Análisis

PRIMERAS IMPRESIONES | Age of Empires III: Definitive Edition

Como no hay dos sin tres, Xbox Game Studios y Forgotten Empires traen Age of Empires III: Definitive Edition, la versión remasterizada de una de las entregas tapadas de la querida saga RTS

Tras el éxito de la edición remasterizada de Age of Empires II, la comunidad de fans estaba esperando un tratamiento similar para la tercera entrega. Age of Empires III: Definitive Edition trae la misma magia que nos cautivó con la edición definitiva de la segunda parte y aunque no tiene el lujo de ser la remasterización del favorito de los fans, se perfila como un título sólido que sirve de antesala para lo que está por venir en la saga y confirma, una vez más, que la fórmula RTS de Age of Empires no está oxidada, solo necesitaba unos ajustes.

Age of Empires III consiguió ser popular en su tiempo y se ganó buena recepción de la crítica también, pero siempre vivió a la sombra de Age of Empires II. El cambio de lo medieval a la era moderna no fue del todo bien recibido, así como la falta de variedad en las civilizaciones. Cambiar las espadas y los combates feroces por explosiones y pólvora no convenció a todos.

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Sin embargo, el núcleo jugable se mantuvo y si buscábamos buena estrategia en tiempo real, Age of Empires III ofrecía novedades interesantes para quienes necesitaban un soplo de aire fresco después de haberle dedicado tanto tiempo a la segunda parte. Age of Empires III: Definitive Edition llega para darnos algo similar y, quizás, 15 años después, con gráficos mejorados, gameplay modernizado y cambios en la IA, haya lugar para darle a esta entrega el cariño que se merece.

Si jugaste Age of Empires II: Definitive Edition, sabrás que introdujo cambios pequeños en el gameplay que, así y todo, lograron cambiar la sensación total de la experiencia. Los menús son más dinámicos, se requieren menos pasos para chequear qué unidades se están desarrollando en el cuartel, por ejemplo, o qué estructuras están en la cola de producción. Todo el tiempo tenemos indicadores de cuántos aldeanos están inactivos o cuántos están trabajando para extraer cada recurso. Poder hacer zoom hasta ver bien de cerca cada unidad también nos ayuda a distinguirlas mejor y no tener que andar leyendo en la interfaz qué soldado estamos seleccionando.

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Toda la comodidad que trajeron con la remasterización anterior, regresa con Age of Empires III: Definitive Edition. Hay que aclarar que, aunque Xbox Game Studios se refiera a estas nuevas versiones como remasterizaciones, se trata de videojuegos hechos desde cero. Y la verdad es que esto se nota. Lo primero que vamos a notar es el cuidado audiovisual. La estética se mantiene, pero ahora todo luce pulido y refinado como si estuviésemos jugando en una maqueta. Hay mucho detalle en los escenarios, en la naturaleza y también en las estructuras. Como ya vimos en la edición definitiva de la segunda entrega, que tengamos libertad de posicionar edificios más libremente nos hace sentir que el imperio que vamos construyendo es creíble y tiene vida. El estilo maqueta está en la estética, pero las dinámicas entre unidades apuestan por un toque realista que le sienta muy bien.

Particularmente en esta tercera entrega, se le puso mucho mimo a las explosiones y a todo el caos que implican las batallas más modernas. La buena noticia es que el rendimiento es fluido y se banca la acción llena de pólvora. De hecho, Age of Empires III: Definitive Edition es un juego que se ve maravilloso incluso jugándolo con las opciones gráficas en bajo. Y si llegan a poder probarlo en 4K, se van a deslumbrar con las texturas. Cuesta creer que hayan sabido mantener tan bien el feeling del juego de antaño modernizando lo justo: texturas e interfaces.

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Age of Empires III: Definitive Edition llega con la IA mejorada que funcionó en la entrega anterior. Además de tener unidades más inteligentes, que deciden solas, y bien, cuál es el próximo objetivo a atacar o que se guardan en el combate porque saben que no es necesario atacar con una muchedumbre a dos guardias que están vigilando un calabazo, también hay detalles que se agradecen como el de tener unidades a distancia que no tengan mala puntería. Siendo un juego que se diferencia de Age of Empires II porque casi todas las batallas giran en torno a organizar cañones, ballesteros, lanzadiscos y otras unidades que combaten a distancia, es importante que esto esté refinado.

El modo The Art of War regresa, que resultó una de las adhesiones que más disfrutaron los fans de las que debutaron en Age of Empires II: Definitive Edition. Los juegos de estrategia indudablemente tienen que tener tutoriales, pero los más veteranos del género no dejan de sentir tedio al jugar las primeras misiones de una campaña que suelen enseñar lo básico. Para ellos está este modo que básicamente consiste en tutoriales avanzados o más bien retos concretos, que pueden ser muy difíciles, que ponen a prueba una habilidad especial, como puede ser la de manejar economía, gestionar artillería pesada o aprender defensas avanzadas.

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Con un total de 16 civilizaciones para explotar, las novedades son los Incas y los Suecos. Nos queda esperar al 15 de octubre para indagar en profundidad en los cambios, pero por lo pronto podemos decir que se nota el trabajo de caracterización que hay detrás de cada una. Los cambios no están solo en las unidades que componen sus ejércitos o en las armas que cargan, también en sus dinámicas de desarrollo, como los Incas que no minan oro sino que lo obtienen por intercambio.

El mayor jugo a Age of Empires III: Definitive Edition se lo vamos a sacar cuando pongamos mano en su versión final y podamos testear, además, las funciones en multijugador. Por lo pronto, teniendo los antecedentes de las dos primeras ediciones definitivas y habiendo confirmado en estas impresiones su buen rendimiento técnico, podemos decir que esta nueva entrega está a la altura de lo que se espera, a menos en sus primeras horas, de un juego de estrategia en tiempo real actual. Es cómodo, se ve bien y ofrece una buena cantidad de contenido para un solo jugador. Age of Empires está de vuelta y ahora la tercera parte tiene todo el potencial para recibir la merecida atención que en su época no logró captar.

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