Análisis

ANÁLISIS | Age of Empires III: Definitive Edition

Luego de 15 años, Xbox Game Studios y Forgotten Empires completan con Age of Empires III Definitive Edition la clásica saga de los RTS totalmente remasterizada.

Amado u odiado, pero sería mucho más justo decir que fue ninguneado por aquellos fanáticos que no supimos amoldarnos a los cambios que traía para la saga, Age of Empires III siempre estuvo a la sombra de su antecesor que arrasó en popularidad y fue el portaestandarte durante mucho tiempo de lo que significaba un RTS. Pero, después de 15 años de su lanzamiento original, Forgotten Empires nos demuestra a todos los fanáticos lo equivocados que estuvimos en no prestarle la atención que se merecía lanzando Age of Empires III: Definitive Edition que rápidamente se convirtió en la versión que necesitábamos para entender lo importante que fue, tanto para la saga como para tantos otros juegos que han sabido aprovechar las diferentes mecánicas nuevas que traía.

El estudio World’s Edge una vez más junto a Forgotten Empires y Tantalus Media, nos traen una gran versión de un clásico de los RTS, con muchas mejoras gráficas y nuevas texturas, pero aún le falta un poco de trabajo.

Age of Empires III: Definitive Edition - Announce Trailer

Age of Empires III, desde su lanzamiento en 2005, siempre se caracterizó por ser el que más se diferenció de toda la saga, llevándonos desde la etapa de la llegada de los europeos a nuestro continente hasta la época de las revoluciones de las diferentes colonias. Los cambios en esta versión son muy interesantes y variados, no tanto en el gameplay que se mantiene casi intacto, pero si lo son desde el apartado gráfico como en las físicas dentro del juego, dándole mucho más realismo, como también haciendo hincapié en el revisionismo histórico para corregir conceptos erróneos, inventados o estereotipados que se tenían con respecto a las civilizaciones nativas norteamericanas reescribiendo muchas partes de la campaña. Parte de estos cambios son dejar de perpetuar el nombre incorrecto de estos pueblos y el nombre de sus unidades militares, por ejemplo, los que en el 2005 conocimos como Iroqueses (nombre puesto por los colonizadores) en esta versión su nombre cambió al verdadero que es Haudenosaunee, al igual que los Sioux que fue corregido por Lakota.

Entre otros grandes cambios, suman dos civilizaciones nuevas que son los Incas y los Suecos, sumando un total de 16 civilizaciones jugables. Pero aunque parezcan pocas, más que nada si lo comparamos con el 2 donde tenemos 35 civilizaciones, en realidad son 32 civilizaciones con las que vamos a poder jugar. Esto se debe a la mecánica de Revolución, la cual solo está disponible para las civilizaciones europeas donde, por ejemplo, si jugamos con los españoles podemos elegir entre 5 naciones nuevas para revolucionar que son: Perú, Gran Colombia, Argentina, Chile y México. El cambio a estas nuevas naciones se asemeja a la elección de los dioses en Age of Mythology, pero sus cambios no son tan bruscos de una a otra, solamente permitiéndonos crear algunas nuevas unidades características de esa nación, o sea, si decidimos por Argentina vamos a poder crear gauchos que pueden ralentizar a los enemigos con boleadoras además de recolectar alimento del ganado.

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En un juego donde estás pendiente de muchas cosas al mismo tiempo, tener una interfaz lo más limpia posible es altamente necesario para poder tener un control rápido y efectivo de todo lo que está pasando, y en esta versión se cumple a la perfección, al igual que la comodidad de los atajos o la combinación de teclas para poder crear rápido a las unidades o encontrar a las que están inactivas. A diferencia del 2, en AoE 3 los combates son principalmente a distancia, ya que la gran mayoría de las unidades son a distancia como mosqueteros y arqueros para las unidades de a pie, como todas las unidades de artillería ya sean falconetes o morteros, y pocas son las unidades cuerpo a cuerpo que tengamos para poder crear como piqueros o guerreros nativos.

Pero la principal diferencia la encontramos en una de las mecánicas centrales que tiene el 3 y es el uso de los envíos de la Metrópoli a medida que vamos ganando experiencia, la cual podemos ganar matando unidades enemigas, destruyendo los edificios de los enemigos o construyendo puestos comerciales en los sitios preestablecidos en el mapa que están a la vera de una ruta comercial la cual, a medida que vayamos avanzando de edad, la podemos ir mejorando y así tener acceso a otros intercambios. Estos envíos podemos elegir nosotros el que deseemos de un conjunto de 25 cartas que van a estar divididas por las diferentes edades, que pueden ser envíos únicos de unidades, recursos o carros que nos habiliten a una construcción gratuita hasta mejoras de edificios. Pudiendo armar uno nosotros o elegir uno de los tres que ya tiene configurado el juego, es muy importante saber qué cartas tenemos y cuáles vamos eligiendo en primeras instancias para poder avanzar rápido o armar rápido nuestro ejército.

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Como bien sabemos, las ediciones definitivas traen dos nuevos modos de juego que están más orientadas para aquellos que quieran un desafío más que interesante. El Arte de la Guerra es más un tutorial avanzado donde, en un modo a contrarreloj, aprendemos los conceptos básicos para llevar un paso adelante nuestro nivel y así lograr avanzar de edad de manera muy rápida, o aprender cuál es la forma más adecuada para atacar tanto por mar como por tierra. Mientras que el modo de Batallas Históricas recrea las grandes batallas del período histórico que se trata de recrear en AoE 3.

La IA, mejorada por Forgotten Empires, tiene una curva muy pronunciada de dificultad. En los primeros niveles de dificultad es casi como estar solo en el mapa o que lleve todos sus aldeanos cerca de tu asentamiento para recoger recursos y que no responda cuando la ataques, mientras que en las dificultades más altas representan un gran desafío al punto de llegar a aplastarte en 20 minutos o menos, con un ejército gigante.

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Pero todo lo que hace bien en cuanto a gráficos o cambios en las civilizaciones, falla en otras cuestiones que son tan importantes como estos otros cambios. Desde cosas básicas como que la caballería no cargue contra el enemigo y se quede plantada en el lugar para hacerle frente a la unidad enemiga (problema que arrastra desde el lanzamiento en el 2005) hasta que no podamos elegir formaciones tácticas para nuestras unidades militares o, si hacemos una elección rápida de todas las unidades y las desplazamos hasta algún punto en el mapa, todas se muevan a la velocidad de la más lenta lo cual se vuelve molesto. Si bien la gran mayoría del tiempo el juego funciona perfectamente y va fluido, sufre de caída de frames cuando se enfrentan dos ejércitos muy grandes o cuando hay mucho movimiento en pantalla. Las partidas multijugador tienen también problemas de conexión, más de una vez se me cortó la conexión en medio de la partida siendo casi a suerte o desgracia que puedas terminar. Entre otros puntos negativos, no tiene contenido nuevo como si lo tuvo la edición definitiva del 2 que tuvo una expansión de su campaña, por lo que el contenido single player se termina bastante rápido quedando únicamente las partidas online.

El mayor de los puntos negativos se ve en dos aspectos muy importantes: el primero es que con tantos cambios hechos a los nativos norteamericanos, han mantenido los mismos aspectos de la versión original para el resto de las civilizaciones. No me malinterpreten, los cambios a los nativos era necesario para evitar perpetuar estereotipos pero, por ejemplo, el explorador inicial de los Japoneses -por nombrar una de las civilizaciones asiáticas- es un monje o que los Aztecas sigan hablando en cualquier idioma menos en Nahuatl. El segundo es que la campaña se vuelve completamente olvidable, en muchos aspectos rozando lo fantasioso como por ejemplo que Morgan Black (el protagonista de la primer campaña) llegó al Nuevo Mundo en búsqueda de la Fuente de la Juventud según unas inscripciones que leyó en una cueva que era defendida por los Otomanos, mientras que la de los nativos norteamericanos fue la única modificada en grandes partes, como el diálogo en las cinemáticas, siendo la más cercana a los hechos reales.

Dudo que con esta edición definitiva se logre despegar a Age of Empires III de ser la oveja negra de la saga, pero lo pone en las portadas de todos los sitios y en las pantallas de muchos jugadores que en otro momento no se hubiesen animado a probarlo siquiera. Los cambios en la interfaz que nos permiten ver nuestra Metrópoli con las modificaciones estéticas que vayamos desbloqueando como también poder elegir el HUD del juego que más se amolde a nuestra forma de jugar alternando entre la clásica y la definitiva cambiando de posición los recursos y todos los indicadores, lo vuelven la mejor versión de sí mismo pero, lamentablemente, va a tener que competir contra los prejuicios de la gran mayoría de los jugadores que, siendo fanáticos de la saga, lo ignoraron durante tanto tiempo. Me gusta la idea de creer que sí pudieron llegar a este nivel gráfico, con tantos detalles visuales, las animaciones de derrumbe de los edificios, como ver cuando se rompen y queda el agujero provocado por la bala del cañón, entre otras cosas, sea la antesala para lo que nos puede llegar a deparar la cuarta entrega que tanto estamos esperando desde que fue anunciada.

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AGE OF EMPIRES III DE

15/10/2020 (PC)
7

Jugué por poco más de 30 hs. probando todo el contenido nuevo, jugando los primeros actos de la campaña y probando las batallas históricas. El modo Arte de la Guerra sigue siendo de lo mejor de todas las ediciones definitivas. Probé la versión de Steam en una PC con un Ryzen 5 3600, GTX 970 y 16Gb RAM. El código fue cedido por la distribuidora.

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