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ANÁLISIS | Sonic Frontiers, una promesa vacía

El último título del popular erizo intenta marcar una nueva etapa para la franquicia, pero nada de lo que hace termina de cuajar.

Si pensamos en personajes icónicos a lo largo de la historia de los videojuegos, está clarísimo que Sonic entra en el top cinco. Como podemos recordar, fue creado por el estudio SEGA a modo de mascota para competir con nuestro plomero favorito, Mario, el rostro de Nintendo. Aunque ambos son plataformeros, sus estilos de juego siempre fueron completamente distintos y a pesar de que al erizo no le fue al mismo nivel en ventas, se supo ganar a un público que hasta el día de hoy lo sigue a donde vaya. 

Este juego de plataformas 3D y acción-aventura, trae de nuevo a la pandilla conformada por Amy, Tails, Knuckles – mi favorito – y por supuesto a su líder, Sonic, en una odisea por las islas Star Fall. Aquí el Doctor Eggman encuentra una especie de tecnología ancestral que lo ayudará con sus malévolos planes, pero al intentar hackearla rompe la división entre el mundo real y el ciberespacio creando grandes estragos. 

Nunca fui fanática de recorrer mundos a la velocidad de la luz, ya que prefiero un acercamiento más de exploración para poder apreciar los elementos que componen a aquellos universos tan coloridos. Irónicamente, al estar dentro de Sonic Frontiers por más de 28 horas, mi deseo más grande – y constante – fue poder pasar todo aún más rápido para terminar con la tortura de una buena vez. Y es que este “mundo abierto” poco tiene de lo que promete y deja de lado esos niveles cargados de adrenalina plena que todos recordamos para reemplazarlos por espacios vacíos, carentes de color y monótonos.

Luego de unas cinemáticas iniciales – un poco cuestionables a nivel calidad – llegamos a las Islas de Kronos, el primero de los cinco mapas que nos ofrece esta aventura. La primera promesa rota se hace notar de inmediato y es que no estamos frente a un mundo abierto como tal, sino a un juego lineal, que te lleva de la mano del punto A al B para progresar en la historia, pero que te permite chusmear el mapa con sus rieles, trampolines y pequeños puzles si así lo deseas. La premisa de las tres primeras islas es exactamente la misma: debemos salvar a nuestros amigos que han tomado una forma holográfica. Para eso hay que seguir una serie de pasos que también se replican con exactitud en los tres escenarios. ¡Háblame de monotonía!

Si bien la Isla de Kronos, Isla de Ares y la Isla del caos se diferencian entre sí por la ambientación, sus monstruos y hasta algunos de sus coleccionables, las acciones que debemos llevar a cabo, se repiten al pie de la letra una y otra vez. Primero necesitamos obtener unas piezas especiales para abrir las torres que contienen los portales hacia el ciberespacio. Una vez dentro debemos superar un nivel corto y lineal al mejor estilo de los Sonic clásicos en donde recibimos una calificación final según los objetivos cumplidos. Estos niveles (que son realmente la mejor parte de toda la entrega) cambian entre perspectiva en tercera persona y de desplazamiento lateral. El superarlos nos dará como recompensa las llaves necesarias para abrir las bóvedas que tienen las Chaos Emeralds y así finalmente convertirnos en Super Sonic (la versión super saiyajin del erizo) para hacerle frente a los titanes. Pero ojo que no podemos obtener esas gemas como queramos, tenemos que hacerlo una por una siempre en el mismo orden que demanda el juego (azul, roja, amarilla, etc.) y una vez que terminamos se nos envía al siguiente mapa y no se nos permite volver atrás. El mundo abierto más cerrado que vi en mi vida. 

Como si esta decepción no fuese suficiente, otra llega, también, dentro de las primeras horas. El supuesto árbol de habilidades – tan característico de los RPG – no funciona como tal. No se trata de elegir un camino para Sonic ni de priorizar un tipo de habilidades sobre otras. Es simplemente una excusa para que el juego te presente gradualmente el abanico de ataques disponibles junto a un pequeño tutorial. Son muy pocas técnicas y aunque no lo quieras, casi para la mitad de la historia ya tendrás todas desbloqueadas.

En la parte del combate per se, hay una de cal y otra de arena. Los ataques están muy buenos, son creativos, tienen animaciones que hacen alarde de las capacidades de Sonic y se pueden hacer una gran variedad de combos si te das maña. El problema es que la respuesta de los botones no es óptima y en numerosas ocasiones estos combos se cortan a medio camino haciéndote perder el daño extra. Esto va de la mano con el mal funcionamiento de la cámara, que cambia de ángulo a su antojo siempre en el peor momento, lo que hace que derrotar a un boss sea una verdadera pesadilla, o que pasar de un riel a una plataforma o trampolín se convierta en una odisea para la cual necesitamos precisión de cirujano. Y ni hablar del botón de lock, que directamente no funciona.

Por supuesto que hay cosas positivas por destacar. La historia es creativa e interesante y nos la van develando poco a poco para que la armemos como un rompecabezas. Además, los diseños de los enemigos van de la mano con los escenarios que se nos presentan y los titanes (bosses finales) son realmente impactantes tanto en diseño como en magnitud. Por otro lado, el camino que hacen los personajes es realmente admirable. Cada uno reflexiona sobre sus vidas y hacia dónde quieren ir. Se muestra un lado más empático y profundo de Amy, las inseguridades de Tails y el doloroso pasado de Knuckles. Incluso hay todo un desarrollo muy interesante de Sage (el personaje nuevo) y su visión del mundo, y el Doctor Eggman deja de ser tan unidimensional.

Además, hay ciertos momentos excepcionales en los que el recorrido que hace Sonic por los rieles y trampolines se convierte automáticamente en una corta cinemática (perdemos control de los botones y la cámara) y se nos muestra – en todo su esplendor y desde los mejores ángulos – lo que sabe hacer este erizo con zapatillas. Asimismo, los desafíos de plataformas aumentan su dificultad de forma progresiva, haciendo que el título sea amigable a expertos y novatos por igual, aunque en muchas (muchísimas) partes, hay carencia de instrucciones y debemos probar todos los botones porque no sabemos qué es lo que el juego requiere de nosotros.

El popping incesante, las caídas de frames, las malas texturas en algunas cinemáticas, los problemas de respuesta y sensibilidad en cámara y controles, entre otras cosas, hacen que a la larga uno sienta que está invirtiendo mal su tiempo. Cambiar la fórmula es definitivamente un riesgo y aplaudo que Sonic Team y SEGA se hayan atrevido a hacerlo, pero Frontiers no está a la altura de lo que esperaba ni de lo que ellos prometieron. Si el ambiente se siente vacío y sin personalidad y yo necesito jugar escuchando música o poner algún video/tv en paralelo para no dormirme, considero que tienen graves problemas en su ejecución y hay muchas cosas por replantearse. Luego de horas y horas dentro de Sonic Frontiers, me quedo con la sensación de haber estado probando una beta y no un juego terminado. En este caso, parece que Sonic no alcanzó ni los cien kilómetros por hora.

PUNTAJE: 5

Sonic Frontiers fue lanzado el 08/11/2022. La campaña completa me tomó alrededor de treinta horas y la jugué en PS4.