidas (¿?). Tony no es una mala persona, pero desde la muerte de su esposa Lisa (Kerry Godliman), cree que la vida ya no tiene mucho sentido y la atraviesa sin muchas ganas, descargando su ira y mal humor contra todo aquel que se atraviesa en su camino.

Lisa murió de cáncer, y sabiendo muy bien cómo es su esposo, decidió dejarle una serie de videítos con instrucciones básicas para sobrellevar el día a día; imágenes que Tony mira con ternura y tristeza de manera cotidiana, aunque haciéndoles caso omiso. Desde su pérdida, el hombre sólo piensa en diferentes maneras de quitarse la vida y, de paso, castigar al resto del mundo. Apenas come, trabaja y se relaciona con otros seres humanos, con la única excepción del cuidado que le brinda a su fiel compañera canina.

Tony está convencido de que no hay nada que pueda empeorar su situación, y decide seguir transitando su existencia sin importarle las repercusiones de sus actos. Así, como si se tratara del peor súper poder del mundo (así lo describe), el viudo hace y dice lo que se le da la gana sabiendo que no va a tener que confrontar ninguna consecuencia. Y un poco es verdad. Su jefe es Matt (Tom Basden), su cuñado y tipo más permisivo que se puedan imaginar. Un buenudo con todas las letras que trata de ayudarlo, rescatando lo mejor de su persona.

No importa cuanto lo intenten los demás -compañeros de trabajo, un padre (David Bradley) con Alzheimer que no ayuda mucho que digamos, el resto de su familia-, la felicidad no es una opción para Tony porque ello implica estar al lado de su esposa. Así, “After Life” se convierte en un relato agridulce que, en vez de arrancarnos risas incómodas a causa de la mala onda de su protagonista, nos genera bastante empatía pensando en esa relación casi perfecta que compartían.

Tony (como muchos de los personajes de Gervais) es desagradable y mal educado, nunca mide sus palabras ni el daño que pueden causar; aunque acá tiene la mejor excusa del mundo para serlo. Claro, podría sobreponerse y seguir adelante con su vida como Lisa lo hubiera querido (y se lo remarca en cada video) o como esperan los demás, pero es su decisión no querer mejorar las cosas. Para él, ser bueno, amable, aplicado en la vida y en el trabajo, es una desventaja y prefiere sumergirse en esta nueva filosofía hasta que le llegue su fin.

Si no fuera por la perrita...

El planteo de este primer episodio es más que interesante y, entre las escasas humoradas que genera, nos invita a reflexionar sobre la mortalidad y la depresión, aunque de forma un tanto banal. Habrá que ver si “After Life” no se convierte en un círculo vicioso donde Tony “hace de las suyas” mientras los demás lo quieren arrastras hacia el lado de la luz, un forcejeo que, de entrada, parece bastante inútil. ¿Se puede salvar a una persona que no quiere ser salvada? Bueh, tampoco es tan así porque nuestro protagonista nunca cumple sus fantasías de suicidio, y todavía se sigue levantando de la cama cada mañana para darse una ducha y darle de comer al perro.          

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