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ANÁLISIS | Wonder Boy: Asha in Monster World es familiero

Quienes me conocen saben que soy fan de los Wonder Boy. Quienes no me conocen tanto, también deben saberlo, ya que no paro de hablar al respecto, sobre todo cuando me plantean – erróneamente – la superioridad de su clon, precariamente bautizado como Adventure Island. Para el diagrama de Venn compuesto por los seguidores del juego de Sega y los usuarios de Switch, los últimos años fueron más que fructíferos gracias a las distintas remakes que fueron apareciendo.

Fue por esto que el anuncio de Wonder Boy: Asha in Monster World – originalmente conocido como Wonder Boy IV – llamó mi atención. Este título de 1994 había quedado tras las rejas del bloqueo regional y nunca llegó a occidente. Ahora, lanzado para PS4 y la consola híbrida de Nintendo en forma de remake, tenemos la oportunidad de probarlo dentro de los márgenes de la ley. La interrogante a resolver es si se mantiene relevante 27 años después.

Wonder Boy: Asha in Monster World – Official Trailer

En Wonder Boy: Asha in Monster World, tomamos el control de la pequeña Asha, una niña con una sensibilidad particular para percibir espíritus. Notando sus desesperados gritos de ayuda, decide aventurarse con el fin de devolver el equilibrio a la naturaleza, recorriendo los cuatro niveles que componen la historia, más algunas locaciones más que hacen las veces de introducción y hub central.

Y si cuatro niveles les suena a poco, empiecen a hacerse la idea de que esta recreación es tan fiel al título original que mantiene todos los aspectos de un juego que está pronto a cumplir treinta. En la época de Mega Drive, una experiencia de cinco o seis horas de duración era la media. Hoy, dependiendo de cada jugador o jugadora, esto puede llegar a considerarse una aventura corta, lo que tampoco es necesariamente malo a menos que tenga gusto a poco en cuanto a lo que ofrece.

Y eso es lo más difícil de definir acerca de Wonder Boy: Asha in Monster World. Como revisión histórica es una linda entrega, que con un estilo simplista, agrega carácter y personalidad al mundo, gracias a sus pequeñas animaciones y detalles musicales que le sientan muy bien dentro de su divertidos rediseño cartoon. Es una experiencia feel-good que entretiene y acompaña, como una película que nos sigue gustando pese haberla visto varias veces. Por otro lado, como una experiencia moderna, deja un tanto que desear.

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El repertorio de acciones de Asha es bastante limitado para los controles plagados de botones de la actualidad. Podemos pegar y saltar. Una vez destrabada nuestra mascota, la podremos usar para planear un poco y tener un doble salto, pero no mucho más que eso. Un control simple para un juego simple, que nos enfrenta a escenarios bidimensionales que por momentos cuentan con una profundidad, proponiendo algunos laberintos que esconden recompensas más que útiles. Cuando regresamos a la vista 2D, el ir y venir para destrabar puertas o secretos es un poco menos divertido, pero tampoco arruina la experiencia.

Si se puede sentir engorroso su control flotado, o el sistema de economía interno que nos obliga a grindear en un juego que tal vez no tendría que hacer falta. Como en entregas anteriores de la saga, disfruto la mecánica de tener que comprar mejores armas y otros ítems. En este caso, creo que hubiera sido mejor que dichos objetos costaran un poco menos para no obligarnos a recorrer el juego de punta a punta en una primera pasada al menos, pero bueno, se ve que la inflación afecta a todos los mundos.

Una frase generalmente atribuida a Einstein – la internet me enseñó a dudar de estas cosas – reza que si juzgamos la inteligencia de un pez por su habilidad para trepar a un árbol, vamos a pensar toda la vida que es un inútil. Y fue algo que pensé todo el tiempo que jugaba Wonder Boy: Asha in Monster World. En ningún momento me sentí desafiado y la experiencia fue simplemente un paseo, pero al mismo tiempo me encontré entretenido durante toda su extensión. No se encuentra a la altura de plataformeros modernos, pero en ningún momento pretende ser otra cosa. Al final del día es una experiencia concisa que puede no llamar la atención de jugadores exigentes pero, aquellos que simplemente tengan un aprecio por los videojuegos en general, van a saber disfrutarlo.

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Y por sobre todas las cosas, Wonder Boy: Asha in Monster World se me presentó como la respuesta a la eterna interrogante de ‘¿Qué juego puedo darle a mis hijos u a alguien que no suele jugar, para que se vayan metiendo en este mundo?”. Tomar las riendas de Asha es sencillo. Quienes no dominen un control en general pueden encontrar su sensación flotada como algo que les facilite la experiencia y su ritmo pausado puede ser bienvenido por sobre una experiencia de alertas abrumadoras. Quizá sea el padre en mi hablando, pero creo que hay un valor en eso que no debe ser menospreciado.

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Wonder Boy: Asha in Monster World peca de no ser mucho más que un lavado de cara estético de la versión original. Aún más, la versión física incluye el título del ‘94 y quienes pasen la barrera de los treinta tal vez prefieran jugar ese y no el Wonder Boy moderno, pero dentro de su sencillez es un lindo agregado al catálogo de Nintendo Switch. Un viaje al pasado que puede ofrecer una novedad para jugadores menos experimentados y por definición, un título para toda una familia gamer. Puede no ser el mejor de los Wonder Boy, pero es un lindo paseo para disfrutar.

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WBOY: ASHA IN MONSTER WORLD

28/05/2021 (NS, PS4, PC)
7.0